La falsa cristiandad del Concilio de Nicea

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El primer Concilio ecuménico se celebró en el año 325 en Nicea (actualmente Iznik), ciudad de Asia Menor, en el territorio de la actual Turquía, y de la que recibe el nombre por el que es conocido, Concilio de Nicea I. Fue convocado por el emperador Constantino I el Grande, por consejo del obispo San Osio de Córdoba.

Convocatoria:

El Primer Concilio de Nicea fue convocado por el emperador romano Constantino I, quien acababa de imponer su dominio sobre la totalidad del Imperio Romano después de vencer a Licinio. Previamente, Constantino ya había dado muestras de sus simpatías por el Cristianismo al dictar el Edicto de Milán del año 313, que daba a los cristianos libertad para reunirse y practicar su culto sin miedo a sufrir persecuciones. No obstante, el emperador era consciente de las numerosas divisiones que existían en el seno del Cristianismo, por lo que, siguiendo la recomendación de un sínodo dirigido por Osio de Córdoba en ese mismo año, decidió convocar un concilio ecuménico de obispos en la ciudad de Nicea, donde se encontraba el palacio imperial de verano. El propósito de este concilio debía ser establecer la paz religiosa y construir la unidad de la Iglesia cristiana.1

En aquellos momentos, la cuestión principal que dividía a los cristianos era la denominada controversia arriana, es decir, el debate sobre la naturaleza divina de Jesús. Un sector de los cristianos, liderado por el obispo deAlejandríaAlejandro, y su discípulo y sucesor Atanasio, defendía que Jesús tenía una doble naturaleza, humana y divina, y que por tanto Cristo era verdadero Dios y verdadero Hombre; en cambio, otro sector liderado por el presbítero Arrio y por el obispo Eusebio de Nicomedia, afirmaba que Cristo había sido la primera creación de Dios antes del inicio de los tiempos, pero que, habiendo sido creado, no era Dios mismo.

Este fue el primer concilio general de la historia de la Iglesia cristiana, a excepción del llamado concilio de Jerusalén del siglo I, que había reunido a Pablo de Tarso y sus colaboradores más allegados con los apóstoles de Jerusalén encabezados por Santiago el Justo y Pedro.

El Concilio:

Aunque todos los obispos cristianos del Imperio fueron formalmente convocados a reunirse en Nicea, en realidad asistieron alrededor de 300 (según san Atanasio), o quizá un número ligeramente inferior.2 La mayoría de los obispos eran orientales, si bien participaron también dos representantes del Papa Silvestre. El concilio fue presidido por Osio de Córdoba. También estuvo presente Arrio y algunos pocos defensores de sus posiciones teológicas. La posición contraria a Arrio fue defendida, entre otros, por Alejandro de Alejandría y su joven colaborador, Atanasio.

Constantino, aunque simpatizaba con los cristianos, no se bautizó hasta que se hallaba en su lecho de muerte. Sin embargo, aparentemente ya se había convertido al cristianismo tras su victoria militar sobre Majencio en 312, ya que había invocado al Dios de los cristianos antes de la batalla. Por ello interpretó su victoria como indicio de la superioridad del Dios cristiano, aunque se guardó de compartir esta interpretación con sus tropas.3

¿Qué papel desempeñó en el Concilio de Nicea aquel emperador?

La Encyclopædia Britannica relata: “Constantino mismo presidió y dirigió activamente las discusiones y personalmente propuso […] la fórmula decisiva que expresaba la relación de Cristo con Dios en el credo que el concilio emitió, que es ‘consustancial con el Padre’ […] Impresionados por el emperador, los obispos —con solo dos excepciones— firmaron el credo”

Por lo tanto, el papel de Constantino fue importante. Después de dos meses de enconado debate religioso, Constantino inclinó finalmente la balanza a favor de los que decían que Jesús es Dios.

Esta es la visión que presenta también Eusebio de Cesarea en su obra “Vida de Constantino”: el Emperador participando e influyendo activamente en el desarrollo del Concilio. Sin embargo, el autor J. M. Sansterre , en su obra “Eusebio de Cesarea y el nacimiento de la teoría cesaropapista”, ha rebatido esta posición, señalando que la actuación de Constantino fue respetuosa de los temas que eran de estricta competencia de los Padres Conciliares.

Consecuencias:

Después de Nicea los debates sobre este asunto siguieron por décadas y el propio Constantino y sus sucesores fueron alternando su apoyo entre los arrianos y los partidarios de las resoluciones de Nicea. Finalmente, el emperador Teodosio estableció el credo del Concilio de Nicea como la norma para su dominio y convocó el Concilio de Constantinopla en 381 para aclarar la fórmula. Aquel concilio acordó colocar al Espíritu Santo en el mismo nivel de Dios y de Cristo y empezó a perfilarse la doctrina trinitaria.

◕ Concilio de Nicea [Debes leer]

● La fe cristiana que los cristianos siguen en la actualidad no era la fe de Jesús sino que fue el resultado de la votación humana de la mayoría en el consejo de Nicea.

● El 21 de Junio del año 325 un total de 2048 “presbíteros, diáconos, subdiáconos, acólitos y exorcistas” se reunieron en Nicea. El propósito del concilio de Nicea fue resolver los desacuerdos que surgieron desde el interior de la Iglesia de Alejandría sobre la naturaleza de Jesús en relación con el Padre, y en particular, sobre si Jesús era literalmente el hijo de Dios o era un hijo figurativo, como los otros “hijos de Dios” en la Biblia.

● De los dos mil cuarenta y ocho (2048) obispos que fueron invitados, el pagano emperador Constantino quien se convirtió al Cristianismo por razones políticas descalificó a 1730 de tener voz en las cuestiones decisorias. Aunque el emperador no decidió el credo, él de hecho las influencio indirectamente por decidir quién iba a decidir sobre el credo. El resultado es el Credo de Nicea, que es un anatema de la creencia Unitaria defendida por Arrio. Después de un largo debate, se sometió a votación y fue finalmente aprobado con un masivo alzamiento de manos (⇛ 161 votos a favor y 157 votos en contra).

◔ Decreto de Nicea:

[1] Anatema para la creencia Unitaria defendida por Arrio
[2] Jesús es Dios hecho carne.
[3] Jesús es el hijo de Dios literalmente.
[4] El pecado Original
[5] Crucifixión y Salvación
[6] Elegidos lo Cuatro principales Evangelios [de entre más de 50 evangelios] y las 21 Epístolas
[7] Restringir la escritura solamente a la gente la Iglesia, (hasta el 1521 DC)

● Como resultado, la Cristiandad Paulina (de San Pablo) reemplazó a la Cristiandad de Jesús, con una diferencia total entre las dos.

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“Pedro el Romano: el ÚLTIMO Papa está Aquí”

Descripción del libro:

¡El Papa Benedicto renunció justo como el libro, dijo que lo haría!. Ahora bien, no debes saber ¿qué tiene esto que ver con la profecía con la “Profecía de los Papas”de San Malaquías , una lista de versículos que predicen cada uno de los papas católicos desde el Papa Celestino II hasta el Papa Final, “Pedro el romano”, cuyo reinado terminaría en la destrucción de Roma? Publicadas por primera vez en 1595, las profecías fueron atribuidas a San Malaquías por un historiador Benedictino llamado Arnold de Wyon, que las registra en su libro Lignum Vitae. La tradición sostiene que Malachy había sido llamado a Roma por el Papa Inocencio II, y mientras estuvo allí, él experimentó la visión de los futuros papas, incluido el último, lo cual él escribió en una serie de crípticas frases. De acuerdo con la profecía, el próximo Papa (después de Benedicto XVI) es  el pontífice final, Petrus Romanus o Pedro el Romano. La idea por parte de algunos católicos que el próximo Papa anunciado en la lista de San Malaquías es el comienzo de la “gran apostasía”, seguida de la “gran tribulación” preparando el terreno para el inminente desarrollo de los acontecimientos apocalípticos, algo con lo que muchos no-católicos estarían de acuerdo. Esto daría lugar a un falso profeta, que según el libro de Apocalipsis, llevaría a las comunidades religiosas del mundo a abrazar a un líder político conocido como el Anticristo.  En la historia reciente, varios sacerdotes católicos -algunos actualmente ya fallecidos – han sido sorprendentemente francos sobre lo que han visto como este peligro inevitable creciendo desde el interior de las filas del Catolicismo, como resultado de secretas influencias satánicas “Illuminati-Masónicas”. These priests claim secret knowledge of an multinational power elite and occult hierarchy operating behind supranatural and global political machinations. Estos sacerdotes aseguran tener conocimiento de una secreta élite de poder multinacional y una jerarquía oculta operando detrás de las maquinaciones políticas, sobrenaturales y globales. Dentro de esta sociedad secreta están infiltrados siniestros falsos católicos que entienden que, como la Iglesia Católica Romana representa un sexto de la población mundial y más de la mitad de todos los cristianos, es indispensable para el control de futuros elementos globales en materia de Iglesia y Estado y el cumplimiento de un plan diabólico que ellos llaman “Alta Vendita”, el cual asumirá el control del papado y para ayudar al Falso profeta a engañar a los fieles (incluidos los católicos) para que adoren al Anticristo. Como dice el Dr. Michael Lake en la portada, católicos y eruditos evangélicos han temido este momento durante siglos. Por desgracia, como los lectores descubrirán, el tiempo para evitar la llegada de Pedro el Romano se nos ha agotado.

En Abril de 2012 se publicó en los Estados Unidos el libro “Petrus Romanus: The FINAL Pope Is Here”, escrito por Thomas Horn y Cris Putnam. Se trata de una extensa obra que cruza dos líneas: la investigación periodística sobre acontecimientos internos de El Vaticano, y las profecías que se refieren al Papa que habrá de guiar la Iglesia durante la Gran Tribulación, último Papa de la serie romana.

El título se refiere a una de las principales profecías respecto a los Papas, la de San Malaquías, obispo irlandés que tuvo una revelación sobre la sucesión de romanos pontífices desde Celestino II hasta el último Papa de los tiempos actuales. La profecía está compuesta de lemas descriptivos correspondientes a cada uno de esos 112 Papas.

Los lemas pueden referirse a un símbolo de su país de origen, a su nombre, a su escudo de familia, o a alguna característica de su pontificado o de su vida.

Los últimos Papas son:

108: “Flos florum” (Flor de las flores) Pablo VI. Su escudo contenía una flor de lis, “flor de las flores”.

109: “De medietate Lunae” (De la Media Luna) Juan Pablo I. Nació en la diócesis de Belluno, conocida como de bella luna.

110: “De labore solis” (Del eclipse del sol) Juan Pablo II. El día de su nacimiento y el día de su muerte hubieron eclipses de sol.

111: “Gloria Olivae” (La gloria del olivo) Benedicto XVI. Tomó su nombre de San Benito. Los monjes benedictinos, conocidos como olivetanos, tienen ramas de oliva en su heráldica.

Falta solo uno según la lista:

112: “Petrus Romanus” (Pedro Romano) Será el último Papa que gobierne la Iglesia desde Roma, inmediatamente antes de que acontezca el Retorno de Cristo.

El número 112 es del todo particular pues, a diferencia de los demás, es el único que lleva un párrafo descriptivo además del lema:

“En la persecución final contra la Santa Iglesia Romana reinará Pedro Romano, quien pastoreará a su grey en medio de muchas tribulaciones. Después de esto, la ciudad de las siete colinas será destruida y el Juez justo volverá para juzgar a su pueblo”.

Antes de abordar el contenido del libro “Petrus Romanus” es necesario hacer algunas precisiones. Cuando se habla de “el último Papa” no significa que nos encontramos ante el fin de la Iglesia o del mundo. La profecía se mueve dentro del esquema escatológico lacunziano que estipula, basado en las Escrituras, tres venidas de Cristo: 1) la de Belén, hace dos mil años; 2) la de su Parusía, retorno glorioso al final de los siete años de la Gran Tribulación: según San Juan y San Pablo, Cristo descenderá en el Valle de Armaguedón para derrotar al Anticristo y a sus ejércitos, y posteriormente llevar a cabo el Juicio a las Naciones; 3) la del fin del mundo, en el Cielo, para llevar a cabo el Juicio Universal.

Después de la Parusía y el Juicio a las Naciones la historia humana continuará en este mundo, si bien totalmente transformado, en un Reino de Dios en el que habrá paz, justicia y santidad verdaderas. Cuando Cristo inaugure su reino en el mundo, fruto social de la Parusía, Roma habrá sido destruida (según San Juan y coincidiendo con el lema 112 de San Malaquías), y el Papado volverá a ser ejercido desde Jerusalén, como lo fue en los inicios. Allí comenzará la serie de Papas jerosolimitanos, de la que a San Malaquías ya no le fue revelado nada.

También hay que decir, antes de abordar el punto central del libro, que además de San Malaquías existen otras muchas profecías sobre el futuro próximo del Papado y de la Iglesia, y que coinciden con el pontificado de Pedro Romano. De todas ellas podemos resumir varios elementos:

  1. Una elección confusa de la que surgen un Papa legítimo y un antipapa.
  2. Un Papa obligado a salir de Roma en circunstancias calamitosas.
  3. El antipapa usurpa la Silla de Pedro por la maniobra de una secta masónico-satánica que opera dentro de El Vaticano.
  4. Un gran cisma para la Iglesia, resultado de esa situación de dos Papas antagónicos.

Algunas de esas profecías:

  • San Francisco de Asís: “Habrá un Papa electo no canónicamente que causará un gran cisma. Se predicarán diversas formas de pensar que causarán que muchos duden, aún aquellos en las distintas órdenes religiosas, hasta estar de acuerdo con aquellos herejes que causarán que mi Iglesia se divida. Entonces habrá tales disensiones y persecuciones a nivel universal que si esos días no se acortaran, aún los elegidos se perderían”.[1]
  • Juan de Vitiguero, en el Siglo XIII: “Cuando el mundo se encuentre perturbado, el Papa cambiará de residencia”.
  • Juan de Rocapartida, un siglo después: “Al acercarse el Fin de los Tiempos, el Papa y sus cardenales habrán de huir de Roma en trágicas consecuencias hacia un lugar donde permanecerán sin ser reconocidos, y el Papa sufrirá una muerte cruel en el exilio”.
  • Nicolas de Fluh, en el siglo XV: “El Papa con sus cardenales tendrá que huir de Roma en situación calamitosa a un lugar donde serán desconocidos. El Papa morirá de manera atroz durante su destierro. Los sufrimientos de la Iglesia serán mayores que cualquier momento histórico previo”.
  • El venerable Bartolomé Holzhauser, fundador de las sociedades de clérigos seculares en el Siglo XVIII: “Dios permitirá un gran mal contra su Iglesia: vendrán súbita e inesperadamente irrumpiendo mientras obispos y sacerdotes estén durmiendo. Entrarán en Italia y devastarán Roma, quemarán iglesias y destruirán todo”.
  • Las palabras de la Virgen reveladas en La Salette a Melania: “Roma perderá la fe, y se convertirá en la sede del Anticristo”.[2]
  • La revelación recibida por la Madre Elena Aiello, famosa estigmatizada que fuera consultada con frecuencia por el Papa Pio XII: “Italia será sacudida por una gran revolución (…) Rusia se impondrá sobre las naciones, de manera especial sobre Italia, y elevará la bandera roja sobre la cúpula de San Pedro”.[3]
  • La beata Ana Catalina Emmerick, religiosa Agustina, en 1820: “Vi una fuerte oposición entre dos Papas, y vi cuan funestas serán las consecuencias de la falsa iglesia, vi que la Iglesia de Pedro será socavada por el plan de una secta. Cuando esté cerca el reino del Anticristo, aparecerá una religión falsa que estará contra la unidad de Dios y de su Iglesia. Esto causará el cisma más grande que se haya visto en el mundo”.
  • Elena Leonardi, asistida espiritual del Padre Pio: “El Vaticano será invadido por revolucionarios comunistas. Traicionarán al Papa. Italia sufrirá una gran revuelta y será purificada por una gran revolución. Rusia marchará sobre Roma y el Papa correrá un grave peligro”.[4]
  • Enzo Alocci: “El Papa desaparecerá temporalmente y esto ocurrirá cuando haya una revolución en Italia”.[5]
  • La Beata Ana María Taigi: “La religión será perseguida y los sacerdotes masacrados. El Santo Padre se verá obligado a salir de Roma”.[6]
  • La mística María Steiner: “La santa Iglesia será perseguida, Roma estará sin pastor”.
  • Las revelaciones en Garabandal: “El Papa no podrá estar en Roma, se le perseguirá y tendrá que esconderse”.[7]
  • Al P. Stefano Gobbi, místico y fundador del Movimiento Mariano Sacerdotal, la Santísima Virgen le reveló: “Las fuerzas masónicas han entrado a la Iglesia de manera disimulada y oculta, y han establecido su cuartel general en el mismo lugar donde vive y trabaja el Vicario de mi Hijo Jesús. Se está realizando cuanto está contenido en la Tercera parte de mi mensaje, que aún no ha sido revelado, pero que ya se ha vuelto patente por los mismos sucesos que estáis viviendo”.[8]
  • Sor Agnes de Akita: “La obra del demonio se infiltrará hasta dentro de la Iglesia de tal manera que verán cardenales contra cardenales, obispos contra obispos”.
  • Sor Sofía María Gabriel: “Habrán dos Papas rivales y una gran crisis centrada en el papado vaticano, y la Iglesia quedará dividida en dos bandos”.
  • Cardenal Mario Luigi Ciappi: “La pérdida de la fe en la Iglesia, la apostasía, saldrá de la cúspide de la Iglesia”.
  • Papa San Pío X: “He tenido una visión terrible: no sé si seré yo o uno de mis sucesores, pero vi a un Papa huyendo de Roma entre los cadáveres de sus hermanos. Él se refugiará incógnito en alguna parte y después de breve tiempo morirá una muerte cruel”.[9]
  • Padre Paul Kramer: “El antipapa y sus colaboradores apóstatas serán, como lo dijo la Hermana Lucía, los partidarios de Satanás, quienes trabajan para el mal y no tienen miedo de nada”.
  • Sor Lucía dos Santos, revelando el Tercer Secreto de Fátima: “Vimos a un obispo vestido de blanco, que temíamos fuera el Santo Padre, huir de una ciudad en ruinas, tembloroso y con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por los cadáveres que encontraba por el camino”.
  • Cardenal Karol Wojtyla, ante el Congreso Eucarístico de Pennsylvania, en 1977: “Estamos ante la confrontación histórica más grande que la humanidad haya tenido. Estamos ante la contienda final entre la Iglesia y la anti-iglesia, el Evangelio y el anti-evangelio. Esta confrontación descansa dentro de los planes de la Divina Providencia y es un reto que la Iglesia entera tiene que aceptar”.

En diversas secciones, el libro “Petrus Romanus” menciona como la masonería iluminista (satánica) logró introducirse dentro de la Iglesia con el objeto de manipularla, destruyendo su fe, para poder convertirla en instrumento colaborador del gobierno mundial que en su momento ejercerá el Anticristo.

Esa tarea de infiltración lleva casi un siglo, y obedece a la estrategia del Caballo de Troya: introducirse para destruir desde dentro.

Si bien ya muchos miembros de la masonería eclesiástica han llegado hasta el nivel de obispos y cardenales, nunca han podido lograr su objetivo esencial, que es posicionar como Papa a uno de sus miembros.

La infiltración formal data de 1926 cuando, en Aix-La Chapelle de Aachen, los sacerdotes jesuitas Herman Gruber y Berteloot se reunieron con los tres eminentes masones Kurt Reichl, del Consejo Supremo de Austria, Eugen Lenhoff, gran maestre de la Logia Austriaca, y el doctor H. Ossian Lang, secretario general de la Gran Logia de Nueva York.

Posteriormente, en 1937, los dignatarios del Consejo Supremo de Francia emprendieron, con el cabalista Oswald Wirth y con el gran maestro grado 33 Albert Lantoine, del Supremo Consejo Escocés, la tarea explícita de propiciar el acercamiento entre sacerdotes católicos y la corriente espiritualista de la masonería negra. Participaban, entre otros, los sacerdotes Gruber y Mukermann. Todos coincidían en el empeño por crear un “socialismo cristiano global” vinculado al Marxismo.

El libro “Petrus Romanus” recuerda el caso significativo de un cardenal adherido a la masonería que estuvo a punto de llegar a ser Papa, el Cardenal Mariano Rampola.

A la muerte del Papa León XIII, todos daban por segura la elección del cardenal Mariano Rampolla, Secretario de Estado, como sucesor al trono pontificio. Sin embargo, durante el cónclave, el cardenal metropolitano de Cracovia marcó el alto mediante un telegrama de Su Majestad Franz Josef, del imperio Austro-Húngaro vetando esa nominación. Años después se supo que la objeción se debió a la notificación de que Rampolla pertenecía a la Gran Logia del Ordo Templis Orienti, en la que había sido iniciado en Suiza, llegando a escalar hasta el grado de Gran Maestro.

El libro también menciona el extraño caso del cardenal Giuseppe Siri mencionando que él ganó la mayoría de votos en los cónclaves de 1958 y 1963 pero, por presiones incomprensibles de la masonería, rechazó asumir el papado. Se cita la respuesta de Siri cuando veinte años después se le preguntó si era cierto que en ambos cónclaves él había sido inicialmente electo: “Estoy obligado al secreto. Ese secreto es horrible. Podría escribir libros acerca de lo que sucedió en esos cónclaves. Cosas verdaderamente serias acontecieron, pero no puedo decir nada”[10]

En Petrus Romanus se narra un acontecimiento que ya había sido dado a conocer en 1998 por el Padre Malachi Martin, la entronización de Satanás dentro de El Vaticano. Pero el libro lo relaciona con el tema de los Papas al subrayar que en esa misa negra fue consagrado a Satanás el sacerdote que habrá de ser el último Papa (antipapa) coincidiendo con Pedro Romano.

En efecto, en su libro “Windswept House” (Casa Azotada por el Viento), Malachi Martin (q.e.p.d.), sacerdote irlandés jesuita, cultísimo, gran teólogo, exorcista por 30 años y experto en Iglesia Católica, secretario del Cardenal Bea y consultor de varios Papas, dio a conocer que apenas electo Paulo VI se llevó a cabo, el 29 de junio de 1963, en la Capilla Paulina de El Vaticano, un ritual satánico en el que se entronizó a Satanás, y en el que participaron varios cardenales y obispos.[11]

Según Martin, se estaba cumpliendo una profecía del satanismo que anunciaba el comienzo de la “Era de Satanás dentro de El Vaticano” cuando un Papa tomara el nombre de Paulo. El último había sido Paulo V, Camilo Borghese, muerto en 1621. Montini fue electo el 21 de junio de 1963, y a los ocho días se llevó a cabo el ritual satánico, entre la noche del 28 y del 29. Se invocó a Satanás, afirman Horn y Putnam, siguiendo a Martin, no solo para entronizar a Satanás, sino para que éste invistiera con su poder a un joven sacerdote destinado a ser el antipapa que será el coincidente con Pedro Romano.

Se combinaron dos rituales que se llevaron a cabo simultáneamente, en El Vaticano, que fue incruento, y otro en una iglesia parroquial en Charleston, Carolina del Sur, que fue sangriento, los dos intercomunicados telefónicamente. Según Martin, el ritual en Charleston incluyó la violencia sexual contra un niño, en primer lugar drogado y abusado, y posteriormente sacrificado. A partir de esa misa negra simultánea comenzó a difundirse el abuso sexual de menores por parte de sacerdotes, así como otra serie de actos homosexuales y satánicos entre miembros del clero.

En otro 29 de junio, pero de 1972, el Papa Paulo VI admitió públicamente con amargura: “El humo de Satanás se ha introducido por las grietas de la Iglesia”, refiriéndose sobre todo a la desacralización que se estaba llevando a cabo en la liturgia.

La Capilla Paulina, donde se llevó a cabo el ritual satánico, fue clausurada, y se reabrió en junio de 2009 cuando, después de haber sido restaurada, el Papa Benedicto XVI la volvió a consagrar a Dios.

El Padre Gabriele Amorth, experto exorcista y autor del libro “Habla un Exorcista”coincide con todo lo anterior y añade: “En El Vaticano hay cultos satánicos. No se ven, pero están en el mismo centro de la Cristiandad”.

El hecho es que a partir de los años sesenta y posteriormente al Concilio Vaticano II, comenzó a fraguarse un cisma dentro de la Iglesia. Clérigos comenzaron a realizar todo tipo de cambios en la liturgia y en la disciplina, hasta llegar a nuestros días en que se promueve la abierta rebeldía contra el Papa y se presiona para que éste derogue el celibato sacerdotal, acepte los métodos anticonceptivos y abra las puertas al sacerdocio de la mujer y al gobierno colegiado de los obispos.

Pero ese cisma de la Iglesia, que hoy es soterrado, llegará a cristalizarse y a hacerse público, el día en que Pedro Romano ascienda al trono y un antipapa reclame el pontificado con un grupo de cardenales y obispos. Volvamos a la profecía de la beata Ana Catalina Emmerick, religiosa Agustina: “Vi una fuerte oposición entre dos Papas, y vi cuan funestas serán las consecuencias de la falsa iglesia, vi que la Iglesia de Pedro será socavada por el plan de una secta”.

En la historia de la Iglesia han habido 38 antipapas, es decir, Papas que han ejercido ilegítimamente el pontificado por una elección irregular. Pero la gravedad del antipapa que será reinante con Pedro Romano es del todo singular, pues es la primera vez que se da como infiltración de una secta masónico-satánica, y porque atacará directamente la doctrina con el fin de que la Iglesia sea puesta al servicio del gobierno mundial del Anticristo.

Dice el Catecismo de la Iglesia Católica, en su número 675: “Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes“. Y en el número 677 especifica: “La Iglesia sólo entrará en la gloria del reino a través de esta última Pascua en la que seguirá a su Señor en su muerte y su Resurrección”.

El libro menciona la predicción de Ronald Conte con relación al Papa Pedro Romano. Ronald L. Conte Jr. es teólogo, traductor de la Biblia, escritor experto en Iglesia Católica y en escatología. En el año 2002, Conte predijo correctamente que el Papa después de Juan Pablo II tomaría el nombre de Benedicto XVI.

Ahora en cambio, Conte afirma que el próximo Papa, al que tocará el lema de“Petrus Romanus”, llevará el nombre de Pío XIII.[12] Conte escribe que el nombre de Pío está asociado históricamente a Papas que han enfatizado la autoridad doctrinal y disciplinar de la Iglesia, y sostiene que el Cardenal Francis Arinze reúne esa cualidad. Y añade: “Durante el reino del Papa Pedro Romano comenzará la gran apostasía, y este Papa marcará la primera parte de la Gran Tribulación”.

Sin embargo, en su libro “Petrus Romanus”, Horn y Putnam evitan casarse con la premonición de Ronald Conte respecto a Pío XIII, y señalan también como posible Papa bajo el lema “Pedro Romano” a los cardenales Peter Turkson, Angelo Scola y otros “papables” que bien pueden caer bajo la figura de un Papa que, en medio de la apostasía, defenderá la doctrina y la supremacía y disciplina de la Iglesia Católica.

El libro, apoyado por 722 notas, ofrece un buen acercamiento para conocer la historia de la Iglesia y de los Papas, así como aspectos doctrinales esenciales. También para adentrarse en el tema de la infiltración de la masonería satánica en la Iglesia, comprender el contenido de la segunda parte del Tercer Secreto de Fátima, y tratar de visualizar lo que será un acontecimiento próximo: el último cónclave.


[1] Culleton, Gerald, El Reino del Anticristo.

[2] El secreto de La Salette fue publicado en 1879 con permiso del Obispo de Lecce, Italia.

[3] Adams-Bonicelli, Alerta Humanidad, Madrid 1974.

[4] Adams-Bonicelli, Op. Cit. P. 204.

[5] Idem, p. 177.

[6] López Padilla, La Traición a Juan Pablo II, México, p. 180.

[7] The Workers of Our Lady of Mount Carmel, Nueva York,

[8] A los Sacerdotes, 20 Ed, España, p. 331.

[9] Thompson, Damian, Das Ende der Zeiten, Hildesheim, 1997, p. 240. Y Vacquié, Jean, Benedictions et Maledicions, Paris, 1987.

[10] Malachi Martin, “The keys of this blood”, NY, Touchstone 1991, 607).

[11] Entre los participantes, Martin menciona al Cardenal Villot, al Cardenal Casaroli, a diversos obispos, sacerdotes y laicos, así como un embajador luterano de Prusia.

[12] Conte, Ronald, “The future and the Popes”, Catholic Planet, 2004.

Fuente aquí.

Petrus Romanus – El Último Papa Está Aquí (Renuncia de Ratzinger)

Parte 1:

Parte 2:

Parte 3:

Parte 4:

Parte 5:

La Identidad Secreta del Bíblico Yahveh

En directa continuidad con el artículo anterior, de John Kaminski, presentamos en castellano ahora el texto recién aludido, que apareció en rumormillnews.com hace ocho años y medio.

 

Firmado por M-Theory, lo que hace es presentar lo que parece ser un resumen de una investigación acerca de nuevos descubrimientos y las consecuentes nuevas interpretaciones acerca de cruciales temas bíblicos, que vendrían a revolucionar lo que hemos estado acostumbrados a oír de parte de los hermeneutas y exégetas oficiales de las religiones en Occidente (para no mencionar a los profesores de religión en los colegios, que llevan décadas deformando la mente de las masas y sólo llevando agua para ciertos molinos).

 

Consideramos de gran valor la exposición de estas nuevas interpretaciones que de ninguna manera van fuera de camino.

 

Todo lo contrario.


La Identidad Secreta del Bíblico Yahveh

–   Revelación Chocante   –
13 Enero 2004

En un discurso del 22 de Septiembre de 2002 ante unos visitantes sionistas cristianos, el Primer Ministro israelí Ariel Sharón afirmó:

“Esta tierra es la nuestra… Dios nos dio las escrituras de propiedad…”

Sin embargo, la investigación académica reciente, incluyendo descubrimientos de un equipo arqueológico de la Universidad de Tel-Aviv, no sólo desestructura el bíblico Antiguo Testamento y las historias de la Torá sobre las cuales descansa esta reclamación, sino que da un crédito antes impensable a la afirmación de un historiador de la Antigüedad [Flavio Josefo] de que los israelitas del Éxodo fueron realmente los hicsos, y por lo tanto de origen asiático.

Para rastrear los fundamentos de esta hoguera bíblica en curso, debemos retroceder hasta 1999.

Todo el infierno se desató en Israel en Noviembre de aquel año cuando el catedrático Ze’ev Herzog de la Universidad de Tel-Aviv anunció:

“Los israelitas nunca estuvieron en Egipto, no vagaron por el desierto, no conquistaron la tierra ni la heredaron a las doce tribus”.

Además, el dios de los israelitas YHWH tenía una consorte, la diosa Asera.

Su conclusión de que el reino de David y Salomón fue a lo más una pequeña monarquía tribal, y en el peor de los casos un mito total, le ha ganado enemigos en el campo de los sistemas tradicionales de creencia judío y cristiano.

Él afirma:

todas las pruebas demuestran que los judíos no adoptaron el monoteísmo sino hasta el siglo VII a.C., una herejía según la tradición bíblica, que lo remonta hasta Moisés en el monte Sinaí.

La investigación arqueológica de la Universidad de Tel-Aviv en Megiddo y el examen de la puerta hexagonal allí la datan en el siglo IX a.C. y no en el décimo como afirmó el investigador de los años 60 Yigael Yadin que la atribuyó a Salomón.

Herzog además declara que Salomón y David están “completamente ausentes en el registro arqueológico”.

Además, un colega de Herzog, Israel Finkelstein, afirma que los israelitas no eran nada más que cananeos nómadas que hacían trueques con los habitantes de las ciudades.

Los estudios del equipo concluyeron que Jerusalén no tuvo ningún status central hasta 722 a.C. en que fue destruida su rival del norte, Samaria.

Sin embargo, lo verdaderamente impactante es el descubrimiento de Herzog de numerosas referencias a Yahweh como teniendo una consorte en la forma de Asera. Las inscripciones, escritas en hebreo por escribas judíos oficiales en el siglo VIII a.C., fueron encontradas en numerosos sitios en toda esa zona.

Para Yahweh, supuestamente el “dios único”, haber tenido una consorte y, de entre todas, a la diosa Asera, es dinamita de un significado de gran alcance.


La Identidad Secreta de Yahweh

El uso de Yahweh como el nombre de Dios siempre ha alimentado la especulación y el argumento filosófico.

El nombre YHWH es tomado como significando “yo soy” o “yo soy quien soy”. También está la intriga de la regla de que su misterioso verdadero nombre no debe ser pronunciado.

La identificación de la diosa Asera (o Aserat) como su consorte en alguna parte dentro de la fe judía original conduce a algunas conclusiones explosivas acerca de la identidad del judeo/cristiano dios del cosmos, el dios monoteísta con quien estamos tan familiarizados en la religión occidental.

Pero antes de mirar a Asera y a lo que ella significa para la identidad de Yahweh, vale la pena echar una mirada a otra diosa, Astarté (Ashtoreth).

Su significado se hará evidente un poco más tarde. Referida como una “abominación” en el Libro 1 de Reyes, Astarté (o Astoret) era una deidad importante en los panteones del Cercano Oriente.

Para los sumerios ella era IN.ANNA (la amada de Anu) y es un personaje importante en las epopeyas sumerias. Para los asirios y babilonios ella era Ishtar; Astoret era su nombre para los cananeos; para los griegos, Afrodita; para los romanos, Venus.

El equivalente más importante sin embargo es la diosa egipcia Hathor, a quien los griegos identificaron con Afrodita. Hathor era la esposa de Horus, el dios de la guerra. Hathor es identificada con el símbolo de la vaca, y las estatuas de ella en la 26ª Dinastía (572-525 a.C.) en Egipto de hecho la representan como una vaca.

Asera (cuyo nombre significa “la que anda en el mar”), supuestamente la consorte del supremo dios El, también era mencionada como Elat (la diosa). Según la tradición de Ugarit, cuyas tablillas de arcilla contienen el más antiguo alfabeto conocido, ella era la consorte de El, y madre de setenta dioses.

Ella también está asociada con Baal y se supone que intercedió ante su marido, el dios supremo, en nombre de Baal, para la construcción de un palacio, a fin de concederle un status igual al de los otros dioses.

En las tablillas cuneiformes de Ras Shamrah (hacia 1.400 a.C.) el líder del panteón era El; su esposa era Aserat-del-mar (Asera). Después de El, el dios más grande era Baal, hijo de El y Asera. Curiosamente, la consorte de Baal es su madre, Asera.

En las tradiciones del Líbano, Baal es equiparado con Júpiter.

Esculturas de Asera en Siria la muestran llevando un peinado egipcio. Ella también fue aludida más tarde como “la vaca”, una referencia a su gran edad.

Significativamente, Baalat (una importante diosa en Biblos) es representada en las esculturas como teniendo cuernos de vaca, entre los cuales hay una aureola. Baalat es de hecho la forma de Asera cuando ella aparece junto a Baal.

¿Pero qué dice esto sobre la identidad de Yahweh? La Biblia siempre ha presentado un cuadro confuso de Yahweh. A la luz de los descubrimientos y conclusiones de Herzog de que la consorte de Yahweh era Asera, esto merece un examen más de cerca.

En Éxodo 6:3 dice:

“Y me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob, como El-Shaddai, pero por mi nombre de Yahveh no me di a conocer”.

En la versión bíblica King James, “YHWH” es traducido como Jehovah.

El uso de “Dios Omnipotente” es una traducción tradicional de “Shaddai”, que se piensa haber significado “Todopoderoso”, pero posiblemente podría estar vinculado a la palabra-raíz acádica “Shadu”, que significa literalmente “montañas”.

Y El-Shaddai es sólo una de las versiones del dios descrito en el Génesis. El-Shaddai literalmente traducido significa “Dios el de las montañas”, pero también está el nombre El-Olam (Dios el eterno), El-Elyon (Dios el más alto) y El-Ro’i (Dios de la visión).

La pregunta obvia es ¿por qué YHWH mismo se da a conocer ante los patriarcas como El-Shaddai?

La respuesta está en las tradiciones religiosas de Canaán, donde se dice que Abraham vivió durante un tiempo, y que fueron llevadas allí por los fenicios. (Por su parte, la raíz de la tradición religiosa fenicia es Sumer).

Dios-el-de-las-montañas tiene un equivalente sumerio.

ISH.KUR, el hijo más joven de Enlil, significa,

Dios el de de las montañas lejanas”.

Ishkur también era conocido como Adad o Hadad en hebreo, el hermano de Nannar/Sin, y era el dios preeminente de Canaán, El-Shaddai.

Según eruditos bíblicos que se concentran en la “Fuente P” para el Antiguo Testamento, Yahweh como nombre es usado primeramente con Moisés en el Éxodo, y es indicativo de monolatría (la adoración exclusiva de uno de muchos dioses) más bien que de monoteísmo.

El nombre Yahweh también puede ser traducido como “soy quien soy”, literalmente un modo de decir “ocúpate de tus propios asuntos”, un modo de disfrazar su verdadera identidad.

Yahweh no aparece sino hasta el Éxodo y, extrañamente, el dios Baal está completamente ausente en el Génesis.


Nota: El-Shaddai todavía es venerado en la fe judía en la forma del Teffilin, una de las dos pequeñas cajas de cuero en forma de cubo que contienen textos de la Torá, tradicionalmente para ser llevadas puestas [en la frente] por varones desde los 13 años. Los Teffilin son llevados puestos en una manera para representar las letras shin, daleth y yod, que juntas forman el nombre Shaddai.

En Éxodo 33:2-3 dice:

“Y enviaré un ángel delante de ti; y expulsaré al cananeo, al amorreo, y al hitita, y al perezeo, al heveo y al jebuseo: pero yo no iré entre ustedes a esa tierra que fluye leche y miel; no sea que yo los destruya en el camino, pues ustedes son un pueblo rebelde”.

Este Yahweh es propenso a la violencia y parece despreciar a su pueblo elegido.

Él es un perfecto equivalente de ISH.KUR (Hadad), cuya tierra está ocupada por los amorreos y los hititas, y es un conocido manifestador de violencia y de desprecio hacia sus adoradores.

La imagen de ISH.KUR, sus características y sus símbolos corresponden a los de Baal. Él es también anti-babilónico y anti-egipcio, como Yahweh. Y como el de Yahweh, el verdadero nombre del cananeo Baal (Hadad) no debe ser pronunciado.

Sobre la base del descubrimiento de Herzog, de las pruebas dentro de la Biblia misma, de las tradiciones sumerias, fenicias y cananeas, la siguiente es una conclusión lógica y una solución a la identidad del dios judío del Antiguo Testamento:

ISH.KUR = Hadad = El-Shaddai = Baal = Yahweh. (El Baal de los cananeos también era conocido como Moloc, a quien examinaremos luego).

Esto indica, como lo hace el trabajo de Herzog, que el pueblo judío evolucionó desde el politeísmo al monoteísmo con la promoción de un dios que era conocido por una multiplicidad de nombres, hacia un dios supremo, Yahweh (cuyo verdadero nombre no debe ser pronunciado), y que ellos adoptaron para este fin no al supremo dios de los panteones, El, sino a su hijo ISH.KUR, Baal, Hadad, El-Shaddai, una entidad que estaba en abierta rebelión contra su padre El, y finalmente ayudado en esta rebelión por su madre y consorte, Asera, (también conocida como Baalat, Astoret y Elat).

Esta entidad femenina fue posteriormente refundida por las tradiciones griegas y romanas en Afrodita y Venus, y conocida anteriormente por los egipcios como Isis.

Una vez que entendemos esto, la etimología del nombre Israel – Is (Isis o sepulcro), Ra (el principal dios del panteón egipcio) y El (Señor, Baal) – tiene un sentido mucho más obvio que la tortuosa derivación de “Yisrael” de la fe hebrea.

¿Pero qué tiene todo esto que ver con la validez de las “Escrituras de Propiedad” dadas por Dios a las cuales Ariel Sharón se refiere?

Muy lejos de la conclusión obvia de que el dios que dio por hecho haber dado la “tierra prometida” a su pueblo elegido era sólo uno de los dioses de un panteón y no el presunto monoteísta único dios del cosmos, los descubrimientos de Herzog confirman ciertas teorías que han estado circulando “por ahí” durante algún tiempo.


Los Hicsos

Como Herzog, el historiador Josefo (c. 37-100 d.C.) negó el relato de los hebreos mantenidos en cautiverio en Egipto, pero él dio un drástico paso más adelante sobre los orígenes raciales de los judíos, que él identificó con los hicsos.

Él posteriormente afirmó que ellos no huyeron de Egipto sino que fueron expulsados debido a que ellos eran leprosos.

Se debe decir que Josefo ha sido vilipendiado a través de las épocas, por haber sido un colaborador romano, tanto por eruditos judíos como cristianos, que han sostenido que la datación del éxodo de los “hebreos” desde Egipto en la Biblia descarta absolutamente su identificación como hicsos.

Sin embargo, Jan Assmann, un prominente egiptólogo de la Universidad de Heidelberg, es completamente rotundo en sus escritos en cuanto a que la historia del Éxodo es una inversión de la expulsión de los hicsos y además que Moisés era un egipcio.

Igualmente Donald P. Redford, de la Universidad de Toronto, presenta evidencia contundente de que la expulsión de los hicsos de Egipto fue invertida para construír la historia del éxodo de los esclavos hebreos en la Torá y el Antiguo Testamento. Su libro que argumentó esta teoría, “Egipto, Canaán e Israel en la Antigüedad”, fue el ganador del Premio al Mejor Libro Académico en Arqueología de 1993 de la Sociedad Arqueológica Bíblica.

Hay evidencia irrefutable de que los hicsos, un grupo mezclado semítico-asiático que se infiltró en el valle del Nilo, se tomó el poder en el Bajo Egipto en el siglo XVII a.C.. Ellos gobernaron allí desde 1674 a.C. hasta ser expulsados cuando su capital, Avaris, cayó ante Ahmosis alrededor de 1567 a.C..

Los hicsos en Egipto adoraron a Set, a quien, como a ISH.KUR, ellos identificaron como una deidad de la tormenta.

Conforme a la “teoría de la inversión”, intelectuales judíos en el siglo VII a.C. cambiaron la historia desde “expulsados” a “escapados”, y como un posterior insulto a su enemigo, Ahmosis, cambiaron y mal-pronunciaron su nombre como Moisés, presentándolo como el líder de una rebelión hebrea. Pero hay también una fuerte probabilidad de dos orígenes separados del personaje “Moisés” mezclados en uno, lo que abordaré luego.

El éxito de Ahmosis en 1567 a.C. condujo al establecimiento de la 18a Dinastía en Egipto. Tutmosis III derrocó al faraón travestido Hatshepsut, y bajo Tutmosis IV las conquistas egipcias se extendieron más allá del Sinaí hacia Palestina y Siria, y alcanzaron hasta Babilonia e incluían a Canaán.

Hacia el final de esta expansión, Amenofis III (1380 a.C.) gobernó un Imperio egipcio cuyas provincias y colonias limitaban con lo que es ahora conocido como Turquía. Este Imperio habría incluído las regiones en las cuales la mayoría de los hicsos expulsados ahora vivían.

Amenofis IV ascendió al trono en 1353 a.C.. Él introdujo un nuevo culto monoteísta estableciendo a “Atón” como el dios supremo y luego él se cambió su nombre a Akenatón.

Casado con la misteriosa Nefertiti, Akenatón se declaró a sí mismo un dios en la tierra, intermediario entre el dios único Atón (Ra) y la Humanidad, con su esposa como su compañera, desplazando efectivamente a Isis y Osiris en la enéada egipcia.

Declarando a todos los hombres como los hijos de Atón, los historiadores sospechan que Akenatón planeaba una religión para todo el Imperio. Él prohibió toda la idolatría, el uso de imágenes para representar al dios, y prohibió la idea de que había más de un dios supremo.

Es junto a Akenatón y su padre Amenofis III que encontramos al segundo Moisés.

Una importante figura durante este período fue confusamente llamada Amenofis hijo de Hapu. Él fue el Primer Ministro (Visir) de ambos reyes. Él es generalmente representado como un escriba, agachado y sosteniendo en sus rodillas un rollo de papiro. Él más que nadie fue responsable de autorizar la religión en la cual los antiguos dioses fueron combinados en un dios viviente, Atón, quien había sido responsable de la creación de la Tierra y de la Humanidad.

El símbolo de este dios, el disco solar, representaba a Ra, Horus y los otros dioses en uno solo. El disco del Sol, en el simbolismo, estaba apoyado entre los cuernos de un toro.

El Hijo de Hapu dice lo siguiente sobre la creación:

“He venido hasta ti, quien reina sobre los dioses, Oh Amón, Señor de las Dos Tierras, pues tú eres Ra, que aparece en el cielo, quien ilumina la tierra con un ojo resplandecientemente luminoso, quien salió del Nou, quien apareció por encima del agua primitiva, quien creó todo, quien generó la gran Enéada de dioses, quien creó su propia carne y dio origen a su propia forma”.

El supervisor del rey en la tierra de Nubia era un tal Mermose (pronunciado como Mermose o Merymose en su sarcófago en el Museo Británico).

Según historiadores modernos, en el tercer año de reinado de Amenhotep, Mermose llevó lejos su propio ejército hacia el Nilo superior, supuestamente para reprimir una rebelión menor, pero realmente para asegurar territorios de minería de oro que suministrarían a su rey la más grande riqueza que a cualquier otro gobernante de Egipto.

La erudición reciente ha indicado que Mermose llevó su ejército a la cercanía de la confluencia de los ríos Nilo y Atbara y más allá.

¿Pero quién era este Mermose? Según el historiador Dawn Breasted, la traducción griega de este nombre era Moisés (Moses).

¿Apoya la tradición judía esta identificación? Según la historia judía no incluida en la Biblia, Moisés condujo el ejército de Faraón hacia el Sur, a la tierra de Kush, y alcanzó las cercanías del río Atbara. Allí él atrajo el amor de la princesa de la ciudad-fortaleza de Saba, más tarde llamada Meroe. Ella dejó la ciudad a cambio del matrimonio.

La confirmación bíblica de tal matrimonio se encuentra en Números 12:1.

“Y Miriam y Aarón hablaron en contra de Moisés por causa de la mujer etíope con quien él se había casado: ya que él se había casado con una mujer etíope”.

El final del reinado de Akenatón está envuelto en el misterio, y dicha investigación está más allá del alcance de un artículo de esta longitud.

En resumen, sin embargo, las teorías van desde la muerte de Nefertiti por causa de una plaga, la propia muerte de Akenatón por una peste o asesinato, hasta el exilio.

El registro libre de dudas, en contraste, señala la vuelta de Egipto a la enéada de dioses y un intento sistemático de borrar todos los vestigios de Akenatón y su culto en Egipto.

Mientras tanto, los expulsados hicsos, según varios historiadores, habían estado viviendo en Canaán.

Precisamente aquí aparece una solución al problema cronológico bíblico de vincular a los israelitas con los hicsos.

Al usar la datación del Éxodo bíblico y comparándolo con la cronología egipcia de la expulsión de los hicsos se produce una laguna de aproximadamente 400 años. Usando los sistemas de fechado de los libros de Jueces y Samuel, este lapso puede variar entre 554 y 612 años.

Sin embargo, hay un claro registro histórico del Egipto posterior a los hicsos extendiendo su Imperio hacia Canaán, la tierra en la cual los hebreos entraron y vivieron, según las fuentes bíblicas, durante 400 años antes de establecer el reino de Salomón.

Los hebreos que vivían en Canaán estaban por lo tanto bajo el gobierno egipcio. Es también aquí en Canaán que nosotros podemos hacer una comparación entre Yahweh y el cananeo Moloc (Baal) y extrapolar una polémica inversión de la historia de Faraón ordenando él ahora la muerte de todos los “primogénitos” en el Éxodo.

Los adoradores de Moloc sacrificaban a sus hijos primogénitos a su deidad mediante un asesinato ritual. Los adoradores de Yahweh en Canaán también eran conocidos por realizar sacrificios de niños de vez en cuando, sobre todo en tiempos de privaciones, aunque la inmolación (holocausto, “todo quemado”) era supuestamente mirada con malos ojos. El corte de la garganta del niño, sin embargo, era aceptable.

Los sacrificios eran llevados a cabo y los restos [de los cuerpos] eran enterrados en el sitio sagrado conocido como Tofet [“el lugar del asadero”].

A veces – aunque raramente, a juzgar por el enorme predominio de huesos humanos infantiles encontrados en el sitio de Tofet por los arqueólogos – eran sacrificados animales como sustitutos.

La Unificación

Las disciplinas históricas modernas que estudian la época bíblica concluyen unánimemente que el libro del Éxodo no pudo haber sido escrito antes del siglo VII a.C., y ciertamente no por el Moisés bíblico, que a lo más es una combinación ficticia de personalidades egipcias.

En Israel mismo, el siglo VII a.C. es el período en el cual la evidencia arqueológica presentada por Herzog sugiere que ocurre la aparición de Jerusalén como un centro cultural.

Por lo que dicen todos los relatos, es un centro cultural que lucha para encontrar una identidad y una nacionalidad para sí y, considerando el descubrimiento de los textos judíos que muestran a Yahweh teniendo una consorte en la forma de Asera, no es difícil hacer calzar estas piezas.

Se sabe que en 639 a.C. Josías, rey de Judá, introdujo amplias reformas religiosas y agregó áreas adicionales de “Israel” bajo su control.

Es durante este período que la “polémica” y la “inversión” de una amplia variedad de fuentes religiosas y culturales fueron reunidas para formar una unidad religiosa y política.

Allí donde la historia no es heroica, como la expulsión de Egipto en la forma de los hicsos, aquella es invertida por los “inquisidores” de Josías.

Allí donde la religión está carente de unidad moral, se entreteje el culto de Atón, satisfaciendo los sistemas de creencia existentes dentro de la región y otorgando al rey Josías la posición del derecho divino mediante la proclamación de un linaje que entronca con Salomón y David – siendo ambos a su vez reemplazos para los ancestros de [el culto a] Atón y su reputación de constructores de templos.

Josías también destruye el templo de Tofet que se dice que ha sido construido por Salomón en el valle de Hinnón, justo fuera de Jerusalén, al sur.

Dentro de este mecanismo de unificación hay obscuridades desconcertantes para justificar los sistemas de creencia existentes, que requieren que el verdadero nombre de Dios sea mantenido en secreto, y para lo cual hay precedentes en los cultos de Baal e ISH-KUR, todo siendo parte de la mezcolanza de la región, y todo diseñado para emparejar las imperfecciones en el nuevo sistema basado en Yahweh.

Se implementa una importante separación de las identidades de Baal-Moloc-Yahweh, aunque la evolución de ISH.KUR a Hadad a Baal y a Yahweh no permanezca encubierta debido a la posterior polémica contra Babilonia redactada bajo la forma del Génesis.

Bien conocido en Egipto, incluso en la época del culto a Atón, era el siguiente pasaje del Libro de los Muertos:

No he robado.
No he codiciado.
No he matado gente.
No he mentido.
No he alterado límites.
No he cometido adulterio.
No he maldecido a un dios.

El proceso de unificación de Josías toma a Moisés, un ideograma que combina al Ahmosis que expulsó a los hicsos y al Mermose que condujo al ejército egipcio a grandes victorias, y lo acredita con la recepción de los Diez Mandamientos en tablillas de piedra.

En realidad, estas leyes son una elaboración a partir de la recién citada declaración.

Agregado a esto está el hecho de que el obscuro “Himno a Atón” del rey egipcio es casi “palabra por palabra” el salmo 104 de la Biblia, con lo que tenemos otra convincente “coincidencia”.

Estas y otras “coincidencias” aparentemente convencieron al renombrado psicólogo Sigmund Freud, que escribe su libro “Moisés y el Monoteísmo” en 1939, de que la fe monoteísta judía tenía sus raíces en el culto religioso de Akenatón.

La unificación de Josías desde luego debería ser aplaudida. Proscribió el culto a Moloc y enfatizó la moralidad espiritual de los Diez Mandamientos. La polémica y las inversiones que añadieron un enfoque heroico a la historia de su pueblo son comprensibles y políticamente astutas.

Pero hacia comienzos de 200 [a.C.], en algún punto a lo largo de la línea, y a diferencia del culto a Atón, la supremacía de la raza es añadida a la fe judía.

En resumen, sin embargo, es el descubrimiento de Herzog de la consorte Asera de Yahweh en los textos judíos y su declaración de una ausencia arqueológica de Salomón o David lo que se constituye en el bisturí que rebana a través de todas las ficciones del bíblico Éxodo y su sugestión del derecho y la supremacía divinos.

Por esta razón, Herzog no debe ser olvidado.

Incluso aunque su erudición sea ignorada por la política del Israel actual, ella contiene una lección para el resto del mundo, y en particular para aquellas naciones que apoyan las doctrinas supremacistas de Israel.

El moderno Israel tiene que afrontar el hecho de que no tiene ningún “derecho divino” a la tierra que ocupa. Israel debe confiar en cambio en un asentamiento equitativo a la luz de su innegable colonización y conquista actual – una realidad que sus opositores deben aceptar – pero sin salirse fuera de los límites definidos por la ley internacional, es decir las fronteras de 1967.

Ésta es una posición realista, la cual la mayoría de los países de la civilización occidental ha aceptado, sin reclamar un derecho divino o una supremacía racial.

Ellos han llevado a cabo esto mediante el reconocimiento de derechos humanos y un estándar internacional de la ley que delimita su comportamiento (en la mayoría de los casos).

Considerando el campo de batalla religioso y cultural sobre el cual Israel está ubicado, y su ausencia de reconocimiento de la realidad moderna, en un mundo armado con armamento nuclear, mientras Israel – armado con aquellas armas – no se separe de las doctrinas de “derecho divino” y “supremacía racial”, seguirá siendo el caldo de cultivo para una lucha contra la injusticia racial y política – y estará en el centro de los procesos geopolíticos del mundo de nuestros días – que podría llevar a nuestra civilización global entera a la destrucción.

Aquella seguramente, en nombre de la Humanidad, es razón suficiente para finalizar tales obsesiones y dogmatismos “bíblicos”. Hacer eso no requiere que abandonemos la fe en Dios.

Nuestra intuición del Creador es tan vieja como la Humanidad y no depende de un viejo tomo polvoriento escrito por hombres ni de palabras de hombres.

Fuente aquí.

John Kaminski – Gangsters Espirituales

Desde http://www.gnosticliberationfront.com hemos recuperado este artículo de Kaminski al cual el artículo anterior a éste, del señor Glogoczowski, había dicho que tenía un enlace, para demostrar que no era el único que estaba tratando con un tremendo problema del siglo XXI. Al haberlo traducido, y escuchar los permanentes razonamientos de Kaminski en torno a la futilidad y engaño de las religiones organizadas como mafias, ahora vamos a traducir otro artículo mencionado y citado en éste. Se sabe que así es cómo se van encadenando los discursos o se van uniendo los pasillos del laberinto.

 
Gangsters Espirituales
¿Qué Es Más Importante:el Nombre de Alguien o la Verdad Eterna?
 por John Kaminski
8 de Febrero de 2004
     No es el credo lo importante, sino la integridad.
     No es el nombre que damos a las cosas que adoramos, sino reconocer la esencia de aquella cosa como la verdad más alta, como la cosa digna de ser adorada, de modo que el nombre que ponemos sobre ella realmente no importa en tanto reconozcamos la cosa por lo que es.
     Estamos demasiado atrapados en los nombres, en la identidad, en los rituales y la sacralidad. La devoción me enferma. Los rituales me aburren. Lo que buscamos es la verdad, y ésta puede venir bajo muchas formas, estar en muchos sitios, y ciertamente tener un número infinito de nombres.
     ¿Entiende lo que estoy diciendo?.
     Déjeme hacerlo más claro.
     Aquellos gángsters espirituales que escaparon a toda prisa de Egipto en aquellos años nos han conducido en la dirección incorrecta. Y ellos han sido incitados por hombres santos de todas las creencias que han traicionado a aquellos que han buscado refugio y consuelo en aquellas. El mantenimiento de su propio negocio eclesiástico ha llegado a ser más importante para ellos que las almas que se supone que ellos están aliviando y tratando de salvar. Éste es un problema que siempre ha existido en cada iglesia, sinagoga y mezquita. Algunos de ellos pierden sus almas por eso.
     Gángsters espirituales: éste es el nombre correcto para ellos. Ellos vieron las necesidades de la gente. Y ellos sacaron provecho de ellas. Tenemos que tener aquella casa para ir, aquel lugar de descanso. Si no lo tenemos, no podemos funcionar. Seguramente usted puede llamarlo la represión del miedo a la muerte. Pero ésta es la condición humana. No podemos tratar con ella sin un poco de ayuda. De otra manera nos enfermaríamos, o peor, nos volveríamos extravagantes. Y tal vez eso es lo que les sucedió. Es la historia del primer hombre santo y de todos los que surgieron desde entonces.
     La gente necesita tener las cosas explicadas. ¿Por qué estoy aquí?. ¿Para qué es todo esto?. Y lo más importante: ¿a dónde voy?. Si no es explicado y luego guardado en forma segura en su cerebro como una especie de cuenta pagada, usted va a preocuparse. Y la preocupación le impide ver y ser capaz de hacer todo lo otro maravilloso que hace de la vida la alegría que puede ser. Pero los problemas surgen cuando usted consigue dos versiones diferentes de la verdad. Es la misma verdad, pero hay dos hombres de negocios, cada uno describiéndola diferentemente, cada uno tratando de sobrevivir, cada uno tratando de obtener una ganancia (no, esto es demasiado rudo, en este nivel)… cada uno tratando de hacer que su credo sobreviva para servir a la gente a la que se pretende servir. Y finalmente yendo a la guerra por causa de sus dos diferentes versiones de la misma historia. Realmente enfermo. Ésta es la historia de la estúpida raza humana.
     Aquí en este mundo occidentalizado en el que vivimos, todos derivamos nuestra herencia espiritual del mismo montón de pandilleros del Antiguo Testamento que fueron expulsados de Egipto por sus repugnantes prácticas usureras que muchos de ellos todavía exhiben hoy. Luego ellos fueron echados a patadas de Babilonia y abrieron una tienda cerca del Mar Muerto.
     Póngales cualquier clase de nombre que usted quiera: los matones con yarmulkes [kipá o solideo] o los pervertidos con cruces, o quizás el peor de todos, engreídos hombres de negocios con cuellos clericales diciéndole a usted que ellos pueden salvar su alma cuando ellos realmente están pensando en construir parques temáticos en Carolina del Sur. Ellos han apostado sus almas eternas en sus cuentas bancarias, y han hecho creer a la gente que el nombre era más importante que la cosa que el nombre trataba de describir.
     Y así es cómo perdimos nuestro camino.
     Lo que nos conduce hasta el día presente.
     Estos mismos ciertos matones están actuando como hombres religiosos tratando de establecer una ventaja para ellos mismos a fin de ganar más dinero para amontonar en sus casas particulares de adoración. Y porque ellos son tan sutiles, tan inteligentes y tan ricos, han logrado crear leyes en muchos lugares que prohíben a la gente hablar de ciertos acontecimientos de la Historia.
     Sin entrar en este acontecimiento particularmente secuestrado, sólo examinemos qué significa prohibir a la gente hablar de ciertos acontecimientos. Pienso que ellos lo llaman, en algunos países europeos, “profanar la memoria de los muertos“, y ellos están poniendo a mucha gente en la cárcel por sólo mencionar el asunto.
     Usted pensaría, en esta época supuestamente ilustrada y bien informada, que la gente era lo bastante inteligente y abierta de mente para hablar de todo, para discutir de ello racionalmente y luego llegar a alguna especie de consenso sobre lo que era la verdad objetiva. Pero no. No ha resultado de esa manera.
     Los tipos con los yarmulkes dicen: “Usted no puede hablar de ello. Lo que decimos es verdadero y no puede ser desafiado, y lo pondremos a usted en la cárcel si usted continúa esta conversación“.
     Bien, usted tiene que tomar esto en serio, porque hay gente en la cárcel debido a ello. Sólo mire al anciano Ernst Zundel, secuestrado desde su casa en Tennessee y ahora habiendo pasado un año en confinamiento solitario en Canadá sin ningún cargo formal, y sólo porque él siente la necesidad de señalar que aquellas cámaras de gas que usted puede ver en el tour de Auschwitz no estaban realmente allí en aquella forma particular durante la Segunda Guerra Mundial. Ellas han sido reconstruídas, y alguna gente levanta objeciones sobre la reconstrucción. Pero hay una ley que dice que usted no puede hablar de ello, y él está en la cárcel.
     Éste es un clásico ejemplo de la máxima “no se trata del credo sino de la integridad”. En este caso, la integridad es el gran perdedor. Para no mencionar la libertad de expresión. Esto es definitivamente un asunto religioso. Pero no tiene nada que ver con Dios. Sólo la versión (o perversión) de lo que un grupo de hombres supuestamente santos quiere hacer tragar a todos los demás.
     Ahora, recuerde que tenemos que tener cuidado en cuanto a quién criticamos, porque demasiado a menudo descubriremos que sólo nos estamos criticando a nosotros mismos. Tal es el caso con todo esta palabrería sobre los judíos. Seguramente el comportamiento de los israelíes —llamando alimañas a sus vecinos y tratando de exterminarlos como a tales— hace descender mucha pasión innecesaria sobre ellos, como lo hacen sus tradiciones de la banca usurera, constantemente afirmando que ellos son discriminados en contra, mientras que son el grupo étnico con más riquezas en el planeta, y también su abierta sexualidad (para ponerlo cortésmente). Este último talento causa problemas, pero también produce mucho dinero desde aquellos a los que no les gusta hablar públicamente de sexo pero de seguro lo hacen en privado.
     Considerando de dónde proviene la tradición judía, la misma gente que la critica sería mejor que echara una mirada mucho más atenta al origen de sus propias tradiciones, y comprenda que la misma base del cristianismo y del Islam se deriva de ideas y reglas que los judíos inventaron. En efecto, si usted quiere ponerse un poco paranoide al respecto, podría preguntarse si los judíos no habrán inventado aquellos dos caminos espirituales a fin de ganar un poco de confidencialidad para ellos mismos, o alguna otra ventaja, como enyugar a la gente con restricciones morales mientras conservan sus propias reglas más flexibles para ganar un par de puntos extras en el precio, si usted entiende lo que quiero decir.
     Últimamente fui privilegiado al recibir un interesante artículo de Rumor Mills News titulado “Impactante: ¡Revelada la Identidad Secreta de Yahweh!”. Tuve la sensación de estar leyendo el “Weekly World News” [un estrafalario diario de EE.UU. dedicado a lo raro y lo paranormal] en el siglo VII a.C.
     El punto que la historia trataba de colocar era que si Israel intentaba reclamar alguna especie de derecho divino a la tierra que robó de los palestinos, era mejor que echara una mirada más atenta a su propia historia real, y comprendiera que el fundamento para su reclamación descansaba sobre razones muy inestables.
     Recientemente (22.9.2002), en su discurso ante visitantes sionistas cristianos, «el Primer Ministro israelí Ariel Sharón afirmó: “Esta tierra es la nuestra… Dios nos dio las escrituras de propiedad…”. Sin embargo, la investigación académica reciente, incluyendo descubrimientos de un equipo arqueológico de la Universidad de Tel-Aviv, no sólo desestructura el bíblico Antiguo Testamento y las historias de la Torá sobre las cuales esta reclamación descansa, sino que concede crédito, antes impensable, a la afirmación de un historiador de la Antigüedad de que los israelitas del Éxodo eran realmente los hicsos, y por lo tanto de origen asiático».
     Así escribió un enigmático colega que circula con el nombre de “Teoría M”. Brevemente dicho, él escribió que los israelitas nunca estuvieron en Egipto y que el dios judío YHWH tenía una novia, la diosa Asera. (¿Hay alguna ley contra el decir esto?).
     Él citó pruebas que indican que Salomón y David están ausentes del registro arqueológico. ¡Santo Pentateuco!. ¿Significa esto que ellos no existieron?. Bien, la misma cosa podría ser dicha sobre Jesús. Usted no puede encontrarlo en los libros de Historia empírica tampoco.
     En lo que respecta a los israelíes modernos que descienden de las hordas mongolas de Asia, pues ya sabíamos eso por el famoso libro de Arthur Koestler “La Decimotercera Tribu“, que reveló que la mayor parte de los habitantes actuales de Israel son realmente expatriados rusos y no semitas (lo que significa que no hay nada para ser anti-). Los criminales son criminales sin tener en cuenta su ADN.
     Otras pepitas del señor Teoría-M incluyen:
     «Asera (cuyo nombre significa “la que camina en el mar”), supuestamente la consorte del supremo dios El, también era mencionada como Elat (la diosa). Según la tradición de Ugarit, cuyas tablillas de arcilla contienen el más antiguo alfabeto conocido, ella era la consorte de El, y la madre de setenta dioses. Ella también está asociada con Baal y se supone que intercedió ante su marido, el dios supremo, en nombre de Baal, para la construcción de un palacio a fin de concederle un status igual al de otros dioses. En las tablillas cuneiformes de Ras Shamrah (hacia 1.400 a.C.) el líder del panteón era El; su esposa era Asherat-del-mar (Asera). Después de El, el mayor dios era Baal, hijo de El y Asera. Curiosamente, la consorte de Baal es su propia madre, Asera. En las tradiciones del Líbano, Baal es considerado el equivalente de Júpiter».
     ¡Diantre!. ¡Esto significa que Yahweh, de quien los eruditos judíos ahora dicen que se remonta a Baal, tuvo sexo con su madre!. ¡Santo Sófocles!. ¡Debería haber una ley contra el decir esto!. Tal vez la habrá pronto.
     «Según eruditos bíblicos que se concentran en la “Fuente P” para el Antiguo Testamento», escribe Teoría-M, «Yahweh como un nombre fue usado primeramente con Moisés en el Éxodo, y es indicativo de monolatría (la adoración exclusiva a uno de muchos dioses) más bien que de monoteísmo. El nombre Yahweh también puede ser traducido como “soy quien soy”, literalmente un modo de decir “preocúpate de tus propios asuntos”, un modo de disfrazar su verdadera identidad. Yahweh no aparece sino hasta el Éxodo y, extrañamente, el dios Baal está completamente ausente en el Génesis».
     Y el misterioso autor añade, en una perfecta coherencia con el tono arisco del Antiguo Testamento: “Este Yahweh es propenso a la violencia y parece despreciar a su pueblo elegido“.
     Antes de que yo divulgue el juego entero de Teoría-M, déjeme sólo citar otro segmento de su fascinante exploración de la mitología pre-cristiana.
     «Los hebreos que vivían en Canaán estaban por lo tanto bajo el dominio egipcio. Es también aquí en Canaán donde nosotros podemos hacer una comparación entre Yahweh y el cananeo Moloc (Baal) y extrapolar una polémica inversión de la historia de Faraón ordenando ahora él la muerte de todos los “primogénitos” en el Éxodo».
     «Los adoradores de Moloc sacrificaban a sus hijos primogénitos a su deidad mediante asesinatos rituales. Los adoradores de Yahweh en Canaán también eran conocidos por llevar a cabo sacrificios de niños de vez en cuando, sobre todo en tiempos de privaciones, aunque la inmolación (holocausto) era supuestamente mirada con malos ojos. El corte de la garganta del niño, sin embargo, era aceptable».
     Esta información calza perfectamente con la que he estado leyendo últimamente en mis estudios sobre el Talmud en el sitio web abridor de ojos de Carol Valentine Come and Hear [http://www.come-and-hear.com] (un compendio imprescindible donde los haya), donde el método preferido de ejecución por las innumerables ofensas hechas por los goyim (seguramente usted sabe quiénes son ellos. Ellos somos nosotros, tontín) es la decapitación.
     Entonces el peligro está en que si los cristianos y los musulmanes tratan de refutar la fe de los judíos y declaran que el dios de éstos es alguna deidad montañosa menor de los interiores de Ugarit, aquellos sólo van a destruírse a sí mismos haciendo eso. Porque la leyenda entera de Jesús, que fue construída con embustes igualmente espurios y carentes de rigor, fue confeccionada a la ligera con la misma inconsistencia, descuido y manipulación.
     La religión es esencialmente el control de las muchedumbres, ideada por gobiernos tipo Constantino para impedir a la gente levantarse contra sus líderes. Tuvo que ser una persona muy rica la que dijo que “los mansos heredarán la tierra”.
     De todos modos, el artículo entero (“Impactante: ¡Revelada la Identidad Secreta de Yahweh!”) bien vale la pena de leer por su asombrosa chismografía del Antiguo Testamento [en http://www.rumormillnews.com/cgi-bin/forum.cgi?read=42815 ]
     Todo este cachivache sirve para mostrar la sabiduría que había en la antigua proscripción de intentar dar a aquel espíritu inefable y majestuoso que anima al universo cualquier clase de nombre en absoluto. Usted sólo se está buscando problemas si usted lo hace, gracias a los sacerdotes (y ministros y rabinos y cualquiera clase de título ocupacional guruístico que usted quiera aplicar) quienes valoran la rentabilidad del cuento que ellos desean poner más alto que las necesidades de aquellos que necesitan ser tranquilizados con que su futuro es algo más que el ignominioso polvo en que ellos ciertamente un día se convertirán.
     Si usted quiere ir buscando la esencia del espíritu que anima todo, no ande averiguando entre fosilizados pergaminos en templos rancios. Encuentre la chispa que usted necesita para movilizarse en el ojo del diamante en la lluvia [in the diamond’s eye in the rain], o en la lágrima de su pequeño hijo solitario.
     Y no deje que los gángsters espirituales se lo cuenten de otra manera.

Los Cátaros: 2 -El pensamiento cátaro

catarosEsta inquietante religión, surgida en el país occitano, tiene profundas raíces en las que apoyarse, y que nos sirven para entenderla mejor.

El catarismo es una forma religiosa que cree en la existencia de dos principios: el principio del Bien y el principio del Mal. Por lo tanto, forma tronco común con todas las religiones llamadas dualistas, y es en ellas donde hay que buscar sus orígenes.

Los cátaros creían en la reencarnación como medio de perfeccionamiento para poder regresar al mundo del espíritu. ¿De dónde tomaron esta creencia? Parece ser que se basaron en dos fuentes. Por una parte, en el budismo, fue incluido por los maniqueos en su doctrina sincrética. Y por otra parte, en el druidismo, que tuvo uno de sus focos más importantes de implantación en la región del Garona, al igual que los cátaros posteriormente. Pero no solo compartían con los druidas la creencia en la transmigración de las almas y en la reencarnación tras la muerte. También aceptaban ambos la práctica de suicidios sagrados.

Uno de los puntos más delicados en lo referente a los antecedentes y orígenes cátaros es su relación con el cristianismo. Para unos, el catarismo, al igual que el valdinismo, contemporáneo y coterráneo suyo, es simplemente una herejía más dentro del cristianismo. Para otros, sin embargo, se trata de una religión al margen de la cristiana, que tiene con ella algunos elementos en común.

Aceptan la figura de Cristo, pero niegan rotundamente que fuera un hombre de verdad. Jesús, puesto que es Hijo de Dios, o al menos su mensajero, no pudo tener ninguna relación con el mundo de la materia. Para los cátaros, su encarnación no es, pues, más que un símbolo. Por lo que se refiere a la misión de Jesús, esta consistía en revelar a los hombres que, adorando al Creador, a ese personaje terrible que describe el Antiguo Testamento, era en realidad a Satanás al que rendían homenaje sin saberlo.

Nuestra Señora tampoco fue jamás una mujer de carne y hueso, sino solo un símbolo: el de la Iglesia, que acoge en ella la palabra de Dios.

Consideran, en franca oposición con el cristianismo, que el credo, en tanto que atribuye a Dios la creación del mundo, comete un tremendo error del que se derivan todos los demás. Rechazan los sacramentos, considerando especialmente la eucaristía y el matrimonio como dos monstruosidades. El primero porque pretende encerrar a Dios en un trozo de materia, y el segundo porque su objeto es la procreación, que precipita a las almas en las desdichas y limitaciones de este mundo.

De los puntos que comparten ambas formas religiosas, los más importantes son dos. En primer lugar, la admisión de la validez de los Evangelios, principalmente el de san Juan, en el que Cristo aparece menos como un personaje histórico que como el Verbo eterno de Dios, luz del espíritu enviada a las tinieblas de la materia. En segundo lugar, la aceptación de la veracidad del Apocalipsis, al anunciar la destrucción del mundo material y la instauración del Reino del Espíritu Santo o Paráclito.

A los «simpatizantes» solo se les pedía que escuchasen la prédica y que practicasen el «mejoramiento», que consistía en arrodillarse ante el paso de un perfecto, pidiéndole la bendición y la absolución.

Los «creyentes», además, debían practicar la caridad, la humildad, el perdón de las ofensas y, sobre todo, la veracidad. Se les instruía en el secreto del Pater, que habían de recitar cada vez que comiesen o bebiesen. Los cátaros creían que el Pater había sido la plegaria de las almas antes de la caída, que una vez precipitadas en la materia habían perdido la potestad de decirla y que su recitación era un primer paso hacia la reintegración. Pero el creyente, antes de recibir la sagrada oración, debía someterse durante largos meses a las mismas prohibiciones que los perfectos. Además, debían practicar de vez en cuando la confesión pública.

Pero lo que hace del creyente un «investido», un «perfecto», es el único sacramento del catarismo, el consolament. Para poder recibir el consolament, los aspirantes debían ser iniciados. A través de la iniciación se le iba revelando al fiel, de un modo progresivo y según su grado de aprovechamiento espiritual, una doctrina esotérica que, como tal, era mantenida en secreto por los «buenos hombres».

De los escritos secretos de los cátaros, dos han llegado hasta nosotros, el Libro de los dos principios, de clara inspiración maniquea, y La cena secreta, en que el apóstol Juan pregunta a Jesucristo, el cual le revela que su nacimiento, su bautismo y su crucifixión son simples imágenes de significado esotérico. Además, la iniciación cátara comprendía el conocimiento de técnicas de éxtasis para separar el alma del cuerpo, semejantes a las del yoga hindú.

El consolament era llamado así porque confería el Espíritu Santo, al que san Juan da el nombre de Paráclito, es decir, Consolador. Para los cátaros este sacramento se oponía al bautismo católico, y constituía una ordenación del iniciado, que desde ese momento tenía la facultad de absolver los pecados, expulsar los demonios y dar a su vez el consolament. Este llevaba consigo tantas y tan pesadas obligaciones que, por lo general, solo se administraba a la hora de la muerte a aquellos fieles que no tenían una vocación a toda prueba.

El ritual del consolament es muy sencillo. En un sitio apartado, un perfecto vestido de negro y ceñido por el cordón (este era el atuendo de los investidos antes de la persecución; posteriormente, solo usaron una cuerda de lino o de lana, los hombres sobre la camisa y las mujeres sobre el cuerpo, bajo los senos) instruye al postulante sobre el sentido, la naturaleza y los efectos del bautismo espiritual que va a recibir, así como sobre los duros deberes que va a contraer. A continuación, le pregunta: «Juan (o Juana) (que es el nombre tipo que el ritual cátaro da al nuevo iniciado), ¿tienes la voluntad de recibir este santo bautismo de Jesucristo bajo la forma en que se os ha revelado que era dado, de conservarlo todo el tiempo de vuestra vida con pureza de corazón y de espíritu y de no faltar a ese compromiso sea por el motivo que fuere?». Y entonces el postulante responde: «Sí, tengo voluntad de ello». A continuación, el oficiante le pone encima de la cabeza el libro de los Evangelios, mientras que los fieles presentes le imponen la mano derecha. La ceremonia termina con la recitación del Evangelio de san Juan.

El postulante es ya un perfecto, un miembro del clero cátaro. Pero, a diferencia del clero católico, no está consagrado, es decir, no puede bendecir, ni absolver, ni consolar a los fieles si se encuentra él mismo en estado de pecado.

Este compromiso personal de perfección hace del consolament un acto trascendente. Conscientes del hecho, los cátaros instauraron un sustituto, la convinenza. Los fieles deseosos de ser consolados, pero a los que su estado les conducía a hacer el mal (por ejemplo los hombres de armas), podían hacer ante un perfecto una simple declaración de intenciones. Hecho esto, se les podía consolar en el momento de la muerte, incluso si estaban sin conocimiento. Pero si salían con vida, no quedaban ligados por el voto, a menos que se comprometiesen de nuevo. Y si bien se rogaba para que lo hicieran, no se ejercía sobre ellos la más mínima presión en este sentido.

Hay en la doctrina y en el ritual cátaro una situación que, dado su carácter definitivo, ha llamado mucho la atención de los autores que se han ocupado de esta religión. Se trata de la forma de suicidio ritual que los albigenses han denominado «endura».

Se podría pensar, dada la visión pesimista del mundo que sostenían, que era una forma rápida de librarse de un cuerpo y una vida a la que no tenían ningún apego. Nada más lejos de la intención de los escasos perfectos que practicaron la endura. Para ellos era un paso que era preciso dar cuando se había llegado a un nivel evolutivo espiritual tal que ya no se podía seguir avanzando atado a un cuerpo material.

Lo normal era que, al practicar la endura, no se llegara a la muerte, sino que se realizara un ayuno prolongado de unos dos meses de duración. Pero cuando se practicaba hasta sus últimas consecuencias, se llevaba a cabo de cinco formas distintas: por un prolongado ayuno, abriéndose las venas, sumergiéndose de modo alternativo en baños de agua caliente y fría (así morían de congestión pulmonar), arrojándose por un precipicio o envenenándose.

Fuente aquí.

Los Cátaros: 1 – Cristianos incomprendidos

CATARISMO

El catarismo es la doctrina de los cátaros (o albigenses), un movimiento religioso de carácter gnóstico que se propagó por Europa Occidental a mediados del siglo X, logrando arraigar hacia el siglo XII1 entre los habitantes del Mediodía francés, especialmente en el Languedoc, donde contaba con la protección de algunos señores feudales vasallos de la corona de Aragón.

Con influencias del maniqueísmo en sus etapas pauliciana y bogomila, el catarismo afirmaba una dualidad creadora (Dios y Satanás) y predicaba la salvación mediante el ascetismo y el estricto rechazo del mundo material, percibido por los cátaros como obra demoníaca.

En respuesta, la Iglesia Católica consideró sus doctrinas heréticas. Tras una tentativa misionera, y frente a su creciente influencia y extensión, la Iglesia terminó por invocar el apoyo de la corona de Francia, para lograr su erradicación violenta a partir de 1209 mediante la Cruzada albigense. A finales del siglo XIII el movimiento, debilitado, entró en la clandestinidad y se extinguió poco a poco.

ETIMOLOGÍA

El nombre «cátaro» viene probablemente del griego καθαρός (kazarós): ‘puro’. Otro origen sugerido es el término latino cattus: ‘gato’, el alemán ketter o el francés catiers, asociado habitualmente por la Iglesia a “adoradores del diablo en forma de gato” o brujas y herejes. Una de las primeras referencias existentes es una cita de Eckbert von Schönau, el cual escribió acerca de los herejes de Colonia en 1181: «Hos nostra Germania cátharos appéllat».

Los cátaros fueron denominados también albigenses. Este nombre se origina a finales del siglo XII, y es usado por el cronista Geoffroy du Breuil of Vigeois en 1181. Se ha creído que este nombre se refiere a la ciudad occitana de Albi (la antigua Álbiga), pero esta denominación no parece muy exacta, puesto que el centro de la cultura cátara estaba en Tolosa (Toulouse) y en los distritos vecinos. Tal vez, por considerarse puros, se autodenominaban albinos, que tendría su origen en la raíz “alb”, que significa blanco, raíz de la que derivan nombres como Albania. También recibieron el nombre de «poblicantes», siendo este último término una degeneración del nombre de los paulicianos, con quienes se les confundía.

Además era llamada “la secta de los tejedores” por el hecho de ser los tejedores y vendedores de tejidos sus principales difusores en Europa occidental.

Wikipedia

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La historia del pueblo cátaro entra dentro de las raíces medievales del cambio ideológico de cristianismo más puro. Recojo la noticia de que el 16 de marzo de 1244, doscientos cátaros fueron enviados a las hogueras de Montségur por blasfemos, aunque éstos cantaran durante el camino a su muerte, cantos alzados a la gloria de Dios. Profundizo un poco en el tema de los Cátaros, un pueblo pacífico y sencillo, que veía la fe cristiana desde otra perspectiva. “Ecce qua” un poco de su historia.

Se cuenta que el catarismo vino del Mediterráneo, como todas influencias de la época que venia de Bizancio y Tierra Santa. En las tierras del Languedoc (Occitania) la llegada de unos monjes de la mediterránea oriental, en el siglo XII cambiaría el transcurso tranquilo del pueblo albigense, (naturales del pueblo de Albi) tierra de trobadores.

El día 10 de marzo de 1204 el Papa Inocencio III escribió una carta al rey de Francia:
“(…) Te corresponde a ti expulsar al Conde de Toulouse de la tierra que ocupa y quitársela de las manos….para dársela a unos buenos católicos que puedan, bajo tu feliz dominación, servir fielmente al Señor” (…).
En el Sur de Francia, un hombre de mucho poder luchó contra los cátaros, Pèire o Pierre de Castelnau y acompañado por su fiel compañero Arnau Almaric, que fue abad de Cîteaux. Lucharon para acabar con la herejía de aquellos lugares y principalmente se enfrentaron ante los prelados de Languedoc que favorecían a los mismos, como el Obispo de Besièrs, el Obispo de Vivièrs o el Arzobispo Berenguer II de Narbonne y que pugnaron duramente en contra los embajadores del Papa.
A finales de 1207, Castelnau consiguió reunir una liga de barones del Sur de Francia para unirse a esa cruzada en contra de los cátaros. El Conde de Toulouse al enterarse puso remedio y un contra ataque en la que se valió de miles de cátaros meridionales y de la ayuda de sus vasallos, como el rey Pedro II de Aragón. Castelnau moriría asesinado en mano de los herejes, después de un fuerte enfrentamiento con el Conde de Tolosa (Toulouse) Raimond VI, el día 14 de enero de 1208 en Beaucaire.

El día 10 de marzo de 1208, el Papa Inocencio III convoca con un gran llamamiento que todos los príncipes, nobles y gentiles hombres se unan en armas ante una nueva y sangrienta cruzada programada para defender unos pueblos cristianos sublevados en el sur de Francia y ser dirigidos por el Conde Simón de Montfort. Mientras en el otro bando, el Conde Raimond VI de Toulouse, familiar de los reyes de Francia, Inglaterra y Aragón; nuevo enemigo de la cristiandad por defender y gobernar los destinos de los cátaros manda llamar a todos sus aliados para defender con justicia sus territorios ante el papado. El conde toloso gobernaba unas tierras en la que la herejía se había instalado y en la que se sentía libre ya que la Iglesia actuaba cada vez con menor fuerza.

En julio de 1209, en Béziers murieron cerca de 30.000 personas, fue toda una matanza en la que ni los mayores, niños ni mujeres se salvaron. Raimond Roger Trencavel, mandó reorganizar nuevamente a sus vasallos dentro de la fortaleza. En agosto de 1209, la ciudad cayó en manos de Montfort.

LAS CREENCIAS Y FILOSOFIA CATARA:
La llegada de la herejía era muy común durante aquella época. En el mediterráneo era muy usual las guerras entre herejes y la Iglesia católica. También era época de las cruzadas, aunque ya iban en declive, el fervor por servir a la Iglesia y luchar en contra el mal y ser perdonados por la eternidad a aquellos que acabaran con los sublevados, mantenían la fe, tal vez equivocadamente, a unos hombres cristianos con afán de seguir los pasos de Cristo. Los puntos de vista de los cátaros sobre los sacramentos, cuestionados y reinterpretados; su oposición a la jerarquía de la Iglesia y pensamiento de que Cristo dió por igual a todos sus apóstoles, sin afán de poder ni de economía; también cuestionaron los temas del bautismo, la eucaristía, la virginidad de María, la conversión del pan y del vino, en cuerpo y sangre de Cristo; aceptaron la idea de la reencarnación por lo que muchos adoptaron también una dieta baja en carnes llegando a rozar el vegetarismo. Esta nueva filosofía socio-religiosa no agradó a la Iglesia Católica, remarcándoles nuevamente de herejes.
El pensamiento o filosofía cátara, divergente y chocante con el mundo cristiano de la época, plantearon una nueva forma de fe cristiana. “Katharos”, esta palabra de origen griego que significa “puros” o “bons homs” en lengua del Languedoc, madre del catalán actual y de las diferentes variantes lingüísticas de la misma lengua.
Hacia 1250 se escribió un documento- uno de los pocos habidos- que fue cuestionado ante el papado, “El Libre des dos principis” (El libro de los dos principios)

CARCASONA: EL HOGAR DE LOS CATAROS
Carcasona, tierra de los Trencavel -señores feudales- tomó un papel muy relevante durante la historia de los cátaros del Languedoc. A casi dos horas de Cataluña por carretera, hallamos la ciudad medieval mejor conservada de las habidas en nuestro continente. El pueblo albigense se resistió a la cruzada organizada por el Papa Inocencio III en el año 1208. Miles de hogueras invadieron la ciudad, cada día había sentencias de brujería y quema de infieles. La Iglesia montó en ella uno de los mejores y mayores tribunales de la Inquisición. Raymond Rouger Trencavel puso fuerte resistencia ante el Conde de Montfort, que luchaba en la banda papal y acompañado de miles de cruzados. La ciudad cayó en manos de Montfort, rindiéndose a éste después de quince dias de asedio, justamente el día 15 de agosto de 1209 en el que se cuenta que hacia un calor terrible. Pedro II de Aragón que operaba a favor de los cátaros, intentó negociar con Montfort pero la tentativa no dió muchos frutos y aún siguiendo con la oposición de Trencavel, éste fallece el dia 10 de noviembre de 1209. Su hijo Raymond volvería años más tarde para poder rescatar Carcassona de los Capetos y devolverla su fé en el caterismo y en el esplendor que vivió la ciudad antes de 1208. Una vez derrotado el hijo de Trencavel, en 1224, se retiró y se tomó muchos años antes de regresar en 1240 a volver a reconquistar los terrenos que anteriormente fueron cátaras como Montolieu. Los reyes capetos (franceses) no les permitió mucho espacio de movilidad, mandando fortificar y reforzar las defensas de las ciudades y villas importantes del Languedoc. Por matrimonio y por herencia, los Condes del Rossellón, de Carcasonne y señoríos de Languedoc y fronterizos con Cataluña, pasaron a ser parte de la Dinastía real de los Condes-Reyes de Aragón y Barcelona, también antiguos aliados de los Cátaros. A Carlomagno y a sus descendientes la unificación de estos territorios a Aragón no agradaron nada. Se intentó casar a las hijas de los reyes de Aragón y Francia, para poder recuperar los derechos dinásticos sobre el sur de Francia. Siempre y durante la historia y a raíz de su unión con el pueblo catalán- principalmente- y con el aragonés, el pueblo de los antiguos cátaros han seguido manteniendo mucha simpatía por aquellos aliados que ayudaron – no si poder resolver- la tentativa de ser cátaros en un mundo en que solo había una ideología religiosa y en el que mandaba el Papa. Eran otros tiempos para el cristianismo.

Inscripción real en una losa: “Als catars, als martirs del pur amor crestian” 16/3/1244

LA CRUZ OCCITANA:
Este símbolo cristiano fue adoptado por las tierras occitanas de Languedoc y Provença, donde ya en muchas sepulturas precristianas aparecía. La región de los cátaros, el Languedoc-Roussillon, adoptó para su bandera las cuatro barras catalanas y la Cruz d’Oc o Cruz Occitana.
Los cátaros renunciaron a símbolos de idolatría pero esta cruz tiene una asociación con el mundo solar y con los doce símbolos del horóscopo occidental. Los Condes de Tolosa o Toulouse adoptaron este símbolo como parte de su escudo heráldico en el siglo XIII. Con el paso de los tiempos fue aceptado como símbolo heráldico-nobiliario. En 1211 los condes ya la llevaron durante la invasión francesa en sus territorios para acabar con el catarismo. Curiosamente se la puede ver en color rojo o blanco. En
la bandera con fondo rojo, la cruz es amarilla o blanca.

LUGARES CÁTAROS QUE HOY EN DIA SE PUEDEN VISITAR:
Basilica de St. Nazaire (Románica)- Carcassone.
El Castillo y murallas de la ciudad de Carcassone, el Castillo de Puivert.
Las ciudades de Toulouse, Bèsiers, Narbonne
Pueblos de Montolieu, Bearn, Montsegur, Foix y Saissac

(una época muy buena para conocer el mundo cátaro el otoño o la primavera)

Para saber más en la red:

www.cathares.org
www.dobl-oc.com
www.montsegur.org
www.terres-cathares.com

Fuente aquí.

LA QUEMA DE LOS CÁTAROS

Parte 1

Parte 2

Parte 3

La Noche de Walpurgis

Noche de Walpurgis (o Valborgsmässoafton en sueco, Walpurgisnacht en alemán) es una festividad celebrada en la noche del 30 de abril al 1 de mayo en grandes regiones de Europa Central y el Norte. También es conocida como la noche de brujas.

File:Valborgsbrasa-1.jpg

La tradición, probablemente vikinga y difundida por celtas, señala esta fecha como de transición del invierno a la primavera, la festividad de Beltane en honor a Belenos, dios del fuego, prendiendo hogueras para renovar con el humo a los pueblos y a sus habitantes. La festividad resultó adoptada en algunos puntos para usos de brujería y, como ha solido pasar, fue absorbida por la llegada del cristianismo, atribuyéndole vagos orígenes relacionados con un supuesto cumpleaños de Satanás.

En esta época de transición equinoccial era costumbre que se juntasen las brujas y hombres lobos, según leyendas, en las inmediaciones de la sierra del Harz (en concreto en su cima más alta, el Blocksberg) para sus reuniones. El origen de la festividad procede de antiguas celebraciones paganas celtas, posiblemente de la época de los vikingos, adorando e invocando a los dioses de la fertilidad la noche del 30 de abril, mezclándose esta celebración nórdica con el Beltane celta.

En la antigua Roma, el mes de mayo estaba consagrado a los antepasados (maiores). Era un mes en que en toda Europa y Asia se creía que los aparecidos hacían sus incursiones entre los vivos. Durante la Antigüedad y la Edad Media, se perpetúa una gran prohibición: hay que evitar casarse en mayo porque durante ese período se corre el riesgo de contraer matrimonio con una aparecida o con una mujer embrujada del Otro Mundo.

Con el devenir de los tiempos, la fecha aproximada de la celebración católica de la canonización[cita requerida] de la Santa Walpurgis (Valborg o Walburga) se trasladó del 25 de febrero (fecha de su nacimiento) al 1 de mayo, denominándose Noche de Walpurgis por coincidir la fecha de celebración con el día de Santa Walpurgis en el calendario sueco debido a que el 1 de mayo de 870 d.C. fueron trasladadas sus reliquias. Dicha fecha pasó a ser el día de la celebración de esta santa en algunos calendarios, coincidiendo con el día del trabajador.

Para finalizar, fue durante la Noche de Walpurgis de 1776 cuando Adam Weishaupt creó en los bosques bávaros a los Illuminati.

Fuente: wikipedia

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