Expediente – X

¿Por qué era tan llamativo The X Files?

xf1.jpg

Por Erich Goode
Publicado en Skeptical Inquirer
Traducción: Juan Cárdenas

En el volátil mundo de la televisión, una década de duración no es poca cosa. Claramente, el show le dijo algo a la audiencia que la mayoría de los programas no lo hacía. ¿Cuál fue la magia especial de The X Files? ¿Qué lo hizo intrigante para decenas de millones de seguidores?.

Siento que lo llamativo del programa fue la confluencia de dos ideas primordiales inmensamente atractivas: lo paranormal y los pensamientos conspirativos, junto con un poco de populismo, que frecuentemente acompaña lo paranormal y casi siempre a las teorías de conspiración.

The X Files no era un documental, obviamente, era ficción (al mismo tiempo, o al menos así clamaban sus productores, estaba “inspirado por hechos documentados”). No era una clase sobre lo paranormal o conspiratorio. De hecho, creo que sus productores adoptaron una actitud irónica hacia los eventos ocultos que mostraba.

Pero el programa hizo un contraste entre el punto de vista paranormal (la del agente Mulder), con una perspectiva más científica o escéptica (de la agente Scully), y semana tras semana, la perspectiva escéptica siempre perdía. Además, los espectadores vieron con sus propios ojos de las conspiraciones y lo sobrenatural con sus propios ojos. Vimos a los aliens escabullirse en las sombras y al Fumador y sus secuaces, también en lugares sombríos, conspirando para cubrir la evidencia de que los extraterrestres se encuentran en nuestro planeta.

Identificar la temática paranormal en la serie no es nada difícil. No sólo las palabras “actividad paranormal” aparecían en la entrada, sino que las teorías sobrenaturales de Mulder siempre se verificaban. Cuando Scully le decía que la presencia de aliens en la Tierra contradecía las leyes de la física, Mulder contestaba que, cuando se trata de alienígenas, “las leyes de la física raramente se aplican”. En otra ocasión, Scully, quien es doctora, dijo “Siempre tuve a la ciencia como algo sagrado. Siempre puse mi confianza en los hechos aceptados”. Mulder tenía una manera diferente de ver las cosas: “¿No podríamos acudir a lo fantástico como una posibilidad?”. Semana tras semana, el show ignoraba la confianza de Scully y validaba la “posibilidad” de Mulder. Sin duda alguna, en The X Files la ciencia tradicional era botada por ventana y lo paranormal tenía el reinado.

The XFiles también era un caso clásico de narrativa conspirativa. Las teorías de la conspiración arguyen lo siguiente. Primero, la traición se pone en marcha; alguien (o algo), está tratando de dañar. Segundo, los conspiradores no sólo quieren dañar a otros, sino también a nosotros, la gente buena y decente. Tercero, los conspiradores están organizados, obviamente, de eso se trata toda conspiración. Cuarto, sus acciones son secretas y clandestinas, son muy buenos cubriendo sus huellas. Y quinto, son poderosos, de hecho, todas las teorías de conspiración están centradas en la distribución del poder, en su monopolización y retención (Fenster, 1999).

Las teorías de conspiración son casi siempre teorías populares también: apoyan y confían en el hombre y mujer comunes, especialmente, en primer lugar, su visión de las cosas, y en segundo, su derecho al poder. Estas teorías y el populismo comparten una intensa desconfianza en la elite, la gente en lugares importantes, los ricos, los poderosos, la gente bien conectada, incluyendo científicos y otros expertos pomposos. Algo crucial para entender la serie, es que la mayoría de las variantes del populismo ven a la ciencia como símbolo de un elitismo contrario a los intereses del hombre y mujer común. La ciencia es complicada y difícil de aprender y está monopolizada para servir sólo a los poderosos.

El conspirador controla la vida pública adquiriendo valiosa información. Para luchar contra una conspiración, primero debemos creer en ella. Y la idea central de las teorías de conspiración es que debemos develar la verdad, que es de todo lo que trata The X Files. Como de costumbre, Mulder lo expresa mejor: “La respuesta está ahí. Sólo debes saber dónde buscar”. En principio, al decir la verdad, podemos minar el control que los poderosos tienen sobre nosotros. Uno de las cosas que hacen interesante a la serie es su giro irónico sobre este tema tan antiguo.

xf2.jpgHay mucha variedad de teorías de conspiración. Una de las más grandes es la paranormal, que comparte con las demás la visión de que nada es lo que parece. Existen figuras malvadas, figuras sombrías que esconden valiosa información a la gente. En The X Files , los conspiradores forman un “consejo” que “representa ciertos intereses globales”, que esconden la verdad del resto de nosotros. Es tan vasta la conspiración, que incluso el FBI funciona como un títere, un peón, un intermediario entre estas fuerzas poderosas y el público. La información en este caso es que los extraterrestres están aquí, y que pretenden dañarnos colonizando nuestros cuerpos.

El de abajo se opone a una “rígida visión científica del mundo”. En lugar de esto, se favorece la intuición, lo que se siente correcto, la experiencia, la memoria en corto, lo que contradice o no puede ser explicado por la ciencia.

En estas narrativas paranormales, usualmente hay un creyente y un escéptico, y la tensión se introduce mediante el debate entre ellos. Queremos presenciar la resolución, es decir, la manifestación de la verdad de los poderes paranormales. El creyente usualmente ha visto evidencia de estos poderes con sus propios ojos, pero no puede obtener evidencia física, o ésta es robada o destruída por los conspiradores. En contraste, el escéptico tiene fe en la ciencia tradicional, confía en la evidencia concreta, y por lo mismo desacredita el punto de vista paranormal. Un aspecto fascinante de la serie es que la agente Scully, una mujer extremadamente inteligente, nunca termina de aceptar las creencias de Mulder.

Usualmente, el creyente es una persona sin poder, marginal, casi siempre una mujer, y el escéptico un hombre (Hess, 1993). En The X Files los roles sexuales se intercambian porque su creador, Chris Carter, explícitamente indicó que quería “voltear” los estereotipos y hacer de Mulder el creyente y Scully la escéptica.

Así que, los elementos populares, paranormales y de conspiración en el programa están expresados, primero, por una visión anti-científica, es decir, la ciencia tradicional y establecida está equivocada, las leyes de la física pueden ser pasadas por alto, y la intuición del hombre y mujer común es correcta; segundo, una condena de los secretos gubernamentales y, tercero, el héroe, el marginado, descubre evidencia que contradice la visión oficial y dominante e intenta desenmascarar la conspiración.

Por supuesto, en The X Files , la conspiración no podía ser desenmascarada del todo porque era una serie continua y la maquinación de las fuerzas malvadas debía continuar episodio tras episodio. No hubo un triunfo o resolución. El único triunfo fue la realidad de las evidencias que Mulder y Scully juntaron. Pero, de nuevo, como los conspiradores eran tan poderosos y comandaban un enorme arsenal de recursos, la evidencia era destruída o robada, por lo tanto, el triunfo de haber obtenido la evidencia fue negado. La única verdadera victoria en The X Files era el conocimiento de los televidentes de lo que realmente sucedió.

Como resultado, el triunfo de lo paranormal y las conspiraciones en The X Files fue sólo una victoria intelectual y cognoscitiva, no política. Al final de cada episodio, el mal permaneció y sólo cambió nuestra visión del mundo. Sabemos la verdad, pero la maldad, al parecer, siempre estará presente.

Opening aquí.

El Gran Discurso Contra el Sistema que Nadie Debe Perderse!!!

Lo he escuchado varias veces, pero cada vez que lo hago, las lágrimas saltan de mis ojos como renacuajos en un charco. La piel se me eriza y se estremece el cuerpo.
Aunque me reconozco apolítico, no dejo de reconocer cuándo alguien habla de forma coherente y como en este caso, dando una tremenda patada al sistema totalitario que nos esclaviza.
Una gran charla ejemplarizante y reveladora que Julio Anguita nos ofrece, y que por supuesto, todos los políticos debieran  escuchar y tomar consciencia de ella.
A modo informativo, Julio Anguita renunció voluntariamente a su pensión vitalicia como ex parlamentario. Este es un dato que ya habla por sí solo. Me pregunto, cuántos han hecho lo mismo.
Os dejo con la charla:

Colapso de Jared Diamond

Jared Diamond adquirió fama mundial cuando obtuvo, en 1998, el premio Pulitzer por su obra Armas, gérmenes y acero (Debate, 1998, reeditado en 2004). Aquel libro partía de una pregunta que, en principio, podría responder cualquier estudiante de la ESO más o menos aplicado: ¿Por qué Carlos V conquistó a Atahualpa? Porque sus hombres luchaban montados a caballo y portaban armas de fuego y de acero; así el pequeño grupo de hombres que dirigía Pizarro pudo vencer sin dificultad al mucho más numeroso ejército del Inca. De todas formas, añadiría el alumno resabido, para los que sobrevivieron al enfrentamiento armado, estaba aún el ataque no menos peligroso de la viruela, el sarampión, la gripe y otra serie de enfermedades infecciosas ante las que los incas no estaban inmunizados.
Pero el verdadero sentido de la pregunta, digno también de un alumno de la ESO (modelo revienta clases, en este caso), era mucho más enrevesado: ¿Por qué no fue Atahualpa el que envió sus hombres a explorar el otro lado del Atlántico y capturar a Carlos V? O dicho de otra forma: ¿por qué la sociedad europea del siglo XVI se había dotado de aquellas poderosas armas y de aquellos mortíferos gérmenes y la americana no? La respuesta a esa pregunta y, en general, la explicación al distinto grado de desarrollo entre unos continentes y otros, es un libro apasionante. Para quienes lo hayan leído, sobra recomendar esta nueva obra.

Hijo de una lingüista y de un médico especializado en genética de las enfermedades infantiles, los intereses y la formación de Diamond abarcaron desde la historia y las lenguas hasta las ciencias naturales en el sentido más amplio. Desde muy joven fue además un fanático observador de las aves, que ha perseguido por los más diversos lugares del planeta. Habla numerosos idiomas y sus investigaciones se extienden desde la fisiología molecular a la biología evolutiva y la biogeografía, especialidad que imparte actualmente en la Universidad de California, Los Ángeles. En realidad, y si no temiera parecer una cotilla, podría contarles muchas cosas sobre este autor, su familia y algunos de sus amigos, y juro que no tengo más fuente de información sobre él que los tres libros suyos que he leído. Diamond, que además de un gran científico es un gran divulgador y un profesor en el más amplio sentido de la palabra, habla casi siempre de cosas que conoce personalmente, de lugares en los que ha estado, de teorías que no solo ha leído sino que también ha discutido con su autor, y nos las explica de forma que quede fuera de toda duda que las hemos entendido. Es resultado es un estilo muy próximo, que puede resultar desconcertante para el lector europeo, pero cuya solvencia está fuera de toda duda, como puede apreciar quien se moleste en revisar la extensa bibliografía comentada que acompaña a todas sus obras.

Bajo un título tan catastrofista se esconde, en realidad, un libro “cautelosamente” optimista. Y no porque la situación no le parezca realmente peligrosa. Diamond identifica 12 problemas medioambientales, 12 bombas de relojería preparadas para estallar antes de 50 años. Cualquiera de ellas podría limitar drásticamente condiciones de vida de nuestros hijos, dicho ello en el sentido más concreto que se le pueda dar al término

Colapso promete explicarnos por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen. Para ello, la primera parte de la obra, hace un análisis de los problemas medioambientales que presenta en la actualidad el valle de Bitterroot, en el estado de Montana, es decir, un territorio que no destaca precisamente por el deterioro de su medio natural, sino más bien todo lo contrario: atrae a millonarios deseosos de pasar su vejez o sus vacaciones en un medio más “natural” que aquel en el que ganaron el dinero para disfrutar de ese merecido descanso. Pero ese aparente paraíso natural, esconde, en realidad, graves alteraciones: contaminación del agua, pérdida de la biodiversidad, minas abandonadas sin limpiar, introducción de especies foráneas dañinas, etc. No siempre es fácil detectar esos problemas, pero, sobre todo, no siempre es fácil ponerles remedio entre intereses contrapuestos. El jubilado californiano prefiere seguramente que se conserven los bosques intactos y que el estiércol no manche sus blancas zapatillas de deporte. Para el joven desempleado un poco más de contaminación no sería tan grave después de todo… Si los habitantes de Montana y sus autoridades, mínimamente informados, se supone, no saben o no pueden adoptar soluciones que atajen un problema que todavía tiene solución, pero que no puede seguir avanzando mucho más, sin llegar a una situación de no retorno, quizá nos resulte más fácil comprender por qué algunas sociedades del pasado descuidaron su relación con el medio natural hasta el colapso, hasta el suicidio.

La segunda parte del libro es el relato de algunos de los colapsos más llamativos de las sociedades del pasado, incluyendo, como no podía ser de otro modo el de la isla de Pascua, el de la cultura maya y el de la Groenlandia noruega, pero tratando también otros menos conocidos como el de las islas Pitcairn en la Polinesia sudoriental, o el de los anasazi en el oeste de los Estados Unidos. Son ejemplos de sociedades que fueron vencidas por un medio natural a cuyas exigencias no supieron doblegarse. Pero no todo son fracasos: los agricultores de las tierras altas de Nueva Guinea, primitivos en apariencia, desarrollaron mediante el sistema de ensayo y error unos sofisticados sistemas de cultivo que les permiten, para pasmo de los ingenieros agrónomos europeos, practicar una agricultura sostenible en terrenos de acusada pendiente y que reciben hasta diez mil milímetros de lluvia anuales.

Diamond apela a nuestra condición de ciudadanos, votantes, contribuyentes y consumidores. MacDonald´s se preocupó muy mucho de que sus proveedores abandonaran prácticas asociadas al riesgo de de propagación de mal de las vacas locas, por más que ello resultase caro, cuando se dio cuenta de que vendía menos hamburguesas
Pero quizá sean las sociedades del presente, en la tercera parte del libro, las que mejor ilustran la magnitud de los problemas a los que nos enfrentamos. El genocidio de Ruanda es para el autor el mejor ejemplo de la pesadilla malthusiana; China el de que la bomba demográfica se puede desactivar…y de que con eso no es suficiente. Pese a su aparente modernidad y prosperidad, Australia es representativa de una economía que Diamond llama “minera”, es decir esencialmente extractiva, que en buena medida es consecuencia de la pretensión de trasplantar las prácticas económicas de los colonos británicos a un entorno completamente diferente y mucho más vulnerable de lo que podría parecer.

El último apartado está dedicado a las enseñanzas prácticas que podemos extraer de las sociedades analizadas. Bajo un título tan catastrofista se esconde, en realidad, un libro “cautelosamente” optimista. Y no porque la situación no le parezca realmente peligrosa. Diamond identifica 12 problemas medioambientales, 12 bombas de relojería preparadas para estallar antes de 50 años. Cualquiera de ellas podría limitar drásticamente condiciones de vida de nuestros hijos, dicho ello en el sentido más concreto que se le pueda dar al término. Resulta un poco irónico que contratemos pólizas de seguros para garantizar el bienestar de nuestros retoños y despreciemos olímpicamente el entorno en el que van a vivir. Lo más peligroso es pensar que no podemos hacer nada. Diamond apela a nuestra condición de ciudadanos, votantes, contribuyentes y consumidores. MacDonald´s se preocupó muy mucho de que sus proveedores abandonaran prácticas asociadas al riesgo de de propagación de mal de las vacas locas, por más que ello resultase caro, cuando se dio cuenta de que vendía menos hamburguesas. Se trata de que seamos conscientes, cuando adquirimos un mueble cuya madera no fue obtenida en una explotación sostenible, de que también asumimos un grave riesgo personal.

Fuente aquí.

Noam Chomsky y las 10 Estrategias de Manipulación Mediática

 

 

El linguista, filósofo, activista estadounidense y una de las figuras más destacadas en Teoría Linguística y Ciencia Cognitiva, Noam Chomsky, ha publicado hace un tiempo diez puntos críticos sobre la manipulación mediática a la que somos sometidos a diario.

En los tiempos que corren,cabe recordarlos.

•1. La estrategia de la distracción

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

 

•2. Crear problemas y después ofrecer soluciones.

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

 

•3. La estrategia de la gradualidad.

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

 

•4. La estrategia de diferir.

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

 

•5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad.

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad.

 

•6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión.

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un cortocircuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

 

•7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad.

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

 

•8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad.

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

 

•9. Reforzar la autoculpabilidad.

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, ¡sin acción, no hay revolución!

 

•10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

Noam Chomsky

Para quien guste oirlo en un video, en la voz de Eduardo Aliverti.

http://www.youtube.com/watch?v=c56l0bf2Jb0

El libro perdido de Nostradamus

 

A mediados de 1994, la periodista italiana, Enza Massa, descubrió en la Biblioteca Nacional de Italia, un extraño manuscrito fechado en 1629. En su interior el documento tenía una serie de dibujos hechos con acuarela aparentemente mensajes simbólicos y sin ningún significado claro. Sin embargo, grande fue su sorpresa cuando notó que el citado códice tenía como título: Nostradamus Vaticinia Codx, y era firmado nada menos que por el propio Michel de Nostradamus. Como era de esperar, tal hallazgo puso inmediatamente en alerta a numerosos investigadores de todo el mundo.

En cuanto al manuscrito se sabe que cuenta con ochenta acuarelas supuestamente pintadas a mano por el propio Nostradamus. Según análisis de datación, el documento provendría del siglo XVII descartando así toda posibilidad de que sea una falsificación, además, las ilustraciones estaban acompañadas de dos cartas, una introductoria y otra a modo de conclusión en las que se puede leer que el vidente francés legó el manuscrito a su hijo César.

Al parecer, por órdenes expresas de Nostradamus el manuscrito debía caer en manos del cardenal Maffeo Barberini, quien años después se convertiría en el Papa Urbano VIII el mismo que obligó al científico Galileo a que se retractara de su teoría heliocéntrica.

Las profecías del libro perdido de Nostradamus

Según los investigadores que han tenido la oportunidad de ver las imágenes, el códice mostraría representaciones de importantes hechos desde el futuro de la Iglesia Católica hasta temas como el atentado de 11 de septiembre e incluso, la fecha exacta del fin del mundo.

En cuanto a las representaciones católicas para muchos resultó sorpresiva la imagen que aparentemente correspondería al Papa Pío VI, esto pues se muestra la figura de un Pontífice que en puño sostienen una rosa y en la otra una hoz que le amenaza, para muchos esto refiere a la prisión que sufrió por parte de Napoleón, y por otro lado, en la parte inferior del dibujo está escrita la letra “B” y detrás, como fondo del dibujo, se encuentran de manera nítida los montes Chiaramonto. Lo curioso de todo esto es que el nombre de pila del Santo Padre era Barnaba Chiaramonti.

Así también se mostrarían referencias en la figura 33 a María Antonieta y al Rey Luis XVI, durante la Revolución Francesa así como los retratos de la Primera y Segunda guerras mundiales y la figura de un Papa Gigante, que posee un bastón pastoral y la imagen de la Santísima Virgen María que es asaltado por un soldado con una cimitarra o espada curva típica del mundo árabe. Para los estudiosos esta figura representa a Juan Pablo II, de quien no sólo era conocida su devoción a la Virgen (tenía en su emblema la «M» de María), sino que como se recuerda fue atacado un 13 de mayo, día de la Virgen de Fátima, por el terrorista turco, Alí Agca. Además, es resaltante la imagen de un sol en la parte superior de la imagen lo que para muchos estudiosos recuerdan las profecías de San Malaquías, quien calificó a Juan Pablo II, con la frase, “De la labor del Sol”.

En cuanto a la imagen referida al atentado de las Torres Gemelas de Nueva York, el libro muestra una torre de gran tamaño devorada por unas enormes llamaradas. Según la periodista Enza Massa “las llamas parecen salir de grandes ventanales de la torre como si obedecieran a una explosión más que aun incendio”.

El 2012 y el Fin del Mundo

En su análisis del libro de Nostradamus, el escritor Michael Rathford sostiene en su trabajo The Nostradamus Code: World War III, que estamos ya inmersos en un tiempo de tribulación que iniciado en el 2008 y que durará hasta el 2012, coincidiendo justamente con la fecha señalada en las profecías Maya, en donde vaticinan que al mundo ingresará en un período de gran cambio el 21 de diciembre del 2012.

Estos hechos se encontrarían en las últimas siete páginas del códice parecieran ser el relato exacto de cuándo y cómo podría ocurrir el Fin del Mundo. Los investigadores señalan que la imagen 66 (la primera de la serie) en donde el sol está prominente resaltando la fecha del acontecimiento que cambiará la tierra, el 67 señala que la constelación de Ofiuco u Ophiuchus, supuesto 13 signo zodiacal hallado entre escorpio y sagitario que jugará un papel primordial en estos acontecimientos pues se encuentra justo en el centro de la Vía Láctea.

La siguiente imagen muestra al árbol de la vida siendo atacado por un monstruo además de la estrella de ocho puntas y la rueda de ocho línea que para muchos demostraría una alineación estelar que sólo ocurre una vez cada 13 mil años, la última vez que ocurrió esto fue 11 mil antes de Cristo. Por último se encuentra la imagen que nos daría la hora exacta del Apocalipsis, en la parte superior se observan tres eclipses conectados con un eclipse de Luna, si buscamos tres eclipses solares vinculados con eclipses de Luna nos encontramos con un período de 20 años entre 1992 hasta el 2012, coincidiendo así con las profecías mayas.

________________________________________________________________

Interesante documental de History Channel en el cual, diferentes expertos y entendidos del tema, analizan lo que se asegura es el libro perdido de Nostradamus. Un manuscrito encontrado en el año 1994 en la Biblioteca Nacional de Italia, donde a través de una serie de dibujos, Nostradamus, predice lo que parecen acontecimientos relacionados con el momento histórico que vivimos y los sucesos futuros relacionados con el calendario maya de cuenta larga y el 21 de diciembre de 2012.

En mi opinión las ilustraciones del libro pueden estar sujetas a muchas especulaciones y consideraciones. Yo no soy ninguna experto, pero si creo que pueden significar más cosas de las que se sugieren en el documental. Si me tengo que quedar con algo, por supuesto, lo hago con el mensaje siempre esperanzador que transmite Gregg Braden. Probablemente muchas de las cosas que tienen que suceder podemos evitarlas cambiando y elevando nuestra conciencia de las mismas.

¡Aun nos quedan siete meses! Así que como dicen por aquí: “Here we go”!!!!

Y que cada cual saque sus propias conclusiones….

Las misteriosas Piedras Guía de Georgia

Un misterioso hombre miembro de una sociedad secreta manda a construir el “Stonehenge de Estados Unidos”, un enorme monumento con instrucciones para una nueva humanidad erigido en un pequeño pueblo de Georgia, y luego desaparece.

Las construcciones enigmáticas, pirámides o templos de significados cósmicos, parecen pertenecer a otra era y a otra geografía, Egipto o Yucatán, por decir algo. Pero un extraño monumento construido en un pueblo de Georgia en 1980 parece tener algunas de las propiedades misteriosas que hacen que cientos de personas se pregunten por su origen y elaboren teorías conspiratorias sobre su significado.Las Guías de Piedra de Georgia (Georgia Guidestones), una especie de manual de granito para una era post-apocalíptica (o “El Stonhenge de Estados Unidos”) podría tratarse del monumento más controvertido en la actualidad.

La historia conocida de las Georgia Guidestones comenzó en 1979 cuando un elegante forastero de entre 70 y 80 años llegó al pueblo de Edelton, Georgia, la capital de granito del mundo. Se presentó a las oficinas del Elberton Granite Finishing para solicitar la construcción de un masivo monumento. Dijo llamarse Robet C. Christian y ser representante de un “pequeño grupo de leales estadounidenses”. El monumento que tenía en mente serviría como compás, calendario y reloj, se ajustaría a precisas coordenadas astronómicas y sería capaz de resistir una catástrofe mundial. El presidente de la compañía de granito, Joe Fendley, uno de los únicos dos hombres que trataron con Christian, al escuchar las proporciones del monumento, que requeriría piedras más grandes de las que jamás se habían cortado en Elberton, pensó que se trataba de una broma o de un delirio.

Fendely, en ese tenor, le mencionó al extraño un precio exorbitante en espera de que éste se desalentara y se fuera. Christian sólo contestó que cuanto tiempo tardaría. Fendley le dijo que por lo menos 6 meses pero que necesitaba comprobar que podía pagar tal empresa. Christian le pidió que lo llevara con un banquero de confianza. Wyatt Martin fue el elegido.


Martin, el único otro hombre con el cual tuvo contacto Robert C. Christian, relata que Fendley le habló diciendo “hay un loco aquí que quiere construir un monumento”, lo cual le hizo dudar, pero cuando conoció a Christian y vio sus vestimentas elegantes y su sofisticada educación empezó a escuchar lo que le decía.Martin le dijo que necesitaba saber el nombre verdadero de Christian para respaldar la operación. Este accedió logrando que Martin prometiera que nunca revelaría su nombre verdadero, algo que hasta la fecha no ha hecho. Christian le dijo que le mandaría el dinero de diferentes cuentas bancarias para que no lo pudieran rastrear. Luego contrató una avioneta para definir la ubicación del monumento y antes de irse del pueblo se reunió con Fendley, al que le dejó en una caja de zapatos un documento con todas las especificaciones del proyecto, y nunca más volvió. Su única comunicación fue por correo con el banquero Martin.

El “Stonhenge de Estados Unidos” consta de inscripciones en 8 de los idiomas más representativos del planeta (inglés, español, ruso, chino, árabe, hebreo, hindi y swahili). Además de una especie de misión del monumento que dice “QUE ESTAS PIEDRAS SEAN GUÍAS PARA UNA EDAD DE RAZÓN” inscrito en jeroglíficos egipcios, griego clásico, sánscrito y escritura cuneiforme babilónica.

Para las especificaciones astronómicas, Fendley tuvo que contratar a un astrónomo de la Universidad de Georgia. Las cuatro piedras del perímetro externo están orientadas en base a los límites del curso solar. La columna central esta calibrada para que la estrella polar sea visible a todas horas y un espacio que se alinea con la posición del sol en el amanecer de los solsticios y equinoccios. El principal componente de la piedra central tiene una apertura de 7-8 pulgadas que a través de ésta pasa un rayo de sol al mediodía el cual brilla en otra piedra indicando el día del año. La construcción pesa más de mil toneladas.

Cuando el monumento fue desvelado en marzo de 1980, Fendley se convirtió en el habitante más famoso de Elberton; al acto asistió el congresista local y poco después el monumento se convirtió en una atracción turística. Al mismo tiempo que empezó el aura de misterio que acompaña a las piedras del monumento. Los ciudadanos se empezaron a preguntarse por quienes había realizado tal empresa. Fendley y Martin tuvieron que someterse a un detector de mentiras para compobar que ellos estaban detrás del proyecto. Sin embargo, no se dio a conocer quien lo había financiado.

La controversia fue alimentada por los mensajes inscritos en las piedras:

MANTENER LA HUMANIDAD A MENOS DE 500.000.000 EN PERPETUO EQUILIBRIO CON LA NATURALEZA

GUIAR SABIAMENTE LA REPRODUCCIÓN, MEJORANDO LA CONDICIÓN Y DIVERSIDAD DE LA HUMANIDAD

UNIR LA HUMANIDAD CON UNA NUEVA LENGUA VIVIENTE

GOBERNAR LA PASIÓN, LA FE, LA TRADICIÓN Y TODAS LAS COSAS CON LA RAZÓN TEMPLADA

PROTEGER A LOS PUEBLOS Y A LAS NACIONES CON LEYES IMPARCIALES Y TRIBUNALES JUSTOS

PERMITIR A TODAS LAS NACIONES QUE SE GOBIERNEN INTERNAMENTE RESOLVIENDO LAS DISPUTAS EXTERNAS EN UN TRIBUNAL MUNDIAL

EVITAR LEYES MEZQUINAS Y FUNCIONARIOS INÚTILES

BALANCEAR LOS DERECHOS PERSONALES CON LAS OBLIGACIONES SOCIALES

VALORAR LA VERDAD, LA BELLEZA, EL AMOR, BUSCANDO LA ARMONÍA CON EL INFINITO

NO SER UN CÁNCER EN LA TIERRA, DEJARLE ESPACIO A LA NATURALEZA, DEJARLE ESPACIO A LA NATURALEZA

A pocos metros al oeste del monumento, existe una losa de piedra que tiene una descripción y ofrece detalles acerca del conjunto megalítico. Se observa que la estructura fue erigida el 22 de marzo de 1980, fecha del equinoccio de primavera (adoración pagana y ocultista al Sol y a las estrellas).

Y junto a la fecha, se revelan otros datos y características astronómicas, de peso, medidas y otras. También se habla de que enterrada bajo esta estela descriptiva de piedra se halla una cápsula de tiempo, pero no se indica cuando y quienes tienen que abrirla. Se supone que dichas instrucciones secretas las custodian los propios patrocinadores y diseñadores.

El ministro local, James Travestand, pronosticó que el sitio se llenaría de ocultistas y que un día se realizaría ahí un sacrificio. Charly Clamp uno de los trabajadores (soundblaster) del monumento encargado de perforar más de 4 mil carácteres en las piedras, dijo que durante sus labores de inscripción había escuchado “voces fragmentadas” y una “música rara”. Yoko Ono contribuyó a un album tributo a John Cage con una canción “Georgia Stone” en la que citaba la última de las diez inscripciones “No sean un cáncer en la tierra, dejen espacio a la naturaleza, dejen espacio a la naturaleza”.

En el 2005, Mark Dice, autor del Resistence Manifest pidió que las piedras fueran demolidas porque tenían un profundo origen satánico. Según Dice, Christian era miembro de una sociedad secreta elite que “planea desarrollar tecnología para extender su vida y evitar el proceso de envejecimiento y que teme que, con el nivel de población de la Tierra, las masas se acaben los recursos naturales que quieren para si mismos”.

Jay Weidner, estudiosos de las sociedades secretas, considera que el nombre R.C. Christian es un homenaje al legendario fundador de los rosacruces, hermano C.R.C, más tarde conocido como Christian Rosenkreuz. Según Wiedner los rosacruces han estado pasando por generaciones el conocimiento de un ciclo solar que tiene su climax cada 13 mil años, momento en el que tormentas de la masa coronal del sol supuestamente destruirían el mundo. Fecha que podría coincidir con el fin del calendario maya. Mientras tanto, según Wiedner, la oscura organización detrás de las Piedras de Georgia orquesta un caos planetario, el cual tiene como sus últimas manifestaciones la crisis financiera global y el brote del virus de la gripe porcina.

Otros hacen la inevitable referencia pop, y hablan de que las Georgia Guidestones, son una especie de monólito, a la Odisea Espacial 2001, que emite frecuencias para activar la conciencia del ser humano.

Al preguntársele al banquero Martin que piensa de todo esto dice que le gustaría decirles a las personas la verdad, pero que no puede, porque prometió llevarse el secreto a la tumba y dice lo que le dijo el mismo R.C. Christian, sobre la naturaleza de los misterios, cuando alguna vez le preguntó sobre la organización que representaba, citando a Henry James, refiriéndose a Stonehenge:

Le puedes hacer cien preguntas a estos gigantes cincelados mientras se inclinan en oscura contemplación de sus compañeros caídos, pero tu curiosidad se desmorona en la vasta quietud solar que los envuelve.

Fuente aquí.

El retorno de los brujos Louis Pauwels y Jacques Bergier, 1960

Cuando se publicó en Francia, hacía sólo quince años que había terminado la Segunda Guerra Mundial. La idea del mismo la tuvo Louis Pauwels, un inquieto periodista muy activo durante la resistencia a los nazis y seguidor de las doctrinas de Gurdjieff, que tenía en mente escribir una especie de enciclopedia de las sociedades secretas que controlaban Europa. Fue Jacques Bergier, un superdotado capaz de leerse un libro en minutos, ingeniero, espía y aprendiz de alquimista, el que le convenció para hacer algo más amplio y así surgió la chispa.

Bergier tenía, sin duda, muchas cosas que contar. Gracias a su trabajo se descubrieron las bases secretas de bombas volantes nazis en Peenemünde. En una prisión de la Gestapo descubrió que tenía facultades telepáticas. E incluso fue condecorado. Pero la experiencia que lo marcó tuvo lugar poco antes de la Gran Guerra, mientras trabajaba como ayudante de laboratorio del químico André Helbronner, un sabio que llevaba años soñando con la bomba de hidrógeno.

Un día, hacia 1937, su jefe lo envío a una curiosa entrevista con un tipo que decía ser alquimista.

Hablaron durante un buen rato, y éste le mostró su preocupación por lo cerca que creía que Helbronner estaba del éxito. “Los trabajos a los que se dedican ustedes y sus semejantes son terriblemente peligrosos”, le advirtió. “Y no son ustedes los que están en peligro, sino la Humanidad entera”. Le contó entonces que las reacciones nucleares que estaban a punto de desencadenar ya habían sido descubiertas siglos atrás por viejos alquimistas. Es más, según aquel tipo, civilizaciones enteras se habían volatilizado por el mal uso del átomo.

No volvió a verlo jamás, pero su encuentro lo trastornó durante años. Terminó identificándolo con el autor de varios libros publicados con el pseudónimo de Fulcanelli en Francia, y con alguna oscura sociedad protectora de esa clase de secretos nucleares. Secretos cuyas descripciones más antiguas podían leerse en poemas épicos de cuatro milenios de antigüedad, como el Mahabharata hindú.

Inesperadamente, el libro de Pauwels y Bergier conoció un éxito fulgurante: sólo el primer año de su publicación vendió casi un millón de copias en francés. En España se tradujo al año siguiente y se convirtió en todo un fenómeno. Hasta Hergé, en uno de los álbumes de Tintín, Vuelo 714 para Sidney, caricaturizó a Bergier. De este monumento a la heterodoxia se ha dicho que continuó con el espíritu de El libro de los condenados de Charles Fort, compartiendo con él su propósito fundamental: combatir la estrechez de miras de la ciencia.

Pero sería injusto decir que sus autores fueron “contraculturales” o “antisistema”. Louis Pauwels, por ejemplo, llegó a ser uno de los editores más prestigiosos de Francia. Editó revistas como Marie France o Le Figaró, donde fue el responsable de lanzar su suplemento a color de los sábados en los años setenta. Curiosamente, en sus páginas nacen las primeras ideas conspirativas contemporáneas; denunciaron la conexión de los nazis con las creencias esotéricas, explicaron la alquimia en términos de física nuclear y se adentraron en las filosofías orientales y del llamado “saber anterior” en busca de superhombres. Tenían la firme creencia de que nuestra civilización nació de las cenizas de otra extinguida hace no menos de diez mil años a la que todos los pueblos de la Tierra se refieren como la “Edad de Oro”.

Acuñaron el término “realismo fantástico” mucho antes que el boom latinoamericano se lo atribuyera para su literatura, y preparó el camino a los libros de Däniken, Charroux o Kolosimo. Y, cosa curiosa, creían en los “hombres de negro”. De hecho, el propio Bergier publicaría una década más tarde un libro en el que denunciaría la existencia de una organización internacional empeñada en hacer desaparecer libros que hicieran pensar a la gente. Con el suyo, desde luego, no tuvieron suerte.

Posdata: Pauwels y Bergier editaron la revista Planète, que en España se llamó Horizonte, y que tuvo ediciones en Italia, Brasil y Alemania. Bergier falleció en 1978, Pauwels lo hizo en París en enero de 1997, tras dedicar sus últimos veinte años a escribir sobre política. Creía que era en esa clase donde ahora se esconden los inquisidores que hubieran preferido que su
Retorno de los brujos jamás hubiera visto la luz ni abierto tantas preguntas.

Fuente aquí.


Sincronicidad: el significado de las coincidencias en un universo espejo

Investigamos a fondo la sincronicidad, uno de los grandes enigmas del universo: ¿cuál es el significado de las coincidencias? ¿pueden haber eventos sin causas? ¿borran las sincronicidades la frontera entre el mundo de los sueños y el mundo despierto? ¿Seguir las sincronicidades, los signos sutiles en el camino, nos puede llevar al Tao?

Uno de los aspectos más enigmáticos y cautivadores del universo en el que vivimos es la sincronicidad. A todos nos ha pasado en alguna ocasión una coincidencia tan improbable que nos resulta ominosa, mágica, epifánica o perturbadora. Conexiones entre sucesos, personas e información que trascienden la realidad convencional: como si las cosas tuvieran hilos invisibles que sólo por momentos  —en estados de conciencia elevados o por una misteriosa alineación— podemos vislumbrar.

Aunque el concepto de sincronicidad existe al menos desde el tiempo de los Vedas, fue el psicólogo suizo Carl Jung quien acuñó el término e inició el estudio de este fenómeno de manera rigurosa, si no científica: la dificultad de abordar la sincronicidad desde una metodología solamente científica yace en que los eventos que se concatenan lo hacen sin tener una causa, al menos no una causa que podamos encontrar dentro de los límites de la física clásica y de un universo mécanico. Consciente de la vastedad y elusividad del principio de la sincronicidad, Jung ensayó diversas definiciones a manera de un acercamiento teórico. Empezando desde lo más general y sintético podemos decir con Jung que la sincronicidad es “la ocurrencia temporal coincidente de eventos acausales”, que es un “principio de conexión acausal”, una “coincidencia significativa” o que es un “paralelismo acausal”.

Pero la sincronicidad para Jung va mucho más allá de estas someras descripciones. Toca y se entronca con los campos más profundos de la mente humana, siendo en muchos casos una manifestación externa del inconsciente colectivo, a veces materializada a través de símbolos. Jung creía que las “coincidencias” no solo estaban gobernadas por el azar —siendo que su probabilidad de suceder era tan poca que podrían considerarse estadísticamente significativas— sino por una dinámica más profunda. Coincide en esto con el texto gnóstico del Kybalion, que dice: “Azar no es más que el nombre que se da a una ley desconocida; hay muchos planos de causación”. Y para ampliar la madeja de posibles conexiones, recordemos que Don Juan le dice a Carlos Castaneda, como si fuera un experto jugador de póquer de realidades alternas, que la suerte es una forma de poder.

Al igual que su concepto de los arquetipos, Jung, lo mismo que el físico Wolfgang Pauli, pensaba que la sincronicidad era una expresión de lo que llamaba unus mundus, una realidad unificada subyacente de la cual todo lo que vemos emerge y a la cual todo regresa. Este unus mundus es similar a la teoría de la mecánica cuántica de David Bohm expuesta en La Totalidad y el Orden Implicado, en la que se postula la existencia de una especie de mar universal de energía infinita del cual se desdobla —o se ex-plica— el mundo material fenoménico que percibimos, el cual apenas es una ondulación en la superficie de lo inconmensurable. Para Jung la improbable pero significativa coincidencia de una sincronicidad era posible por el hecho de que tanto el observador como el evento observado a fin de cuentas brotan de una misma fuente, del unus mundus. Es decir, la conexión acausal, a distancia, sin la aparente acción de una fuerza física (conocida) sería posible porque en profundidad todos los eventos y todos los sujetos que perciben un evento no son más que la misma cosa. El uno es el otro: es el mismo. “We are like islands in the sea, separate on the surface but connected in the deep”, dijo à propos William James. Es como si todo lo que ocurriera en el universo en realidad ocurriera dentro de una sola mente, que por momentos y siempre en la superficie, padece una esquizofrenia omnipotente. Pero más allá de sugerir esta idea un tanto trillada de la unidad subyacente, del todo en cada parte, del holograma que se proyecta en el mundo, en fractales, invetiguemos la sincronicidad y deshebremos el misterio de la coincidencias.

Cables de un Universo Paralelo /¿Qué hay detrás de una coincidencia? 

Después de esta breve introducción al fascinante mundo de la sincronicidad, entremos en materia. Aquí lo interesante son las sincronicidades, las experiencias, lo que se vive y mistifica.  Estoy seguro de que todas las personas que están leyendo este texto sobre la sincronicidad —el cual pretende ser un espejo— han sentido el asombro medular de descubrir que una coincidencia en sus vidas tiene un significado oculto. Es decir, que más allá de lo inefable y extraño que puede ser que yo me haya encontrado en la calle a una persona que no había visto hace años justo después de haber soñado con ella la noche anterior, o de que por alguna razón decido abrir un libro y en esa página “azarosa” me encuentro con la palabra extacta que  antes ya flotaba en mi mente, o tal vez estoy considerando viajar y salgo a la calle y veo las placas de un coche que dicen LSD, estas co-ocurrencias nos están diciendo algo, el universo o nosotros mismos estamos queriendo comunicar algo, algo que va más allá de la trivialidad cotidiana en la cual generalmente nos movemos. Veamos algunos ejemplos.

En su ensayo Synchronicity (1952) Jung relata un evento sincrónico  que ha pasado a ser un referente:

Una joven paciente soñó, en un momento decisivo de su tratamiento, que le regalaban un escarabajo de oro. Mientras ella me contaba el sueño yo estaba sentado de espaldas a la ventana cerrada. De repente, oí detrás de mí un ruido como si algo golpeara suavemente la ventana. Me di media vuelta y vi fuera un insecto volador que chocaba contra la ventana. Abrí la ventana y capture a la criatura mientras volaba hacia el interior de la habitación . Era la analogía más próxima a un escarabajo de oro que pueda darse en nuestras latitudes, a saber, un escarabeido (crisomélido), la Cetonia aurata, la «cetonia común», que al parecer, en contra de sus costumbres habituales, se vio en la necesidad de entrar en una habitación oscura precisamente en ese momento. Tengo que decir que no me había ocurrido nada semejante ni antes ni después de aquello, y que el sueño de aquella paciente sigue siendo un caso único en mi experiencia.

Jung and the golden beetle from Elisa Navarro on Vimeo.

Jung interpretó que la aparición material de un escarabajo onírico tenía un contenido simbólico altamente significativo para el presente de su paciente. El escarabajo es un símbolo egipcio del renacimiento —algo que la psique dentro de un proceso de sanación o de alquimia necesita experimentar: morir para renacer en su sí mismo; los símbolos son el lenguaje de los sueños. Esta afirmación en la realidad “objetiva” de la imaginación subjetiva nos sugiere que la sincronicidad podría actuar como un vaso comunicante entre el mundo de la vigilia y el mundo de los sueños, erradicando, al menos parcialmente, la brecha supuestamente insalvable entre estos mundos. Según Braud y Anderson, la sincronicidad es  ”una coincidencia significativa entre un estado interno, usualmente de necesidad, y un evento externo inexplicable que corresponde a/o responde la necesidad”.

Siguiendo este tren de ideas podemos hablar de algo como un “dreamwake continuum“, similar a Alcheringa, el “Tiempo del Sueño” de los aborígenes australianos, en el que se disuelven las fronteras entre lo que soñamos y vivimos, es más, lo que hacemos soñando se filtra a la realidad y se convierte en lo que vivimos —posiblemente las ideas platónicas y los arquetipos que gobiernan el mundo en la psicología jungiana se proyecten a nuestra realidad desde estos espacios astrales de ensueño. El mismo Jung percibió esta analogía creativa en la sincronicidad: “La sincronicidad en sentido estricto solo es un caso especial de un orden general acausal que da lugar a actos de creación en el tiempo“. De manera más poética, Octavio Paz había dicho: “Hay que dormir con los ojos abiertos /hay que soñar con las manos/soñemos sueños activos de río/buscando su cauce/sueños de sol soñando sus mundos”.  Una disciplina etérea probablemente rendirá frutos: las imágenes que generamos en el fuero interno —con el fuego interno— se podrán volver vibrantes edificios para experimentar los deseos narrativos más profundos de nuestro espíritu.

Regresando a las experiencias puntuales de sincronicidad —y es inevitable tomar excursiones momentáneas para conectar diversos aspectos, cauces no lineales que confluyen simultáneamente tejiendo un mandala más complejo— recordemos que Jung escribió que el caso del escarabajo dorado fue el más sobresaliente ejemplo de sincronicidad que vivió. Tal vez esto sea cierto pero quizás haya una sincronicidad entrelazada a Jung aún más sorprendente. En el marco del 40° aniversario de la muerte de Carl Gustav Jung, la Dra. Irene Gad contó la siguiente anécdota sincromística:

La tarde en que Jung murió, una gran tormenta eléctrica estalló sobre su casa en Künsnach, como si la naturaleza misma se hubiera movilizado a reconocer el evento. Y casi justo en el momento en el que murió, un relámpago atronó su árbol favorito en el jardín. Algunos años después Laurens van der Post estaba haciendo una película sobre la vida de Jung. La última secuencia iba a a ser filmada en la casa de Jung.

Laurens van der Post continúa:

Cuando llegó el momento de hablar directamente a la cámara de la muerte de Jung y  empecé a describir cómo un rayo demolió su árbol favorito, otro rayo cayó en el jardín. El relámpago sonó tan fuerte que me produjo un sobresalto. Y hasta la fecha, el sobresalto, el relámpago y el impedimento de habla que me provocó pueden ser vistos en la película, así como el rayo aparece en la pantalla sobre el lago atormentado y los árboles agitados por el vendaval.

El relámpago, se sabe, es el símbolo de la divinidad suprema en diferentes culturas y  evoca una especie de muerte luminosa. El árbol evidentemente es el símbolo más común de la vida. Jung se habría servido un festín simbólico para analizar esta, su última sincronicidad. De cualquier forma parece una tributo merecido del universo —un broche de oro Ouroboros— que el padre de la sincronicidad haya dejado el mundo con una sincronicidad tan especial. Un sí celestial,  una caravana cósmica o un dios que le cierra el ojo. Y a la vez el rayo en el cielo como un eterno signo de interrogación, de un enigma que pese a tener un momento de desnuda claridad, sigue ahí.

SINCRONUMEROLOGÍA

Los númenes de la sincronicidad, esos geniecillos de las manecillas de la realidad, también habitan en los números. Uno de los casos más comunes en la actualidad es el fenómeno del 11:11. Cientos de miles de personas, acaso por la sugestión mental del New Age o por un código planetario en aras de activarse,  reportan tener momentos epifánicos constantemente detectando esta hora. “Sí, la sincronicidad. Estás codificando tu propia vibración y permitiendo que tu conciencia te recuerde que estás en esa vía,  cuando estás en esa frecuencia. Algunos individuos usan diferentes números en diferentes momentos”, dice Bashar. Lo interesante de esto es que el llamado reloj biológico interno parece derramarse, como el tiempo líquido de Dalí, hacia el mundo externo, el cual, entonces, se convierte en nuestro espejo —un espejo como el de Alicia.

La sincronicidad numérica más popular en las dimensiones que frecuentamos en Pijama Surf es la del número 23, la cual ha sido popularizada por Robert Anton Wilson, uno de nuestros escritores favoritos:

Escuché por primera vez sobre el enigma del 23 de William S. Burroughs, autor de  Naked LunchNova Express, etc. Según Burroughs, él había conocido a un tal Capitán Clark, cerca de 1960 en Marruecos, quien había presumido haber navegado 23 años sin accidentarse. Ese mismo día, el barco de Clark tuvo un accidente que mató a todos abordo.  Cuando Burroughs estaba pensando en este crudo ejemplo de la ironía de los dioses, esa tarde, un boletín en la radio anunció el choque de un avión en Florida. El piloto era otro capitán Clark y el vuelo era el 23.

El caso del número 23 en la mente de uno de los escritores más psicodélicos pero también uno de los menos crédulos nos conduce a un extraño túnel de realidad:

El 23 de julio de 1973 tuve la impresión de ser contactado por algún tipo de inteligencia avanzada del sistema estelar binario de Sirio. He tenido extrañas experiencias psíquicas como esa durante algunos años y siempre las registro cuidadosamente, pero me niego a tomarlas literalmente, hasta que o solo si obtengo evidencia de naturaleza objetiva que las sustenta.

Anton Wilson descubrió que el 23 está estrechamente asociado a Sirio. Los sacerdotes egipcios empezaban sus rituales dedicados a esta estrella (a su vez asociada a una divinidad) el 23 julio, fecha en la que empiezan los días de la canícula. Sirio está en la constelación del Canis Mayor. Anton Wilson encontró múltiples coincidencias relacionadas con Sirio, el número 23 y ciertos fenómenos que ocurrieron en su vida (algunas de las cuales pueden consultarse aquí). Quizás lo más sobresaliente fue el encuentro del libro The Sirius Mystery, en el que Robert KG Temple propone, investigando a la tribu africana de los Dogon y su aparente conocimiento del sistema estelar binario de Sirio sin contar con herramientas tecnológicas que lo hiceran posible, que un contacto entre una civilización proveniente de Sirio y la Tierra ocurrió cerca del años 4500 AC. Algunos años después Anton Wilson, autor del libro Illuminatus! Trilogy, desestimó su creencia temporal de haber recibido comunicación astral y la atribuyó a diversos factores más terrenales. Como parte de su espíritu agnóstico, sin embargo, tampoco la descartó del todo.

Añadiendo un poco a este telar de conexiones, se me ocurre que el número 23 en nuestra época está sobre todo relacionado con Michael Jordan, quien lo usó inmortalmente en el dorso de su jersey. Curiosamente Jordan y sus Chicago Bulls durante años salieron a la cancha en la oscuridad con la canción “Sirius” de Alan Parsons Project. Este track en el disco original está mezclado con el track “Eye in the Sky”, el cual remite al Ojo que Todo lo Ve, al Ojo de Horus, que actualmente se asocia con la mítica y un tanto cómica sociedad secreta de los Iluminati, la cual tuvo en Robert Anton Wilson a su máximo crítico.

Ver vídeo aquí.

UN EJEMPLO PERSONAL DE SINCRONICIDAD

Por mi parte quisiera compartir una sincronicidad reciente y abrir su escurridizo significado a la inteligencia colectiva.  Una de las motivaciones para escribir este artículo sobre la sincronicidad fue que la semana pasada me encontré con este texto de Erik Davis. El autor de Techgnosis cuenta cómo al final de un Rainbow Gathering en los 90, antes de ir a buscar su auto y regresar a “Babylon”,  aún colocado (por no sabemos qué sustancias) se detuvo ante un pequeño círculo donde un hombre de barbas con un vestido sacerdotal entonaba un himno a Ahura Mazda, Dios de la Luz precursor de Zoroastro. “Ahura”, según explica Davis, significa “Señor”,  y “Mazda”, según su raíz proto-indoeuropea, “sabio”; el hombre que cantaba comentó que los nombres de muchos dioses resuenan con el chakra del corazón: Anahata. El himno hizo a Davis sentir “la confianza luminiscente del amor abstracto”. Después de un rato siguió hacia afuera del lugar donde se había celebrado la fiesta Rainbow. En el estacionamiento las cosas parecían dejar su estado encantado para regresar a la realidad mundana. Ante de llegar a su vehículo, un poco perdido en estas divagaciones, un auto en reversa casi lo atropella. Alarmado por este estímulo repentino Davis inmediatamente reconoció encima de la placa la marca del auto: Mazda.

Leer esta anécdota sincromística me pareció interesante, pero seguramente no la estaría relatando aquí sino hubiera visto, poco después de terminar de leer el artículo, el like de una chica llamada Aura Mazda a un artículo de Pijamasurf que publiqué en Facebook  (una chica que, por cierto, parece ser un avatar).

Ya con la consigna en mi mente de escribir sobre la sincronicidad, el siguiente día me aprestaba a visitar a un viejo amigo que hace regresiones utilizando un sincretismo entre el psicoanálisis jungiano y las tradiciones ocultas mesoamericanas. No recordaba cómo llegar a su casa y la zona en la que estaba me era poco familiar, por lo cual en el camino llamé  a otro amigo que conocía bien la dirección.  Sentí un escalofrío cuando me dijo, “la salida es después de la Mazda” .

No sé sinceramente si este episodio tenga algún significado profundo. Algunas personas señalan que las sincronicidades fundamentalmente son formas de darnos cuenta de que vamos por el camino indicado: nuestro propio camino, siguiendo nuestro propio guión, guiños del cosmos. Quizás esto es lo que me estaba comunicando. Aunque tal vez hay algo que debo descubrir sobre Ahura Mazda, la divinidad luminosa del primer sistema teológico dualista que se conoce. Posiblemente el motivo de la sincronicidad era simplemente que ocurriera para que la pudiera escribir en este artículo y generar una nueva cadena de enlaces y enigmas. Y tal vez de alguna manera me programé para experimentar esta sincronicidad, sabiendo que estaba por escribir sobre la sincronicidad —algo que de cualquier forma deja la interrogante de cómo mi mente fue capaz de materializar una serie de eventos aparentemente externos en los que se reflejara el código de Ahura Mazda. Y sí, estoy pensando en tal vez adquirir un auto, un Mazda que me lleve por esas frecuencias —o, en palabras de un colaborador de PijamaSurf: “Por la supercarretera de la poiesis holográfica en el ámbito de la hiper permeabilidad”.

Y EN EL ORIGEN FUE LA CONEXIÓN: HILOS DEL LOGOS SPERMATIKOS

La mente puede desmonronarse junto con el cuerpo que lo sostiene pero la relación subsiste, indeleble. Los brahmanes creyeron que creando un edificio de conexiones habían derrotado a la Muerte, como su antepasado Prajapati

Roberto Calasso, Ka.

Según relata la literatura védica, una de las primeras cosas que creó Prajapati (Brahma), en un mundo aún inmaterial y evanescente, fueron las equivalencias, las sampad (“aquello que cae conjuntamente”). Aquí el relato de la Creación de Prajapati que hace Roberto Calasso:

En torno suyo todo era nuevo y, al girar la mirada,  podía ver aún detrás de las manchas de la vegetación, detrás de las siluetas de las rocas, un número, una palabra, una equivalencia: un estado de la mente que se adhería, se mezclaba con otro estado. Como si cada estado fuese un número. Como si cada estado fuese un número. Esta era la equivalencia primera […]  y entonces vio que la vasta dispersión de todo lo que vivía, y sobre todo moría, podía articularse en relaciones que no se deteriorasen. Lo que ve la mente cuando establece una relación lo ve para siempre.

Este solo párrafo es un fractal del universo. Es notable que Jung pensará que el misterio de la sincronicidad tenía una raíz numérica,  pitagórica en cierto sentido:  ”Siento que la raíz del enigma puede encontrarse en las propiedades de los números enteros”,  escribió en una carta el suizo. Por otro lado, a lo que asistimos aquí es algo similar a la codificación de la Matrix. Un código fuente que se percibe detrás de la naturaleza (de “las manchas de la vegetación),  números, palabras y correspondencias que preceden al mundo material,  de la misma forma que está página que observas tiene un código de números y palabras (y relaciones entre ellas) que se “materializa” como la imagen que ves en tu pantalla. Lo que Calasso describe, basándose en la literatura brahmánica, es el evento primordial de programación de la naturaleza.

El budismo Mahayana tiene un concepto análogo a la sincronicidad, el Pratītyasamutpāda, un término que hace referencia a que todos los fenómenos emergen conjuntamente en una red interdependiente de causa y efecto, si bien las causas generalmente son invisibles, ya que pueden ser manifestaciones kármicas, de vidas pasadas o incluso de seres distantes en el universo. En palabras de Borges, pueden provenir “de una antigua inocencia, de su propia raíz o de un dios disperso”.

Seguimos hipervinculando la madeja, ya que de esto se trata este ensayo y quizás el universo: de formar nuevas y más vibrantes conexiones. Y la imagen suprema de la madeja conectada es la Red de Indra, una metáfora utilizada hace 3000 años en los Puranas para describir la interconexión de todos los seres y todos los fenómenos del universo. Es junto con el Aleph, el Ave Simurg, la Mónada, el holograma, el fractal, el círculo sin circunferencia cuyo centro está en todas partes, una de las imágenes superlativas que ha conjurado el hombre para de alguna manera significar o evocar la unidad divina del universo. Así describe Alan Watts la Red (o collar de perlas) de Indra:

Imagina una telaraña multidimensional en la mañana temprano, cubierta con gotas de rocío. Y cada gota de rocío contiene el reflejo de todas las otras gotas de rocío y, en cada gota reflejada, el reflejo de todas las otras gotas de rocío en ese reflejo. Y así hasta el infinito. Esa es la concepción Budista del universo en una imagen.

¿Qué tiene que ver esto con la sincronicidad? Por un lado la sincronicidad postula la interconexión de eventos que ordinariamente no podrían estar conectados. Pero si el universo de algún manera misteriosa es un “caer conjuntamente” (del unus mundus) donde cada evento refleja todos los demás eventos, donde cada ser que percibe refleja a todos los demás seres que perciben y todas las percepciones que han tenido, entonces sería coherente pensar que lo que nos sucede puede estar siendo influido por una serie innumerable de factores —ya que estamos instrínsecamente correlacionados con la totalidad de la existencia.

La frase latina ”Congruo est occultus compages subter supter animadverto“, que puede traducirse como “La coincidencia es la arquitectura oculta de la realidad”, difundida en el show The Mentalist, parece describir lúcidamente este antiguo principio  de creación a través de la cohesión (la coincidencia es también la congruencia de nuestros actos).

El concepto de “glitches in the Matrix” o fallas en el sistema viene a la mente. Pero más que fallas tal vez sean transparencias (hendiduras en el velo de la diosa Maia). Quizás las sincronicidades sean los momentos en los que nos topamos con aquellas equivalencias originales, las correspondencias, un tanto desvaídas y caliginosas, que tejen este universo  —eminentemente mental— y que hacen que no se desintegre. “Como arriba es abajo”, reza el adagio hermético. Como adentro es afuera, podríamos decir hoy con la neurociencia. Son la cohesión de la ecuación. Equivalencias como vigas con las cuales se construye la realidad. Y las cuales nos llevan a coincidir, a unirnos y trascender la dualidad.

PASOS HACIA UNA CIENCIA DE LA SINCRONICIDAD (HACIENDO VISIBLE EL PEGAMENTO CÓSMICO)

Hasta aquí hemos visto que el universo en el que vivimos se nos suele presentar con una serie de coincidencias que desafían los límites ordinarios de la razón y de la realidad. Y que estas coincidencias parecen tener un contenido informativo importante para la persona que experimenta una sincronicidad. También hemos visto que es posible que estas sincronicidades sean relumbres del hilo con el que se tejió el mismo universo. Cifras de un origen colectivo, de una maraña inextricable, de una coeternidad que aún rezuma detrás de la persistente ilusión del tiempo. Ahora veamos, desde una perspectiva moderna, qué fuerzas pueden estar en juego para que se genere una sincronicidad y consideremos algunas alternativas para entender y asimilar este entrañable fenómeno.

Entrelazamiento Cuántico

Uno de los aspectos más extraños de la física cuántica es el entrelazamiento que se da entre partículas subatómicas. Dos fotones, por ejemplo, pueden compartir una misma existencia no obstante lo lejos que estén entre sí, como si estuvieran unidos por un cordón umbilical invisible o una onda que, en teoría, se puede propagar por todo el universo. Esto se refleja en que un intercambio de información entre dos partículas entrelazadas sucede de manera instantánea no obstante que estén a una distancia casi infinita (algo que se ha comprobado, dejando perplejos a físicos como Einstein, en numerosas ocasiones). Esta propiedad de la materia subatómica quizás pueda extrapolarse al mundo macroscópico: sería una explicación plausible de la telepatía y de las sincronicidades que comparten más de una persona o de las que se tienen con algún objeto distante.

Resonancia Mórfica

La teoría de la resonancia mórfica y de los campos morfogenéticos desarrollada por el biólogo Rupert Sheldrake sugiere que las especies biológicas comparten campos de información que no solo se transmiten genéticamente, sino que existen, como una memoria inmaterial, en la naturaleza. Podemos sintonizar estos campos de información como si fueran frecuencias de radio abiertas en el cuadrante del planeta. Sheldarke considera que lo que determina la fuerza con la que se transmite una señal es su nivel de repetición dentro de una especie. Esto es, aquello que ha sucedido una vez tiene mayor posibilidad de volver a suceder, pero esto abarca todo los fenómenos de la existencia humana: el que yo haya pensado en que la resonancia mórfica es una de las posibles explicaciones para la sincronicidad, ya que postula que nuestras mentes están almacenadas en una nube de computación interplanetaria, hace más posible que alguien piense esto, aunque jamás haya tenido contacto conmigo. Evidentemente existe una relación entre el concepto de inconsciente colectivo de Jung y los campos morfogenéticos de Sheldrake. Pero también las sincronicidades podrían ser resonancias mórficas, momentos en los que sintonizamos con mayor intensidad las mentes de otras personas o la mente global. De ser cierta la teoría de Sheldrake, permanentemente estaríamos viviendo sincronicidades y comunicación telepática, acaso sin notarlo conscientemente.

De manera resonante al campo mórfico de información de Sheldrake existe en la filosofía hindú el concepto de Akasha, una especie  de registro o biblioteca cósmica que almacena toda la información del universo.  Akasha, que significa éter, estaría, como el Internet, distribuido uniformemente por todo el espacio, de tal forma que en cada parte uno se puede conectar con el todo (con toda la Red).

Es posible que los eventos de sincronicidad estén determinados por un factor de resonancia. Quizás nuestra conexión con cierta información y ciertas personas ocurre cuando vibramos a la misma frecuencia. Según la Dra. Amy Lanksy, las personas que dicen tener habilidades psicoquinéticas describen su experiencia como una “sensación de resonancia con esos objetos” (los objetos que mueven).

Algo similar ocurre con la homeopatía, una controversial rama de la medicina que básicamente sostiene curar a través de sustancias que generan los mismos efectos que la enfermedad, es decir, que resuenan o vibran en la misma frecuencia de esa enfermedad. Curiosamente algunas de las medicinas usadas en la homeopatía no contienen casi nada de la sustancia original de la cual buscaban imitar sus efectos, solamente resuenan en la misma frecuencia. La sincronicidad podría ser una especie de “homeopatía semántica”, información resonante.

Esta resonancia de nuevo nos remite a la explicación inicial de Jung de la sincronicidad como algo que hace manifiesto la unidad subyacente. Al resonar con algo en cierta forma nos convertimos en ese algo, ya que habitamos en la misma frecuencia, una co-vibración del ser que es más profunda que nuestra personalidad temporal o nuestro ego.

Abro el libro Ka de Calasso y encuentro la siguiente frase: «”Uno se convierte en aquello que piensa, he aquí el eterno enigma”, según dicen los textos [védicos]. Quien conoce se transforma. No es pleno conocimiento aquel que no hace que uno se convierta en aquello en que piensa».

Si te pienso, ¿soy tú?

Si conocemos a alguien o algo, entonces tal vez somos ese alguien o ese algo y por lo tanto podemos experimentar lo que viven, aunque estemos aparentemente separados

Retrocausalidad

Científicos han descubierto que la información también puede fluir del futuro hacia el presente (se puede ver el caso del porno que viaja en el tiempo, del investigador de la Universidad de Cornell, Daryl Bem). Aunque esta afectación del presente por algo que sucede en el futuro, o retrocausalidad, solo ha sido observada a una escala de milésimas de segundo, quizás podría indicar que los eventos supuestamente sincrónicos que experimentamos son en realidad transmisiones del futuro. Por ejemplo, soñar con una persona que nunca habíamos visto y luego verla, podría explicarse si lo que sucede es que ver a esa persona en el futuro es lo que causó el sueño. Como le dijo la Reina Roja a Alicia: “es una pobre memoria la que solo funciona hacia atrás”.

La materia oscura

De la misma forma que la materia invisible [la materia oscura comprende la mayor parte del cosmos] domina la evolución física del universo, el componente invisible de la psique —el inconsciente— domina la evolución psicológica. Sin embargo, el componente consciente de la psique juega un papel crítico, ya que el inconsciente muchas veces reacciona a él. Aunque nuestro interés en la conciencia del ego visible nos ha consumido, la psicología profunda claramente  nos ha mostrado que el aspecto oscuro e invisible de la psique —el inconsciente3 despliega una profunda sabiduría dirigiendo nuestra evolución.  Victor Mansfield, _Synchronicity, Science, and Soul-Making_

LEY DE LA ATRACCIÓN/GRAVEDAD

La ley de la atracción es un concepto metafísico que postula que lo similar atrae a lo similar y que ciertos pensamientos generan una respuesta del mundo objetivo. La ciencia considera que esto no tiene ninguna validez. Sin embargo, la “atracción”, podría ser una manifestación en un plano psíquico de la ley de la gravedad, la fuerza física invisible que ejercen los cuerpos en el universo atrayendo hacia sí otros cuerpos según su masa y su cercanía. ¿Gravitamos también hacia ciertas situaciones y haca ciertas personas? Navegaciones co-incidentes en un universo de correspondencias, de espejos que se abren y se llaman.

El Plan, el Patrón, el Destino

Algunas personas cree que el existe un plan divino en el universo, que éste ha sido programado por alguna entidad extraterrestre o inteligencia cósmica. Por momento podemos desviarnos de un camino trazado, magnético como el Punto Omega de Teilhard de Chardin, el Objeto Transdimensional de Terence Mckenna que nos “llama desde el fin de la historia” y por supuesto el Apocalipsis y el Rapto de la Biblia. Nos llamamos a nosotros mismos desde allende las estrellas, alguien podría decir. Todo está escrito y en palabras de Bob Marley: “We got to fulfill the Book”. Evidentmente esta es una visión no científica, aunque algunas escuelas de pensamiento científico consideran que es posible que el universo sea determinístico, que esté ya inexorablemente predeterminado por las leyes de la física –leyes que podrían en algunos aspectos mantenerse desconocidas.  La sincronicidad podría ser el ritmo que seguimos cuando seguimos este plan divino o evolutivo. Una alineación con el flujo que tiene preparado el universo (la parte transpersonal del ser) para nosotros.

Apofenia

La apofenia consiste en ver patrones y conexiones en sucesos aleatorios y es una de las formas en las que la ciencia explica la sincronicidad. Una enfermiza y paranoica concatenación de datos y eventos que no tienen una relación causal más que en la mente de quien los conecta. Algo similar a la pareidolia, donde vemos en la naturealza proyecciones de nuestra mente: como el rostro de Jesus en el ano de un perro o un dragón en las estrellas. Nos hemos arrojado ya bastante hondo en el agujero del conejo para regresar ahora, pero vale la pena también considerar esta posibilidad. Y, claro, decir aquí que evidentemente estamos locos.

SINCRONICIDAD: CUANDO ADENTRO ESTÁ AFUERA

Para concluir este tour por el mundo mágico y misterioso de la sincronicidad, queremos sacar la mente del cuerpo y distribuirla por el mundo, hasta que los sueños se materialicen. Jung entendió que:

La física ha demostrado que en el ámbito de las magnitudes atómicas la realidad objetiva presupone un observador,  y que solo bajo esta condición es posible un esquema satisfactorio de explicación. Esto significa que un elemento subjetivo se adhiere a la perspectiva del mundo del físico, y también que necesariamente existe una conexión entre la psique y el continuum del espacio-tiempo objetivo.  Estos descubrimientos no solo ayudan a la física a zafarse de los amarres de su mundo materialista, confirman lo que yo había reconocido intuitivamente, que la materia y la conciencia, lejos de operar independientemente la una de la otra, de hecho, están interconectadas de manera esencial, funcionando como aspectos complementarios de la realidad unificada.

Terence Mckenna, quien en varios aspectos continuó el trabajo de Jung, señala por su parte:

Una forma de pensar en esto es suponer que el mundo despierto y el mundo del sueño se han empezado a fusionar de tal forma que en cierto sentido aquellos críticos del fenómeno OVNI que decían que los platillos voladores eran alucinaciones estaban en lo correcto, en tanto que las leyes que operan en los sueños, las leyes que operan en el hiperespacio, pueden en ocasiones operar en el espacio tridimensional cuando la barrera entre ambos modos se debilita.

En el sitio FusionAnomaly.net encontramos esta definición:

La sincronicidad es la percepción consciente en una línea de tiempo fisiólogica de la manifestación simultánea del universo multidimensional. Es reconocer que todas las cosas son UNA sola cosa vista desde diferentes perspectivas. Mientras aumenta  la vibración resonante básica del sistema, la sincronicidad se vuelve más fácil de percibir dentro de la realidad experiencial. La sincronicidad  es también un reflejo de lo que crees que tu realidad es.

Aeolus Kephas escribió en su ensayo Escritores del Cielo en Hades:

Existe un juramento mágico muy conocido que dice “Prometo lidiar con todo fenómeno como si fuera un trato particular entre Dios y mi alma”. Basado en la creencia metafísica de que el Universo es “un espejo mágico” que constantemente refleja las condiciones internas de nuestras almas, este juramento también resume los postulados de la psicología existencial, como fueron encapsulados en la frase de Carl Jung: “Cuando un proceso interno no puede ser integrado, usualmente se proyecta hacia el exterior”.

Y la famosa canción de The Police:

If you act, as you think

The missing link

Synchronicity

Esto nos acerca, ya para terminar, a un aspecto práctico de la sincronicidad, la cual puede convertirse en una filosofía de vida. En un camino existencial donde los señalamientos son las sincronicidades (lo que los antiguos llamaban “la voz de la naturaleza”).  No debemos de considerar que toda sincronicidad es algo positivo —lo mismo pueden haber sincronicidades negativas—, pero sí que siempre nos están comunicando algo, que son una interfaz entre el universo y nuestra psique —en un posible proceso de disolverse en el universo. Aprendemos que la sincronicidad es una forma elegante y lúdica a través de la cual nuestro inconsciente logra salir al mundo y decirnos algo que de otra manera no podríamos escuchar y que tiene una secreta importancia para lo más profundo de nuestro ser. Es nuestra labor decodificar ese mensaje. Y si lo hacemos podremos sincronizarnos con nuestra individualidad en su máxima expresión, aquella que se desdobla de la totalidad, del espíritu. Estaremos, entonces, moviéndonos dentro del Tao.

Fuente aquí.

El estancamiento de la Ciencia y su inminente colapso

Antonio Ruiz de Elvira
Diario El Mundo
vie, 18 mayo 2012 07:31 CDT
Imprimir
La ciencia, cómo la sociedad en la que se imbrica, padece de anquilosamiento (Grecia, hoy, es el mejor ejemplo, Arabia Saudí, Venezuela, Cuba, Corea del Norte, los EEUU, ….). Una revisión de lo que se publica en Physical Review Letters, en Science y Nature, o en la American Economic Review y en el Journal of Political Economy, nos indica que se generan un número muy
elevado de detalles, pero que los distintos paradigmas no se cuestionan.

Esto ocurre en física, en astrofísica, en biología y en economía, y en casi todas las demás ramas de la ciencia.

Y sin embargo, esa ciencia, académica, establecida, de dogmas inviolables, no esta produciendo resultados. En dos campos de la física, en particular, no hay avances substanciales. Se busca el bosón de Higgs, pero se lo busca dentro de un camino trillado. Si se lo encuentra, tendremos confirmación de que un modelo en el cual las resonancias se consideran partículas, es correcto. Y una vez tengamos esa confirmación ¿qué? ¿Qué nos enseñará eso sobre nuestro mundo, el mundo que interacciona con nosotros, el que nos afecta diariamente? El otro campo es el intento de recreación de la fusión solar en un laboratorio de la Tierra, pero una fusión controlada. En este campo no hay avances desde hace años, aunque el número de publicaciones (como en el caso anterior) corta el aliento por lo elevado. Pero, ¿dicen algo nuevo esas publicaciones?

En la genética, la idea del ‘gen’ es entretenida, pero los genes solo se pueden entender en interacciones entre ellos en número casi inimaginable. Se avanza. Se avanza. Se identifican genes. ¿Se entienden sus interacciones?

En la ciencia económica vemos cada día que ni teoría, ni modelos, ni cálculos numéricos con ordenadores gigantescos son capaces, no ya de predecir, ni mucho menos de sacarnos del pozo donde estamos, sino de al menos explicar como hemos llegado hasta aquí. La teoría y los modelos al uso indicaban que invertir en bienes inmuebles era algo perfectamente ortodoxo, aquí, en los EEUU y en China. Hoy, ortodoxamente, se manejan bajadas y subidas de tipos de interés, inflación y deflación, austeridad y crecimiento. Nada de eso explica el fracaso o es capaz de dar indicaciones sobre como recuperar una prosperidad que se nos esta yendo, ya, de las manos.

En 1872 Boltzmann propuso por primera vez una distribución discreta de las energías de interacción entre radiación y materia. Max Planck se resistió durante 15 años a aceptar esa idea, lo que podía haber hecho sin más que escuchar las notas de un piano. Se resistió como gato panza arriba a la innovación mental, y solo propuso su ley de interacción cuántica en un acto de desesperación.

Hoy la resistencia es feroz a aceptar cualquier innovación.

Sufrimos de lo que los griegos clásicos llamaban hubris: es lo que hemos sufrido durante casi 8 años de gobierno socialista, y es lo que sufrimos desde Wall Street, y arrastramos en la ciencia: La idea de que conocemos todo, de que ya hemos llegado, de que no hace falta replantearse los postulados en los que basamos nuestras vidas.

¿Por qué las soluciones que se nos ofrecen, las teorías que se nos explican, han de ser más ciertas que las que había, por ejemplo, antes de Kepler, antes de Newton, de Darwin, de Adam Smith, de Planck y de Einstein? ¿Son correctas las teorías de Samuelson, de Solow, de Friedmann, de Krugman?

La ciencia es un camino, un camino sin final, y es preciso, constantemente, replantearse las hipótesis en las que basamos nuestros pensamientos. La ciencia, que hoy se asimila al dogma, es lo opuesto a él. Debemos medir la constante de la gravedad todos los días, pues no hay garantía alguna de que su valor no haya cambiado de madrugada. Debemos medir todos los días la extensión del hielo ártico, la concentración de CO2, cada año la media de temperatura global. La ciencia es un fluido que se mueve, con estancamientos y turbulencias, siempre cambiante, siempre hacia adelante. Es lo más contrario a las vigas de los edificios, a las verdades inventadas en sueños febriles en las montañas del desierto, en las orillas del Ganges, en los bosques de Nueva York.

Es penoso leer las propuestas de los ‘indignados’: su falta de innovación, su carencia absoluta de creatividad produce angustia vital. Son jóvenes (algunos) con mentes viejas.

Es penoso contemplar las acciones y reacciones del ‘establishment’, de gurús económicos (vide Krugman, por ejemplo), de gobernantes e instituciones, lanzando una y otra vez propuestas tan lijadas que parecen recubiertas de jabón: No tienen por donde agarrarlas.

En 1861 Maxwell planteó sus ecuaciones para el campo electromagnético. Estas ecuaciones exigen que cualquier movimiento en el universo se tenga que considerar como relativo. Desde 1878 hasta 1905 Hendrik Lorenz se esforzó, una y otra vez en conseguir esa relatividad. Pero era incapaz de rechazar la existencia de un inútil éter que representaba un sistema absoluto de coordenadas. Desde 1893 hasta 1905 Henri Poincaré se enfrentó al mismo problema y naufragó en la misma roca. Decenas de publicaciones, ningún avance.

Solo mediante la innovación mental del rechazo radical de la idea del éter pudo Einstein abrir la puerta cerrada que permitió el progreso espectacular de la física en el siglo XX. El éter fue propuesto por Huygens en 1678. Hicieron falta 227 para rechazar una hipótesis que era inútil. Las inercias mentales son tremendas.

De la misma manera, Aristarco de Samos propuso alrededor del 250 antes de la Era Común la realidad de que era la Tierra la que giraba en torno al Sol. Solo se acepto esa idea en 1600, 1850 años después. Las inercias mentales son tremendas.

La inmensa revolución de la mecánica cuántica se basó en la innovación de aceptar que la interacción entre la radiación electromagnética y las cargas eléctricas en una cavidad esta cuantizada como las notas en las cuerdas de los pianos.

La gigantesca revolución que nos ha permitido vivir como personas, la innovación de eliminar de las mentes el mandato divino de los reyes (común en la sociedad humana desde la China hasta Portugal) fué un cambio del pensamiento que solo se produjo en 1762. Para las mentes humanas era necesaria una innovación mental para aceptar que los reyes son unos trabajadores como otros cualesquiera, que trabajan de reyes, (o de presidentes de gobierno) como otros trabajan de albañiles. Las inercias mentales son tremendas.

Necesitamos estimular, con todas nuestras fuerzas, la innovación en nuestros procesos mentales. Estimular las propuestas de ideas radicalmente nuevas, que podemos probar, aceptar o rechazar.

Pero es urgente, urgentísimo, que esas propuestas innovadoras se conozcan, se publiquen, se desarrollen.

Eso, o un colapso por simple agotamiento de ideas caducas.

Fuente aquí.

Cuando dejemos de estar divididos dejaremos de estar vencidos

Por David Icke

Lo que está sucediendo en este momento con el énfasis en la protesta contra los gobiernos individuales es otra forma de divide y vencerás, y a menos que sepamos cómo se juega el juego – globalmente – ¿cómo diablos vamos a responder con eficacia a estos?

Los que protestan en las cumbres de la OTAN y el G8 tiene una mejor idea del alcance mundial y más aún los que se dirigen a las reuniones del Grupo Bilderberg, una cadena en la red que ha trabajado durante décadas para imponer un gobierno mundial y todos los demás ‘ arreglos’ del control mundial. La OTAN y el G-8 son el límite exterior que la mayoría de la política de “Izquierda” reconocerá como de coordinación global de los acontecimientos mundiales. Yo vi que el activista contra la guerra David Swanson preguntó en un artículo publicado esta semana por qué el G8 y las cumbres de la OTAN atraen a miles de manifestantes, mientras que Bilderberg es en gran parte ignorado por la “Izquierda”:

“No hay que ser xenófobo, paranoico, aislacionista, o libertario para protestar contra una reunión secreta de más de 100 multimillonarios, empresarios, magnates de los medios y políticos que trabajan para dar forma a nuestra esfera pública, o la izquierda ha dejado caer la pelota? ¿Es hora de dejar de Ocupar y comenzar a intervenir? “

Desde hace mucho tiempo que mi punto de vista ha sido que la “Izquierda” nunca ha recogido el balón en primer lugar en los terminos de  comprensión de los asuntos mundiales. Siempre se ha posicionado a sí misma por el diseño manipulado como opuesto a la ‘Derecha’. El sistema de control necesita posiciones polarizadas y grupos para activar la esencial “lucha de clases”, más exactamente conocida como divide y vencerás.

La Izquierda ha sido extremademente reacia incluso a investigar, no les interesa abarcar, la conspiración global, porque hacerlo sería demoler su muy legítima defensa colectiva, su identidad y su visión del mundo del “nosotros” contra “ellos”.   Eso significaría reconocer que la misma fuerza manipula a ambos bandos “nosotros” y “ellos” y por lo tanto a aceptar que se han ‘tenido’. Pocos parecen dispuestos a pasar por esa purga mental, y por lo tanto la catarsis emocional, y abrir sus mentes a la verdad que durante tanto tiempo ha sido a menudo negada y ridiculizada.

Casi, pero ni siquiera lo suficientemente cerca.

Fuente aquí.