Una paranoia estelar

escrito por Flegetanis

 

El pentagrama en una escena clave de Metrópolis, de Fritz Lang , que revela los entresijos de la civilización moderna, Babel.

 

Todo hombre y toda mujer es una estrella

Aleister Crowley, Liber legis *

 

 

“¡Como caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por
tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: ‘Subiré
al cielo; en lo alto junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el
monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las
nubes subiré, y seré semejante al Altísimo’”

(Isaías 14:12-14, RV).*

 

 

 

Si dispusieramos del tiempo y la energía suficientes, pero sobre todo de la capacidad y el método de análisis necesarios, nos entregaríamos con severidad al estudio riguroso, vasto y enciclopédico  de la naturaleza última y el devenir del  pentagrama, pentáculo, “nudo sin fin” o  estrella de cinco puntas, un símbolo notable que, en virtud de su ubicuidad – incluso en las más modernas manifestaciones de la cultura popular (véase, por ejemplo, su uso puntual en el cine) ,  y de su uso tradicional y contínuamente renovado por diversas formas del ocultismo y la política–,  no ha dejado de atraer poderosamente nuestra atención. Dadas nuestras limitaciones, sin embargo, nos contentaremos de momento con esbozar una visión apasionada pero no demasiado coherente del asunto, señalando aquí y allá algunos elementos de diversa importancia sobre algunos de los complejos aspectos simbólicos que encierra este misterio, marcando algunos hitos para futuros buscadores más arrojados que deseen penetrar en este laberinto de los símbolos y, de modo casi inevitable, sugieriendo también algunas vías que quizá no conduzcan a parte alguna.

 

 

Dispuestos a emprender nuestra difícil y laboriosa empresa, nos planteamos la cuestión inicial sobre la validez de la propuesta de una búsqueda semejante. Esto es: ¿puede una misma forma concreta, la del pentagrama, albergar significados tan dispares como los que aparenta tener asociados?  ¿Podría haber, finalmente,  una razón  -oculta o manifiesta- para la omnipresencia de dicha forma en medios tan diversos y diferentes ? En tal caso, ¿con qué propósitos?  En cierto sentido, la propia naturaleza del símbolo permitíría esta multiplicidad y aparente solapamiento de significados, pudiendo encontrar en ella la respuesta a la primera de nuestras preguntas. De cualquier modo, esta pluralidad de facetas del símbolo del pentagrama casi nunca ha sido abordada, que nosostros sepamos (2) exceptuando el contexto del ocultismo,  y quizá sea tiempo de intentarlo: en esta visión polifacética del asunto se podría hallar tal vez algún indicio del verdadero alcance del mismo.

 

 

 

 

 

Nos parece razonable intentar hallar algunas respuestas válidas indagando en el origen de este símbolo, si es que éste puede establecerse con seguridad. De haber un significado primero, suponemos que es precisamente ahí donde lo encontraremos, en su misma fuente. Se ha dicho que el pentagrama evolucionó hasta su forma actual desde un símbolo precristiano cuya antigüedad se remonta al menos a Mesopotamia, cultura en la que se han encontrado algunas representaciones del mismo ( ) y donde se asociaba a la salud, por un lado –de ahí tal vez su uso actual como talismán en ciertas prácticas rituales–  y era considerado un emblema celeste, esto es,  comportaba un notable aspecto  astronómico.  Desde ahí hasta su asociación actual popular con la magia, el satanismo o, en su vertiente más luminosa, su importancia como talismán o amuleto contra el mal, hay un largo trecho que quizá no sea más que una degeneración de la significación primordial de este símbolo  o una manifestación de su ambivalencia de sentidos –como ocurre, por otra parte, con casi todos los símbolos fundamentales, como por ejemplo, el del Dragón–.

 

 

 

Una singular y remota aparición de la forma pentacular en un jeroglífico egipcio: la forma fálica (obelisco) representaría a Osiris, el domo, forma claramente femenina, a Isis; el pentáculo se identificaría con Horus. En algunos medios ocultistas, se dice que el pentáculo además representa a la estrella Sirio, de extrema importancia en algunos rituales y formas secretos de la masonería.

 

 

Desde sus más remotos orígenes en Mesopotamia, el símbolo aparece en un contexto cercano al de la magia caldea y babilónica, asociado a la demonología y la práctica de la nigromancia y el ocultismo.  Así, el pentagrama o estrella de cinco puntas aparece hermanado con el hexagrama formando parte del  Talismán de Saturno, al que algunos han identificado positivamente con la denominada Estrella de RemphanEliphas Levi, renombrado ocultista y masón francés, quien al parecer tuvo acceso a información privilegiada a partir de textos antiguos procedentes del Vaticano, aseguraba que el pentagrama invertido –la célebre estrella de cinco puntas vinculada con la demonología y el satanismo– es equiparable a la Estrella de Remphan, la cual puede considerarse como una referencia velada al Sello de Salomón, habida cuenta de que el pentagrama entrelazado es una de las caras de un talismán doble; en el reverso aparece figurado el hexagrama o mal llamada “Estrella de David“: ” Durante siglos, antes de que se popularizara como “Estrella de David” o Magen David (Escudo de David), este emblema era conocido como Sello de Salomón (Khatam Suleiman para los musulmanes y Jatam Sholomo para los judíos). Distintos textos –en especial el Talmud de Babilonia y algunos relatos musulmanes– difundieron la leyenda de que el bíblico rey Salomón poseía un anillo de propiedades mágicas mediante el cual podía controlar a los demonios (v)”

 

 

TAMBIEN LLEVASTEIS EL TABERNÀCULO DE MOLOC,

Y LA ESTRELLA DEL DIOS RENFAN (Remphan)

LAS IMAGENES QUE HICISTEIS PARA ADORARLAS.

YO TAMBIEN OS DEPORTARE MAS ALLA DE BABILONIA.

Hechos, VII: 43

 

Es interesante recordar aquí que el rey Salomón, constructor del templo, es considerado según diversas fuentes –entre ellas la propia Biblia–  como practicante del ocultismo; diversas tradiciones le atribuyen el comercio con demonios y el poder de invocarlos a su antojo, mediante el empleo de las artes mágicas y de distintos artefactos entre los que se cuentan el poderoso talismán que lleva su nombre.

 

 

También se sabe que el llamado Sello de Salomón, tal y como se usaba en la magia salomónica y aparece representado arriba, es idéntico -considerando recto y verso- al Talismán de Saturno, que supuestamente contemplaba también la combinación de ambos símbolos, el hexagrama y la estrella de cinco puntas entrelazada. En este hecho se ha querido ver un indicio de que la magia salomónica, tal y como se practicaba por algunos cabalistas judíos, tiene su origen en la brujería del paganismo antiguo y la magia babilónica.

Dice Eliphas Levi en su libro Misterios de la Qabalah : “a partir de esta estrella, caída e invertida, el rey de los demonios, Lucifer, fue creado. Remphan o la estrella flamígera invertida  (flaming star) fue más tarde transformado en la cabeza de un asno”  . De la cabeza del asno, que según Levi representaría la siguiente evolución de la Estrella de Remphan, a la representación más moderna del macho cabrío (Baphomet, Goat of Mendes) inscrito en el pentagrama invertido sólo hay un paso.

 

 

 

Arriba, la “clásica” representación del pentáculo invertido, con la cabeza del Gran Cabrón -Goat of Mendes–, asociado a la práctica de la nigromancia y el satanismo, tal y como aparece en infinidad de opúsculos ocultistas.  Abajo, una recreación cinematográfica de la vertiente más popular del pentáculo como talismán de valor apotropaico, en una memorable escena de la película  Un hombre lobo americano en Londres, de John Landis (1980)

 

 

 

Parece que el símbolo del pentagrama ha mantenido desde la antigüedad una vertiente mágica que explica por qué en en determinados contextos lo consideraban un poderoso talismán al que atribuían las más diversas virtudes. Este aspecto mágico del símbolo se desarrolla especialmente durante la Edad Media y en el Renacimiento sobre todo por la influencia del hermetismo y la cábala hebraica. En aquellos tiempos, matronas y curanderos a menudo eran considerados brujos, y en ocasiones se los ha vinculado con este símbolo del pentagrama que, como hemos visto, desde la antigüedad se tenía por emblema de la salud y se le concedían propiedades curativas; en cualquier caso, algunos han querido ver aquí una mala interpretación por parte de los fundamentalistas de la significación original del pentáculo que quizá contribuyó a su posterior “satanización” en los siglos venideros, y así hasta nuestros días, donde aún permanece rodeado de este  halo siniestro (no obstante, la remota identificación del pentáculo con el Talismán de Saturno o Estrella de Remphan justifica por sí misma la oscura fama del signo).  Hay quienes apuntan también que, como consecuencia de la intolerancia religiosa, algunos símbolos que se han asociado a judíos, árabes o paganos adquieren en la sociedad de la Europa Medieval connotaciones negativas de raíces xenófobas. Los modernos partisanos de la Wicca, que han adoptado el uso del pentagrama intentando una resurrección nostálgica  de la magia campesina europea y pagana, ven en el signo nuevas acepciones, entre las que destacan la representación  de los cuatro elementos en equilibrio con el espíritu, según una doctrina permeada de diferentes influencias esotéricas occidentales y orientales.

En la Edad Media se acusa especialemente la vertiente mágica más oscura del pentagrama.

Pentáculos en un grimorio de esta ilustración que representa, supuestamente,  a Jerome Cardan invocando a un demonio del aire

 

Aunque la práctica corriente se refiere a las estrellas de cinco puntas como pentagramas, conviene hacer una distinción entre ambos: el contorno poligonal de la figura , o “nudo sin fin”,  es verdaderamente una estrella de cinco puntas, pero esta última no tiene necesariamente que representar un pentagrama: “Mientras los fundamentalistas religiosos apenas hacen un distingo entre uno y otro –la forma apariencia es idéntica en ambos casos, bien es cierto– algunos ocultistas y los modernos practicantes de la Wicca establecen diferencias y conciben el pentagrama  de modo diverso según  la estrella se encuentre desnuda,  inscrita en un pentágono o un círculo. Históricamente estos matices también se contemplan en el ámbito del ocultismo, especialmente cuando la estrella aparece en un amuleto o talismán, que a menudo incorpora también la forma del hexagrama o estrella de Salomón.”

 

 

Pentáculo representando la doctrina de los elementos en la moderna Wicca

 

Más allá de los aspectos  mágicos, astrológicos y simbólicos del pentáculo, nada desdeñables a la hora de indagar sobre su naturaleza y funciones, probablemente su vertiente más singular e importante sea su estructura geométrica y su valor matemático, los cuales posiblemente hayan favorecido el aura de signo como talismán desde tiempos muy antiguos.   Desde varios siglos antes de Cristo, la secta de los pitagóricos, usaba el pentáculo o pentagrama como su emblema, que gozaba de un poderoso simbolismo. La razón más probable es que, como demostró Matyla C. Ghyka en su fabuloso estudio sobre el tema (*)  es una forma geométrica derivada del pentágono regular (8)  y  vinculada estrechamente con la Sección aúrea o Divina proporción, además de poseer otras notables propiedades geométricas y matemáticas.  La relación de la forma pentagonal con diversas formas de ritmo de crecimiento naturales y estructuras a nivel micro y macrocósmico evocan otros tantos aspectos de las doctrinas aritmológicas de la escuela pitagórica, que probablemente vieron en este símbolo todo un compendio asombroso de buena parte de su filosofía en torno al poder creativo del número.

 

 

 

La  aparición estelar del pentáculo en el interior del “fruto prohibido” encierra una significación oculta que apunta, entre otras cosas, hacia una vinculación nebulosa entre el conocimiento mágico, secreto o prohibido y el discurso engañoso de la Serpiente antigua. Esta es la segunda de las asociaciones a nivel simbólico entre la estrella de cinco puntas y el maligno (Malum ligno, manzano)

 

El cuerpo humano inscrito en un pentáculo (de construcción irregular en este ejemplo) según el diagrama de Leonardo Da Vinci, inspirado por las doctrinas pitagóricas de Vitrubio

 

 

.

 

 

 

El pentagrama o pentalfa es un símbolo con un complejo significado y cuyo uso se remonta a la antigüedad (ya era empleado entre los sumerios). Tuvo una importancia enorme, de forma muy especial para los miembros de la sociedad pitagórica. Éstos consideraban a su equivalente numérico, el cinco o pentada, el “número del hombre y de la naturaleza viviente”. Entre otras peculiares características, el pentagrama contiene en sus proporciones el número de oro, phi, o “divina proporción” (golden ratio)

 

Los pitagóricos escogieron el pentáculo, por su relación geométrica con la Sección aúrea, entre otras razones, como emblema de su secta

 

 

Esta “fascinación” de los pitagóricos por el pentagrama fue heredada por los constructores medievales y, de este modo, podemos encontrar este símbolo en numerosos edificios levantados por ellos. Matyla C. Ghyka ha probado de modo concluyente en su estudio sobre El Número de Oro (II, los Ritos) cómo las doctrinas pitagóricas fueron de algún modo heredadas, a través de los collegia fabrorum romanos,  por los gremios de constructores medievales y de allí pasaron a permear algunos de los conceptos de la masonería opertiva. Otros etudiosos, como el” profesor Santiago Sebastián, especialista en iconografía y simbología señala, al referirse a la importancia de la geometría en los templos románicos, que la “más importante como figura clave fue el pentágono, que poseía la llave de la geometría y de la sección áurea”.  Los esquemas y estructuras basados en la geometría pentagonal fueron especialmente notables en el gótico. Abajo, un ejemplo en la Ermita templaria de de San Bartolomé, en el Cañon del Río Lobos (Soria).

 

 

 

El examen de restos arquitectónicos de la antigüedad revela el uso de la geometría regular del pentagrama en innúmeros edificios religiosos y civiles de gran importancia, y esto en las más diversas culturas. También es posible interpretar  el trabajo de cantería de esta tradición de raigambre iniciática a la luz de las referencias literarias existentes, como las ya citadas fuentes pitagóricas, judias, cristianas, así como otras formas orientales e islámicas, donde el pentagrama también aparece en numerosas formas ornamentales y arquitectónicas.  En la Edad media, los gremios de constructores se apropiaron del símbolo, integrándolo en las proporciones y ritmos de buena parte del arte y la arquitectura religiosa, especialemente en el gótico.    (2)

 

 

Volvemos a encontrar de nuevo el talismán en una contexto interesante, pues en la antigua Roma, el emperador  Constantino I, el Grande, tras el  Edicto de Milán en 312, consagraría su éxito a su conversión al Cristianismo e incorporaría el pentagrama invertido en su sello (abajo)  asociándolo al signo Chi-Ro -in Hoc signo vinces- que supuestamente fue revelado en su visión. La asociación entre uno y otro signo en este peculiar amuleto podría revelase de la más profunda significación y merecería un examen más atento.

 

 

 

Una de las más conocidas adscripciones del pentáculo es, por supuesto, la de la masonería: “También encontramos esta sugerente figura en la simbología masónica, detalle nada extraño si tenemos en cuenta que buena parte de su iconografía procedía de los masones operativos, los maestros constructores de la Edad Media. En la  masonería actual este símbolo conocido como “estrella flamígera (blazing star)”  (7) Según Albert  Pike, masón del grado 33 y autor de notables obras sobre los símbolos y rituales masónicos, “el pentagrama es equiparable a la Estrella Flamígera de las logias masónicas (a menudo asociada a la letra G). Se dice que esta estrella representa Sirio, Anubis o Mercurio, guardián y guía de las almas. En las fórmulas antiguas se considera también un emblema solar. Se ha dicho también que era un emblema de la Prudencia; este término singnifica, en su acepción más amplia y rica, previsión, por lo que la Estrella Flamígera podría ser contemplada como emblema de la omnisciencia o, como el Ojo que todo lo ve, (Horus) que según  los antiguos era el Sol. ”

La estrella de cinco puntas y el ojo omnisciente en una lápida de filiación masónica y luciferina.

 

 

 

 

Abajo, la estrella de cinco puntas de la orden masónica de la Estrella de Oriente.

 

 

La estrella de Belén aparece en multitud de ocasiones confundida, involuntaria o capciosamente, con el pentáculo. En este caso, forma parte de una  felicitación interna para los miembros de la Orden de la Estrella de Oriente, una poderosa logia masónica norteamericana (Order of the Eastern Star)  que se sirve del pentáculo invertido como emblema. El “viaje a Oriente”, al que hace alusión la imagen, que es también el  título de una obra de Gerard de Nerval, de influencias masónicas y antitradicionales –según expresión guenoniana–  y es  una expresión de importante significación en la masonería.

 

Al margen de sus virtudes geométricas y matemáticas, el pentagrama ha tenido una gran influencia por su  dimensión astronómica. Posiblemente, ya en tiempos de los sumerios  los astrónomos  observaron una pauta regular en la trayectoria del planeta Venus, el único de lo siete visibles que traza en su órbita un patrón regular geométrico, en ciclos de ocho años, pauta que se aproxima curiosamente al pentagrama (vean aquí una explicación de estas características especiales de la  órbita pentacular de Venus).  Pero lo que más nos interesa ahora, por encima de estas curiosas consideraciones astronómicas que vinculan la órbita de Venus con la figura del pentagrama, es el hecho de que tradicionalmente el planeta Venus era  conocido como “el lucero”  , portador de luz, del latín Lucifer, porque su salida antecedía a la del  sol en el amanecer. Por esto se le llamaba también la  “Estrella de la mañana” o “Lucero del alba” , como contraposición a Vesper , la estrella de la tarde.

El tránsito de Venus, asociado a la forma general del pentáculo. Venus es otro nombre para Lucifer, la Estrella de la Mañana.

 

Así la estrella de cinco puntas se ha relacionado en muchos casos con Venus, el planeta y la deidad, aunque históricamente no existan argumentos concluyentes en favor de esta última tesis (Ésta se equipara con la diosa sumeria Ishtar (Inanna, Irnini), uno de cuyos atributos es una   estrella, pero de seis u ocho puntas.)

 

 

Afrodita (Venus) y Pan (el Gran Cabrón); una asociación paranoide y poco probable que podría añadir nuevos matices a la asociación tradicional de la estrella con el maligno

 

Esta asociación del pentáculo con Venus podría revelar algunas cuestiones curiosas que ilustran la profunda significación de este símbolo. Se dice que durante el ciclo de Venus el planeta recorre cinco retrogrados formando una ruta que aparece, desde la perspectiva terrestre, como una estrella de cinco puntas o pentagrama. Luego este antiguo símbolo alquímico y del eterno femenino parece haberse originado a partir de la observación astronómica de este ciclo planetario. Históricamente este fenómeno pudo ser estudiado por astrólogos y místicos, y pudo haber sido la base de numerosos mitos relacionados con la muerte y la resurrección. Los babilonios llamaban a Venus la doble Isthar –la Estrella de la Mañana, asociada a la Guerra, y la Estrella de la Tarde, vinculada al amor–

 

 

 

 

Ejemplos del uso mágico del pentagrama en la cinematografía moderna. La creación del homúnculo cabalístico participa del concurso determinante del talismán: arriba, el Golem; abajo, la construcción de María, en Metrópolis.

 

 

En nuestros días, el uso del pentáculo mantiene su carga simbólica tradicional, manifestándose especialmente en la emblemática política –donde, curiosamente,  facciones aparentemente opuestas se presentan con el mismo símbolo– , los distintivos de diversas mafias callejeras,  y hasta en la cinematografía –en la cual se revela más enfáticamente como talismán y artefacto mágico– , los productos de los mass-media y la publicidad (logos corporativos); mención aparte merece  la música rock, donde predomina la vertiente directamente “satánica” del signo (pero del flirteo de la música popular contemporánea con el satanismo y el ocultismo nos ocuparemos en otra ocasión *).

Aunque no es posible determinarlo con seguridad, es más que probable que el uso del pentáculo como distintivo político proceda directamente de la francmasonería. Hemos visto su aparición en cientos de banderas y escudos de armas de corporaciones, en insignias militares (como la medalla al valor) o la célebre estrella del Sheriff (según los estados, a menudo adopta la forma del hexagrama). La forma más extendida es la Estrella Roja, un símbolo del comunismo y del socialismo en general, prácticamente desde los inicios de la Revolución soviética. Sobre su origen convendría preguntarse algunas cosas. Se dice que representa la mano del trabajador (los cinco dedos equivalen a las cinco puntas de la estrella), o los cinco continentes –a los cuales se pretende extender el socialismo  como doctrina infalible–; también se ha intrepretado como las cinco entidades o estratos sociales del sistema: trabajadores, intelectuales, soldados, agricultores y jóvenes.  La estrella roja es uno de los emblemas o símbolos que más se usan para representar a la Unión Soviética bajo el comunismo, junto con La hoz y el martillo, en los que también algunos adivinan rasgos simbólicos que sugieren una naturaleza oculta bastante diferente del programa “visible” que preconizan estos signos. .

 

 

Jordan Maxwell  (9) apuntó algunas cuestiones sumamente interesantes sobre la omnipresencia del símbolo del “Nuevo amanecer” , simbolizado por el sol o la estrella flamígera –de origen paramasónico– y su vinculación con la agenda oculta de la teocracia desde hace siglos.  Arriba, la estrella de cinco puntas en una de las primeras manifestaciones del emblema del “Nuevo día”  del comunismo soviético.

 

Una estrella para gobernarlos a todos. Abajo, banderas del mundo. ¿No encontraron los políticos y mandatarios otro símbolo para sus propósitos?

 

 

 

Arriba, la estrella roja en diferentes distintivos de grupos revolucionarios  y armados de medio mundo.

¿Cabe ver aquí el mismo pentagrama, o se trata únicamente de una simplificación paranoica propia de la mente conspirativa?

 

Abajo, un testimonio de la sospechosa ubicuidad del llamado talismán de Venus o pentagrama en diversos ejemplos de publicidad corporativa actual.

 

La ubicuidad de la estrella de cinco puntas, o pentagrama, en cientos de símbolos de grupos y  corrientes políticas de diverso discurso, emblemas nacionales  y logos corporativos. La razón de tanta insistencia se nos escapa.

 

 

 

 

Dicen estar aquí para ayudar. Nosotros estamos convencidos de lo contrario. Estos señores de aquí tambien desconfian. Atentos al título: “amanecer rojo”.

 

 

La estrella roja (típica de las formas de extrema izquierda) en un logo anarquista: se usan dos símbolos antiquísimos que no pueden representar hoy otra cosa distinta de la que vienen indicando hace miles de años, y ello a pesar de lo que pretendan los artífices del emblema (¿no dicen que la magia funciona ex opere operator? Los componentes de la imagen distintiva : una estrella de cinco puntas y  una cruz o rueda solar –la misma que dio origen a la esvástica, que participa de un simbolismo similar–. No nos engañemos: las interpretaciones modernas de estos y otros símbolos nos suenan “a globo”.

 

 

Dos polos opuestos, prácticamente el mismo símbolo. Arriba, estrella roja como emblema anarquista, abajo, estrella de cinco puntas invertida para la policia australiana.

 

 

Una aparición fugaz del pentáculo en una secuencia de Blade Runner, de Ridley Scott.

En cuanto a las apariciones del pentáculo en la cinematografía contemporánea (véase) además de la aparición en diversas películas, en contextos más o menos justificados argumentalmente (el Golem, Metropolis) recordemos  el curioso término de “estrella” adjudicado a los artistas de Hollywood (Star System). En el artículo  Stars and Hollywood, nos aclaran en qué circunstancias se comienza a establecer el apelativo de ”estrella” en la  industria del cine, algo que se remonta casi al arranque del cine moderna, puesto que la primera compañia de Georges Melies se denominaba precisamente  Star film (“Estrella”)  y tenía como distintivo una estrella de cinco puntas.  Nada ejemplifica mejor la fascinación de nuestra cultrura con la fama y el oropel como el paseo de motivos estelares grabados en Hollywood Walf of Fame.

 

 

Paul Maccartney en el Hollywood Walk of Fame

 

Fue en 1910 cuando se asignó por primera vez a un actor el distintivo de “estrella”, y sucedió a la actriz Florence Lawrence. Curiosamente, en la promoción y publicidad en torno al personaje cuya fama y popularidad fueron un producto deliberado de ingeniería de propaganda que no ha dejado de usarse hasta nuestros días, llegaron a promover falsas historias y fabulaciones en torno a los famosos de las películas como parte de una poderosa estrategia para asegurar la fidelidad del público a las diferentes compañías productoras. En Febrero de 1910, se fabricó una noticia falsa sobre la muerte de la actriz en un accidente de tráfico: periódicos y revistass que entonces eran los únicos “medios de comunicacion de masas” existentes, contribuyeron a difundir el bulo. Cincuenta años después, con el rumor de la muerte de Paul Maccartney en circunstancias similares nacería todo un mito de la conspiranoia.

Como los primeros padres de la patria norteamericana hiciceron mucho antes, los padres de la industria del espectáculo (incluyendo cine, radio y televisión) usarían motivos y emblemas de raigambre  masónica asociados con la estrella de cinco puntas para asegurarse el favor de ciertos benefactores o quizá para revelar al mundo una agenda oculta cuyo programa aún no ha sido del todo comprendido.  Quizá la sentencia hollywoodiense “ha nacido una estrella” tenga unas implicaciones mucho más siniestras de lo que podamos pensar.

 

Los “primeros padres” de los Estados Unidos manifestaron una clarísima predilección por el motivo del pentáculo como divisa y emblema

 

-Fuentes y vínculos-

 

 

* Ghyka, Matyla C. El número de Oro, II Los Ritos . Ed. Poseidon, VVEE.

(1)  Algunas imágenes y textos pertenecen al fantástico artículo The Pentagram in cinema

(2) Textos traducidos libremente de The Pentagram

(3) Stars in Hollywood, I, II y III

(4) Más penta-paranoias, aquí

(6) El pentáculo, el hexagrama y su relación con el Talismán de Saturno, el dios Rehphan, en The Closed Conspiracy

(7) Breve disertación sobre el simbolismo del pentagrama, en Ars Secreta

(8) Polígonos estrellados, un repaso de la base geométrica del pentáculo y otras formas afines, en wikipedia ; el artículo también contiene algunas de las banderas en las que aparece omnipresente la estrella de cinco puntas.

(9) Jordan Maxwell, charla con más o menos fundamento sobre su tesis –aparentemente anticomunista– del Amanecer del nuevo día, asunto inquietante relacionado en cierto modo con el simbolismo del pentáculo.

(10) Lucifer , Cristo y la Estrella de la Mañana , más misterios acá.

(11) El Sello de Salomón y el Talismán de Saturno

Fuente aquí.

2 comentarios

  1. I do accept as true with all the ideas you’ve introduced to your post. They are very convincing and can certainly work. Still, the posts are too quick for beginners. May you please lengthen them a little from subsequent time? Thanks for the post.

  2. Como símbolo político proveniente de la corriente humanista del Renacimiento y de la Ilustración, la estrella simboliza a la persona. Por ello la estrella blanca sobre fondo azul significa libertad individual y capitalismo, en cambio, la estrella roja representa a la clase obrera y al socialismo.
    El simbolito ese de la estrella rojinegra con el círculo celta en el que pone “national anarchist” es un símbolo fascista, ya que los fascistas utilizan la simbología obrerista para confundir al obrero (por eso usan el rojo o el rojo con el negro en sus símbolos como la bandera nazi, la bandera falangista, etc).


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