7 Reglas Esenciales de la Tiranía

Título original: 7 Essential Rules of Tyranny

Por Brandon Smith  |  Alt-Market.com via LewRockwell.com

Traducido  por FTG Cuando miramos hacia atrás sobre los horrores de las dictaduras y autocracias del pasado, una pregunta en particular siempre surge: ¿cómo fue posible que los hombres comunes de estas épocas NO se dieran cuenta de lo que estaba sucediendo a su alrededor? ¿Cómo pudieron ellos permanecer como estatuas inconscientes o indiferentes siendo sus culturas invadidas por el fascismo, el comunismo, el colectivismo, y el elitismo? Por supuesto, nosotros tenemos la ventaja de la retrospección, y somos capaces de investigar y examinar las fechorías del pasado en nuestro tiempo libre. Por desgracia, tal retrospectiva no necesariamente nos proteje de la larga sombra proyectada por la tiranía en nuestro propio tiempo. Por eso, cada vez más el don poco común de previsión es requerido …

En el fondo, el éxito de los gobiernos despóticos y sociedades tipo Gran Hermano se enraízan sobre una serie de acontecimientos políticos, económicos y culturales. El primero de ellos es la falta de voluntad de la población en general para asegurar y defender sus propias libertades, haciéndolos completamente dependientes del liderazgo corrupto establecido. Para que el totalitarismo se afiance, las masas no sólo deben descuidar la situación de su país, y la difícil situación de los demás, sino también estar completamente desinformados de las amenazas inherentes e indirectas para su seguridad personal. Deben abandonar toda responsabilidad por su destino, y perder todo respeto por su propia humanidad. Ellos deben, de hecho, convertirse en animales domesticados y sin mente sin tener en cuenta nada más que sus deseos fugaces momentáneos para el entretenimiento y la supervivencia a corto plazo. Para que un enorme monstruo sanguinario realmente se abalance sobre tí debes de ser real y condenadamente inconsciente.

La prevalencia de la apatía y la ignorancia crea el marco para el lento y altamente deliberado proceso de centralización. Una vez que los gobiernos deshonestos logran un ambiente de inacción y la condición de un sentimiento de fragilidad en la ciudadanía, el cielo es el verdadero límite. Sin embargo, el día que un asesino hambriento de poder llegue nunca ha de ser descartado. En mi reciente artículo “Las Normas Esenciales de la Libertad “, exploramos las acciones fundamentalmente inexpugnables y preparaciones mentales necesarias para garantizar el mantenimiento de una sociedad libre. En este artículo, vamos a examinar las herramientas frecuentemente esgrimidas por los tiranos en sus invariablemente locas busquedas por el control total …

Regla #1: Mantenerlos Amedrentados

Las personas que se asustan fácilmente son fácilmente dominadas. Esto no es sólo una ley de la voluntad política, sino una ley de la naturaleza. Muchos asumen erróneamente que el poder de un tirano procede puramente de la aplicación de la fuerza. De hecho, los regímenes despóticos que se basan exclusivamente en la violencia extrema son muy a menudo sin inexitosos, y fácilmente derrocados. La fuerza bruta es calculable. Se puede analizar, y de esta manera, eventualmente enfrentada y derrotada. Los tiranos medran en su  lugar de utilizando no sólo dañando, sino por la inminente AMENAZA de daño. Ellos infunden temor en el público, el miedo a lo desconocido, o un temor de las posibles consecuencias posibles de los que se ponen en contra el Estado. Dejan volar nuestra imaginación hasta que vemos la muerte en cada esquina, tanto si realmente existe como si no. Cuando las masas están tan cegadas por el miedo a las represalias que se olvidan de su miedo a la esclavitud, y no toman ninguna medida en absoluto para deshacerlo, entonces han sido suficientemente manipulados.

En otros casos, nuestro miedo es evocado y dirigido hacia enemigos creados. Otra raza, otra religión, otra ideología política, un villano “oculto” y ominoso creado de la nada. Los Autócratas afirman que nosotros “les necesitamos” para mantenernos seguros y a salvo de estos monstruos ilusorios empeñados en la destrucción. Como siempre, este desarrollo es seguido por la afirmación de que todas las medidas adoptadas, incluso aquellas que disuelven nuestras libertades, son “por el bien común”. La gente asustada tiende a eludir su sentido de independencia y huye hacia la comodidad del colectivo, incluso si ese colectivo se construye sobre cimientos inmorales y poco escrupulosos. Una vez que una sociedad adquiere una mentalidad de mente-colmena casi cualquier mal puede ser racionalizado, y cualquier injusticia contra el individuo es simplemente pasada por alto por el bien del grupo.

Regla #2: Mantenerlos Aislados

En el pasado, los gobiernos elitistas a menudo legislaban e imponían severas penas a las reuniones públicas, debido a que la desactivación de la capacidad de los ciudadanos para organizarse o para comunicarse era de suma importancia para el control. En nuestra era tecnológica, tal aislamiento se sigue utilizando, pero de formas mucho más avanzadas. El estilo de vida de pan y circo de los ciudadanos occidentales por sí sola es suficiente para distraernos de la conexión entre cada uno de nosotros de una manera significativa, pero a veces la gente todavía encuentra maneras de buscar formas organizadas de activismo.

A través de la cooptación, de hoy en día el tirano puede dirigir y manipular los movimientos de oposición. Mediante la creación y administración de grupos que se oponen entre sí, las élites pueden entonces microgestionar todos los aspectos de una nación al borde de la revolución. Estos “falsos paradigmas” nos dan la ilusión de la organización proactiva, y la falsa esperanza de cambiar el sistema, mientras que al mismo tiempo nos impide la búsqueda del entendimiento entre unos y otros. Todas nuestras energías entonces son apagadas y luego dispersadas en batallas sin sentido sobre “izquierda y derecha”, o “demócrata frente a republicano”(En España PSOE contra PP), por ejemplo.Solamente los movimientos que dejan de lado esas etiquetas vacías y se ocupan de la verdad última de su país, a pesar de lo que pudiera revelar la verdad, son capaces de promulgar soluciones reales a los desastres producidos por la tiranía.

En las formas más avanzadas de despotismo, incluso las falsas organizaciones son disueltas. Los toques de queda son impuestos. Las comunicaciones normales están disminuidas o supervisadas. La documentación obligatoria es requerida. Los puntos de control son instituidos. La libertad de expresión es castigada. Los grupos existentes se ven influidos a desconfiar entre ellos o se desintegran por completo por el temor de ser descubiertos. Todas estas medidas son tomadas por los tiranos principalmente para prevenir que CUALQUIER ciudadano se reúna y encuentre apoyo mutuo. Las personas que trabajan juntas y organizadas por propia voluntad son impredecibles, y por lo tanto, un riesgo potencial para el Estado.

Regla #3: Mantenerlos Desesperados

Encontrarás en casi todos los casos el descenso cultural hacia la autocracia, el gobierno infractor se gana el apoyo al inicio del colapso económico. Haciendo de las necesidades de la supervivencia la raíz de una incertidumbre, y la gente sin conocimiento de autosostenibilidad y sin sólidos y firmes principios con mucho gusto entregaran su libertad, incluso por las meras sobras de las mesas de los mismos hombres que desataron el hambre sobre ellos. Las calamidades financieras no son peligrosas debido a la pobreza que dejan a su paso, sino que son peligrosas debido a las puertas de malevolencia que dejan abiertas.

La pobreza absoluta no sólo conduce al hambre, sino también a la delincuencia (privada y pública). El crimen lleva a la ira, el odio y el miedo. El miedo lleva a la desesperación. La desesperación lleva a la aceptación de cualquier cosa parecida a una solución, incluso al despotismo.

Las autocracias pretenden cortar a través de los dilemas de la disfunción económica (por lo general exigiendo que renuncien a sus libertades), sin embargo, detrás de las escenas realmente buscan mantener un nivel proscrito de indigencia y privación. El constante peligro de quedarse sin hogar y el hambre mantiene a las masas distraídas mediante cosas tales como la protesta o la disidencia, al mismo tiempo que los encadenan a la idea de que su única oportunidad es aferrarse al propio gobierno para acabar con ellas.

Regla #4: Enviar a los Militares

Este es el principal síntoma asociado a menudo con el totalitarismo. Tanto es así que nuestras nociones preconcebidas de lo que un gobierno fascista parece nos impiden ver otras formas de tiranía delante de nuestras narices. Algunos Estadounidenses (también Europeos) creen que si los matones militares no están llamando a todas las puertas, entonces todavía DEBEMOS vivir en un país libre. Obviamente, esta es una posición bastante ingenua. Es cierto, sin embargo, que los escuadrones de matones y la policía secreta eventualmente se vuelven prominentes en todas las naciones fallidas, por lo general, mientras que el público está fascinado por las visiones de la guerra, la depresión, la hiperinflación, el terrorismo, etc.

Cuando los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley ya no sirven por más tiempo al pueblo, sino que los agentes de un gobierno se preocupan solamente de su propia supremacía,emerge una seria crisis. El equilibrio de poderes es eliminado. Las directrices que una vez reinaron en la policía desaparecen, y de repente, surge una filosofía de superioridad, una arrogante exclusividad que engendra separación entre la policía y el resto del público. Finalmente, la policía ya no se ve a sí misma como protectora de los ciudadanos, sino comos guardias de la prisión para mantenernos sometidos y dóciles.

A medida que crece la tiranía, este comportamiento es alentado. Los hombres buenos son eliminadas del sistema, y los ​​pequeños hombres(de mente y corazón) son promovidos.

En su cima, un estado policial ocultará las identidades de la mayoría de sus agentes y oficiales, detrás de máscaras o detrás de la burocracia, porque sus crímenes en el nombre del estado serán tan numerosos y tan sádicos que la venganza personal por parte de sus víctimas se convertirá en una preocupación diaria.

Regla #5: Culpar de Todo a los Buscadores de la Verdad

Los Tiranos son generalmente hombres que han silenciado a sus propias conciencias. Ellos no tienen reservas en el uso de todos los medios a su alcance para acabar con la oposición. Pero, en las primeras etapas de su ascenso al poder, ellos deben dar al pueblo una razón para su crueldad, o arriesgarse a ser expuestos, y de instigar la disidencia aún más. La máquina de propaganda de este modo va a toda marcha, y cualquier persona o grupo que se atreve a cuestionar la validez de la autoridad o del estado es demonizado en la mente de las masas.

Todos los desastres, todos los crímenes violentos, todos los males del mundo, se alzan sobre los hombros de los grupos de activistas y rivales políticos. Ellos son falsamente asociados con elementos marginales ya rechazados por la sociedad (racistas, terroristas, etc.) Un consenso falso es creado a través de los medios de comunicación títeres en un intento de hacer creer al público que “todo el mundo” debe tener exactamente los mismos puntos de vista , y los que expresan posiciones contrarias deben estar “locos” o son “extremistas”. Los eventos son incluso diseñados por el sistema corrupto y apuntalados por este exigiendo transparencia y libertad. El objetivo es impulsar a las organizaciones anti-totalitarias a la autocensura. Es decir, en lugar de silenciarlos directamente, el estado provoca que los activistas se silencien a sí mismos.

Las estructuras del poder tiránico no pueden funcionar sin chivos expiatorios. Siempre tiene que haber un elusivo hombre del saco debajo de la cama de cada ciudadano, de lo contrario, los ciudadanos pueden dirigir su atención, y su ira, hacia el verdadero culpable detrás de sus problemas. Mediante la administración de chivos expiatorios de la verdad, tales gobiernos son capaces de matar dos pájaros de un tiro.

Regla #6: Alentar a los Ciudadanos Espías

En última instancia, la vida de un gobierno totalitario no es prorrogada por el mismo gobierno, sino por las propias personas subyugadas. Los ciudadanos espías son el pegamento de cualquier estado policial, y nuestra propensión a meter la nariz en los asuntos de otras personas es muy valorada por las burocracias Gran Hermano en todo el mundo.

Hay un número de razones por las que las personas participan en esta actividad repulsiva. Algunos son adictos a la sensación de ser parte del colectivo, y “servicio” a este colectivo, desgraciadamente, es la única forma en que son capaces de dar sentido a sus patéticas vidas. Algunos son vengativos, fríos y sin alma, y ​​de hecho disfrutan arruinando a otros. Y, sin embargo, al igual que las élites, algunos largo tiempo ambicionando el poder, incluso el poder mezquino, y están dispuestos a hacer cualquier cosa para satisfacer su necesidad vil para dictar el destino de perfectos desconocidos.

El ciudadano espía está casi siempre marcado como un deber cívico, un acto de heroísmo y valentía. A los ciudadanos espías les son ofrecidos elogios y premios, y una lluvia de alabanzas de las altas esferas de sus comunidades. Las personas que se inclinan hacia el espionaje ciudadano suelen ser poco impresionantes por fuera y por dentro; física y mentalmente ineptos. Para el promedio débil moral y emocional con sentimientos persistentes de insuficiencia, el encanto de que le sean dados finalmente quince minutos de fama y estatus de héroe (incluso si ese estado se basa en una mentira) es simplemente demasiado para resistirlo. Empiezan a ver “extremistas” y “terroristas” en todas partes. Pronto, la gente tiene miedo de los oídos abiertos por todas partes comenzando a ver lo que dicen en el supermercado, en sus propios patios traseros, o incluso a los miembros de su familia. La libertad de expresión es efectivamente neutralizada.

Regla #7: Hacerles Aceptar lo Inaceptable

En última instancia, no es suficiente para un gobierno totalitario alimentarse del pútrido cieno de iniquidad que esparce sobre nosotros. Al mismo tiempo, eso también debe influenciarnos para abandonar nuestros más valorados principios. Las tiranías están menos interesadas ​​en dominar la forma en que vivimos, sino más bien en dominar lo que pensamos. Si son capaces de moldear nuestra propia moral, pueden existir sin oposición indefinidamente. Por supuesto, los elementos de la conciencia son innatas, y no están sujetos a coacción ambiental, siempre y cuando el hombre sea consciente de sí mismo. Sin embargo, la conciencia puede ser manipulada si una persona no tiene un sentido de la identidad, y nunca se ha puesto en el esfuerzo para explorar sus propias fortalezas y debilidades. Hay mucha gente así en los Estados Unidos (y en España) hoy en día.

Las mentiras se convierten en “necesarias” para proteger la seguridad del Estado. La guerra se convierte en una herramienta para la “paz”. La tortura se convierte en un feo pero “útil” método de recoger información importante. La brutalidad policial es vendida como una “reacción natural” a el aumento de la delincuencia. La rendición se convierte en normal, pero sólo para aquellos etiquetados como “terroristas”. El asesinato se justifica como un medio para “salvar vidas”. El genocidio es hecho discretamente, pero casi todo el mundo sabe que está teniendo lugar. Ellos simplemente no hablan de ello.

Todos los sistemas tiránicos dependen de la apatía y el relativismo moral de los habitantes  dentro de sus fronteras. Sin la cooperación del público, estos sistemas no pueden funcionar. La verdadera pregunta es, ¿cuántos de los pasos anteriores se tomarán antes de que finalmente se nieguen a a conformarse? ¿En qué punto cada hombre y mujer que decide romper con el camino oscuro brillará ante nosotros y tomará las medidas que garanticen su autonomía? ¿Quién tendrá el coraje de desarrollar sus propias comunidades, sus economías alternativas propias, sus propias organizaciones para la defensa mutua fuera de las construcciones del establishment (sistema establecido), y quién se romperá bajo la presión para inclinarse como cobardes? ¿Cuántos mantendrán la línea, y cuantos huirán?

Por cada Estadounidense, por cada ser humano en todo el planeta que opte por permanecer inmóvil frente a lo peor de la humanidad, nos encontramos mucho más cerca de dar vida de nuevo a lo mejor en todos nosotros.

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